ACAP es trabajo esclavo ó trabajo no registrado

ACAP son trabajo esclavo ó trabajo no registrado. La Ministra Acuña quiere practicas esclavas y no remuneradas para estudiantes Porteños.

Al menos once escuelas de la Ciudad de Buenos Aires permanecían este miércoles tomadas por sus estudiantes en reclamo de viandas de calidad nutricional, mejor infraestructura edilicia y en contra de las prácticas laborales en empresas.

El conflicto lleva casi una semana, ya que la primera toma fue el viernes, y la tensión se eleva debido a que el Gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta anunció que multará a los padres de los alumnos que participen de las protestas.

Tanto Larreta como la ministra de Educación, Soledad Acuña, ratificaron que presentarán acciones civiles con sanciones económicas para los tutores de los estudiantes involucrados. Les reclaman 1,5 millones de pesos (unos 10.213 dólares) por cada día de clases perdido.

Acuña: Neonazis al frente de la Educación media en Argentina

El gobierno porteño impuso a los alumnos que cursan quinto año del secundario una carga horaria obligatoria y no rentada de trabajo presencial en empresas privadas y dependencias públicas, como Policía de la Ciudad o Higiene Urbana. La medida, establecida por decreto, viola la propia ley de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. A su vez, pone a los menores en lugares no preparados para recibirlos, sin docentes que los acompañen y sin la autorización habitual que se les pide a los padres por escrito para trasladarlos fuera del edificio escolar. A estos perjuicios se suma el deterioro formativo a partir de la pérdida irrecuperable de clases correspondientes a materias curriculares como Matemática e Historia, cuyas horas fueron reemplazadas por el trabajo de los menores que en algunos casos se realiza a varios kilómetros del establecimiento escolar en el que fueron inscriptos y deberían concurrir según la ley vigente.

Trabajo esclavo. Sin derechos y sin seguros ART

El estudiantado está en un conflicto constante con la ministra Soledad Acuña, principalmente por el avance de las pasantías planteadas en la Secundaria del Futuro, la reforma educativa que implementó el gobierno porteño el año pasado, a pesar de la resistencia de muchos estudiantes que también decidieron tomar colegios. Esta propone un modelo de escuela «cada vez más inclusivo que se adapte a las innovaciones tecnológicas y a los nuevos formatos de los procesos de aprendizaje y enseñanza».

Una de sus principales innovaciones es que abren pasantías en empresas privadas y estatales, y que los alumnos consideran que no aportan otra cosa que «trabajar gratis».

Las prácticas laborales impuestas a los alumnos del último nivel secundario de la Ciudad de Buenos Aires se estrenaron en abril, en el actual ciclo lectivo con un pomposo título.

Bajo amenaza de incumplir con «una materia curricular» (eso se les informa) chicos y chicas de distintos colegios, en lugar de asistir a clase, empezaron a cumplir las 120 horas que implica las ACAP fuera del colegio.

Lo hacen en un ámbito no preparado para recibirlos, restando horas curriculares de materias como Historia, Filosofía y Matemática, sin presencia de docentes, ni autorización específica de los padres, que en cambio sí se pide «y con 48 horas de anticipación» ante cualquier actividad fuera del edificio del colegio.

A su vez, las ACAP violan la ley 3.541 (sancionada en 2010 y basada en dos proyectos de ley sancionados bajo gestión PRO, uno de la diputada Martínez Barrios y otro del diputado Kravetz) donde se especifica que dichas prácticas sólo pueden ser voluntarias.

• Las ACAP son ilegales

Contempladas en la ley 3.541 de Educación de la Ciudad, indican en su artículo 2° “Se entiende como Práctica Educativa Preprofesional al conjunto de actividades formativas desarrolladas en ámbitos de trabajo, que tienen carácter educativo, no obligatorio”. La ministra Soledad Acuña las impuso con una resolución 3958/21 violatoria de la Ley referida.

• Las prácticas no son educativas

Los alumnos y alumnas concurren, según se indica en las convocatorias hechas por las empresas a pedido del Ministerio de Educación, a realizar actividades de limpieza en hoteles (Hotel Regente, hotel Marriot, donde se les pide, según consta en el documento adjunto «armado de camas» o «limpieza de vidrios y espacios comunes»), distribución de alimentos (Rappi) o armado de viandas (Cacyr), entre otras tareas que no se relacionan en ningún caso con las especializaciones elegidas por los alumnos.

