Entre las calles Jerónimo Salguero (1652) y Medrano (1701), en el corazón de Palermo, se esconde una callejuela que parece ajena al bullicio porteño. Se llama Pasaje Del Signo y aunque su nombre remite a un héroe revolucionario olvidado, su traza apenas se deja notar. Es una cuadra. Una sola. Pero guarda historias.
Una cuadra, dos mundos

El pasaje va de Este a Oeste y su numeración, breve como su extensión, abarca del 4000 al 4100. A un lado, una peluquería japonesa que lleva décadas en la misma vereda —Arakaki Asato Victoria Ritsuko, nombre que parece una novela de Murakami con tijeras—. Del otro, un lavadero que también se mimetiza con el entorno, casi como si su existencia fuera un secreto a voces entre vecinos.
Este rincón low key de Palermo es lo opuesto a los flashes de Honduras y Gurruchaga. No hay brunch, no hay concept stores ni cafeterías de autor con café filtrado en V60. Pero hay pan. Y del bueno. Tutto Pane, en la esquina de Medrano, es de esas panaderías que no necesitan Instagram: sus miñoncitos se recomiendan de boca en boca. Enfrente, la verdulería Deverduras fue ganando su lugar con el tiempo. En este pasaje no hay urgencia. Todo parece asentado en su propio compás.
Un entorno cargado de historia barrial
El pasaje no está solo: lo rodean pequeños monumentos del cotidiano palermitano. La Plaza Güemes y la majestuosa Iglesia Guadalupe lo custodian desde el este. A pasos, el Boulevard Charcas y el Instituto Divino Corazón suman presencia institucional. Más al norte, la Plazoleta Monte Ararat, homenaje a la diáspora armenia, recuerda la fuerza de la memoria. Y del otro lado, hacia Medrano, late la vida barrial de la Plaza Unidad Latinoamericana, o “Plaza Medrano” como la siguen llamando los que saben.
¿Quién fue Del Signo?
El nombre del pasaje homenajea a Norberto Javier del Signo, abogado cordobés que se sumó activamente a la Revolución de Mayo. Sus hermanos —Javier, Carlos y Santiago— también fueron patriotas, al igual que su hermana Juana del Signo, reconocida como una de las Patricias Argentinas. Norberto fue auditor militar y participó en batallas clave como Cotagaita, Suipacha, Huaqui y Sipe-Sipe. Aunque su nombre sonó para el Congreso de Tucumán y para reemplazar a Posadas como Director Supremo, nunca ocupó esos cargos. Murió joven, en 1817, pero dejó su huella en el Norte, en la historia y —aunque pocos lo sepan— en una callecita porteña.
La ciudad que aún guarda secretos
El Pasaje Del Signo es uno de los tantos escondites que Buenos Aires ofrece a quienes caminan con atención. No tiene cartel luminoso ni lo anuncian los mapas turísticos, pero allí está, modesto y fiel a sí mismo. Palermo no es solo Soho ni Hollywood: también es este tejido íntimo de calles como la Del Signo, donde el tiempo se toma un café sin apuro.
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Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
Redacción: Palermo Online.
