¿Por qué los porteños no van a las asambleas de consorcio?
- Desgano crónico: Vivir en CABA es estar agotado por default. Laburo, subte lleno, inflación, ruido, trámites eternos. ¿Sumarle una asamblea a las 20 hs con el administrador que te sube todo y nunca explica nada? Ni en pedo.
- Escepticismo total: Muchos creen que ya está todo cocinado, que el administrador y algunos vecinos deciden todo entre ellos. Y como el argentino odia perder el tiempo sin robar, mejor ni se aparece.
- Individualismo porteño: En CABA se vive de puertas para adentro. Se privatizó hasta el reclamo. Cada uno en su microdepartamento de 30 m², con su aire frío-calor y su cocina de una hornalla. El consorcio es el otro.
- Desconocimiento: No saben ni dónde ni cuándo es la asamblea, o piensan que no tienen voto si alquilan (lo cual a veces es cierto, pero otras no). La ignorancia inmobiliaria también sube un 80% interanual.
- Cobardía cívica: Porque al momento de enfrentar al vecino que grita, al portero que cobra triple o al administrador con cara de contador mafioso… el porteño prefiere pagar y putear en soledad. De frente, ni al espejo.
Mientras tanto, las expensas…
Subieron
Pero la gente sigue votando a los que «desregulan», siguen firmando poderes a administradores impunes, siguen dormidos como si las expensas las pagara otro. No hay control, no hay veeduría, no hay sanción. Solo hay facturas y débito automático.
Entonces, ¿quién tiene la culpa?
¿El administrador? ¿La inflación? ¿El Estado? ¿El sistema? Puede ser. Pero también hay culpa en cada vecino que se calla, que no baja, que paga sin mirar y se queja solo cuando ya es tarde.
Si en cada edificio hubiese aunque sea tres vecinos activos, combativos, de esos que te leen el reglamento y no te dejan pasar un gasto de más, otro gallo cantaría. Pero no. Nos comimos la suba como borregos, y después votamos al que dice que la libertad es no quejarse.
¿Y vos, ya le preguntaste a tu administrador por qué te está cobrando casi 300 dólares por un edificio sin portero, con el ascensor que se traba y la terraza clausurada?
¿O también vas a seguir quejándote en el grupo de mamis y pagando calladito?
La próxima asamblea es tu chance de dejar de ser víctima y convertirte en protagonista. Si no vas, después no llores.
