Estreno en el MALBA: The Souffleur, la película más audaz de Gastón Solnicki llega a Buenos Aires
Funciones
MALBA – Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415
Todos los sábados de febrero
22 h
El cine de autor vuelve a reclamar su lugar en la pantalla grande porteña. En febrero, el MALBA estrena The Souffleur (2025), el sexto largometraje del director argentino Gastón Solnicki, una obra radical, elegante y profundamente inquietante que marca su primera colaboración con Willem Dafoe, en una actuación que ya es considerada magnética por la crítica internacional.
Presentada en estreno mundial en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, The Souffleur se inscribe en esa tradición cada vez más escasa: películas que no explican, no subrayan, no piden permiso. Cine que observa, que incomoda, que confía en el plano y en el tiempo.
Un hotel, una vida, una resistencia
Después de treinta años administrando un hotel emblemático de Viena, Lucius Glanz (Willem Dafoe) descubre que el edificio ha sido vendido a un desarrollador inmobiliario argentino que planea demolerlo. A partir de ese punto, la película se transforma en una deriva tan política como íntima: con la ayuda de su hija y de un puñado de empleados fieles, Lucius inicia una cruzada paranoica y casi quijotesca por preservar no solo un edificio, sino una forma de vida.
Lo que sigue no es un relato clásico de resistencia, sino una historia de desvíos, espionaje mínimo, humor negro y obsesión. The Souffleur habla del despojo contemporáneo, de la gentrificación global, de la fragilidad de los mundos que creíamos estables. Y lo hace sin consignas, sin discursos, con cine puro.
Willem Dafoe, en estado de gracia
La crítica fue unánime.
“Una actuación central magnética”, escribió IndieWire.
“Una admirable pieza de cine de autor”, destacó Gazettely.
“Una comedia negra pícaramente divertida y profundamente envolvente”, celebró ICSFilm.
Para The Hollywood Reporter, la película está “bellamente construida”.
Dafoe no actúa: habita a Lucius Glanz. Su cuerpo, su voz, su mirada cansada pero alerta sostienen una película que se construye desde el detalle, desde la respiración del plano, desde una melancolía activa que nunca se vuelve nostalgia cómoda.
Un equipo técnico de primer nivel
La fotografía está a cargo de Rui Poças, colaborador habitual de Miguel Gomes y Lucrecia Martel, responsable de imágenes de una belleza pictórica y rigurosa. El montaje de Ana Godoy y Alan Segal, el diseño sonoro de Veronika Hlawatsch y Manuel de Andrés, y la dirección de arte de Monika Nguyen consolidan una obra donde cada decisión es consciente y necesaria.
El elenco se completa con Lilly Lindner, Stéphanie Argerich, Claus Philipp, Camille Clair, el propio Solnicki y una participación especial del cocinero argentino Fernando Trocca, en un gesto que vuelve a cruzar lo cotidiano con lo cinematográfico.
Solnicki, un autor consolidado
Desde Papirosen hasta A Little Love Package, la obra de Solnicki viene construyendo una filmografía coherente, personal y reconocida en los principales festivales del mundo. Todas sus películas forman parte de la colección permanente del MoMA, un dato que no es marketing: es historia del cine contemporáneo.
En palabras del propio director, en una entrevista con Variety:
“Willem y yo nos arrastramos mutuamente al barro. Nos potenciamos después de una lucha fértil. Nuestros mundos se complementaron de formas inesperadas y emocionantes. Juntos hicimos una película muy personal y viva”.
Cine que importa
En tiempos de algoritmos, franquicias infinitas y consumo acelerado, The Souffleur propone otra cosa: mirar, escuchar, esperar. Que el estreno sea en el MALBA no es casualidad. Es el lugar donde el cine todavía se piensa como arte, como experiencia y como gesto político.
Febrero, los sábados a la noche, en Palermo.
Una pantalla grande.
Un actor inmenso.
Un director argentino en plena madurez.
El resto es silencio. Y cine.
