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La economía de los PowerPoint crece el superávit, aumentan las deudas y el déficit provincial

Por la redacción de Palermonline País

«Todo plan económico se enfrenta tarde o temprano con un problema: la realidad.»

La frase resume una discusión que comienza a instalarse incluso entre economistas que respaldaron buena parte del programa libertario. Mientras el Gobierno nacional celebra el superávit fiscal y la baja de la inflación, distintos indicadores muestran que la economía real sigue sin encontrar un sendero de crecimiento sostenido.

Durante los últimos meses, algunos sectores vinculados a la energía, la minería, el agro exportador y los servicios financieros exhibieron mejoras. Sin embargo, se trata de actividades que generan relativamente poco empleo en comparación con la industria, el comercio, la construcción y las pequeñas empresas, donde la recuperación todavía no aparece.

Los números que surgieron esta semana muestran una fotografía incómoda para el relato oficial.

Por un lado, el Ministerio de Economía informó un nuevo superávit primario de $1,9 billones en mayo. Pero al mismo tiempo especialistas advirtieron que parte de ese equilibrio nacional se logró trasladando costos a las provincias, que pasaron de registrar superávits a exhibir déficits crecientes.

Según datos oficiales analizados por distintos institutos económicos, el consolidado de las provincias pasó de un superávit primario equivalente a $4,8 billones a un déficit de $380.000 millones. El resultado fiscal total también cambió drásticamente: de un saldo positivo de $2 billones a un rojo de $3,6 billones.

La contracara aparece además en los hogares.

El Banco Central confirmó que la morosidad de las familias alcanzó niveles récord. Los atrasos en préstamos personales y tarjetas de crédito obligaron al Banco Nación a lanzar planes de refinanciación de hasta diez años para clientes endeudados. Paralelamente, la Legislatura porteña aprobó un programa especial de desendeudamiento que será instrumentado por el Banco Ciudad.

El dato que preocupa es que la mora familiar ya alcanza el 12% de los pasivos bancarios, el nivel más alto desde 2004.

En otras palabras: mientras las planillas fiscales muestran equilibrio, cada vez más familias tienen dificultades para llegar a fin de mes y cumplir con sus compromisos financieros.

El debate económico comienza entonces a desplazarse desde la estabilidad macroeconómica hacia una pregunta más concreta: ¿cuándo llegará la recuperación a la calle?

Comerciantes, trabajadores independientes, pymes y gobiernos provinciales observan una realidad distinta a la que reflejan los indicadores celebrados por la Casa Rosada. El consumo continúa débil, la inversión privada no despega al ritmo esperado y el empleo formal sigue sin mostrar señales contundentes de expansión.

Por eso algunos economistas empiezan a plantear una advertencia que gana espacio en el debate público:

«Los números fiscales pueden cerrar. Lo difícil es que cierre la vida de la gente. Una economía que sólo crece en sectores que no generan empleo masivo termina siendo una economía que luce bien en las estadísticas, pero no en los barrios.»

La gran incógnita para el segundo semestre será si el superávit fiscal logra transformarse en crecimiento económico real o si, por el contrario, la Argentina seguirá exhibiendo una paradoja cada vez más evidente: una macroeconomía ordenada conviviendo con una sociedad cada vez más endeudada. ■