• Las ACAP reemplazan horas presenciales de Matemática, Historia, Química, que no se recuperan

El ministerio obliga a los alumnos a cumplir 120 horas cátedra anuales –quitadas a Matemática, Historia, Química o Filosofía, dependiendo de cada caso– en las prácticas laborales. Dichas horas nunca se recuperan, en desmedro de la formación escolar.

Alumnas y alumnos no son supervisados por personal docente

En ningún caso los alumnos y alumnas menores de edad son acompañados a sus ACAP por trabajadores de la educación: quedan en manos y a la orden de jefes de personal de empresas privadas sin experiencia en el trato con menores. En ese contexto, a las niñas las obligan a usar zapatos con taco, entre otras condiciones. Si no lo hacen, incumplen la ACAP y reciben en consecuencia la sanción escolar correspondiente por no cumplir los objetivos curriculares.

• Las ACAP se realizan lejos de los colegios y sin autorización de los padres

Al hecho de que los y las menores concurren solos a un ámbito laboral que no está contemplado para ellos y ellas, a veces deben trasladarse distancias fuera del recorrido habitual, en algunos casos a varios kilómetros de sus respectivos colegios y hogares. Siendo menores, los padres deberían autorizarlos, pero los colegios no piden esta autorización a los padres. Si un padre o madre, en ejercicio de su patria potestad, eligiese negar la presencia de su hijo en ámbitos inconvenientes, el alumno o alumna recibiría la sanción escolar del caso como si faltara a clase.

EJEMPLOS
Prácticas con los proveedores de CABA

Algunos de los casos concretos de ACAP detectados hasta ahora corresponden a la Escuela Normal Superior Nº 1 Pte. Roque Sáenz Peña, Liceo 9 Santiago Derqui, Escuela Superior de Educación Artística (ESEA) N° 1, Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández, Comercial N° 5 José de San Martín, Escuela de Comercio N°12 de Villa Lugano, y la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Esther Broquen de Spangenberg de entre estos grupos, algunos testimonios de alumnas y alumnos.

«Vamos dos veces por semana a la Cámara Argentina de Concesionarios de Servicios de Comedores y Refrigerios (CACYR) en la calle Solís. Hicimos un curso de manipulación de alimentos, recibimos unas charlas y diseñamos una dieta como para un deportista vegano. No nos acompañó ningún docente, íbamos por nuestra cuenta. En CACYR tampoco había docentes, sí coordinadores de ACAP», comentó Oliverio, del Lengüitas, consultado por este medio.

Casualmente, CACYR nuclea a las empresas que se ocupan del servicio de comedores escolares en la Ciudad. Una de ellas, en particular, recibió denuncias el año pasado, tanto por la calidad como por el sobreprecio de esas viandas pagado con erario público. Además, según denuncian desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el convenio ACAP esconde cláusulas que favorecerían a dichas empresas para seguir ganando las licitaciones de comedores escolares.

Las legisladoras Myriam Bregman y Alejandrina Barry lograron, reclamo mediante, un fallo que obligó al gobierno de la ciudad a que el servicio contratado brinde una comida saludable. Barry, por su parte, acaba de presentar un proyecto de ley en la Legislatura para derogar las ACAP y también dio su opinión en el marco de esta investigación.

Qué dice la ley y cómo la evade el ejecutivo porteño

En 2010, la Ciudad promulgó la ley 3.541 «Sistemas de prácticas educativas pre profesionales», que regula las pasantías escolares. El artículo 2° de esa norma señala expresamente que estas deberán ser «actividades formativas con carácter no obligatorio».

¿Cómo evadió el Ministerio de Educación porteño una salvedad tan específica?

Se deshilvanó el intrincado camino judicial en torno de la situación que no deja de generar conflictos y conversó con las distintas partes involucradas, empezando por el Asesor Tutelar, Gustavo Moreno e incluyendo a los propios alumnos.

En resumidas cuentas, como ocurre con ciertas causas en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el Ejecutivo de CABA logró «dormirla» en una instancia análoga, pero en su jurisdicción: el Tribunal Superior de Justicia. Por este motivo, el propio Asesor Tutelar presentó un oficio, a fin de movilizar dicho expediente.