Autorretrato
(I)
Como buen poeta soy un niño
cazador, recolector de sueños.
No tengo padres ni hijos, sólo sé de mis hermanos.
El cielo y la tierra siempre fueron mis hogares.
Bebí de la nube, comí del pico de los pájaros,
trabajé mi voz como el río su cauce.
(II)
Amé la noche. Blanca flor de enredadera,
para seguir a su lado dormí mañanas y tardes.
Hasta que un día mis ojos,
como dos soles de la envidia,
me quitaron el sueño eterno.
Viví entonces días de veinticuatro horas cabales
buscando la noche en barcas, montes y praderas.
(III)
Los hijos de Babel me negaron su gracia.
me vedaron el acceso a la torre del hombre,
y en sermones y limosnas exhibieron mi tristeza
en jornadas miserables
y eternas como la vida.
(IV)
La muerte hallé. En un balcón de estrellas,
me dijo, a mil pupilas el destino acuita.
(V)
Enamoré al sol y a la luna. Los encerré en mi alcoba.
Y me guiaron destellos a su cuerpo infinito.
(VI)
La tomé en silencio,
como un cuadro se pinta.
(VII)
Al despertar, entre mis brazos
quedó del fuego el humo y la ceniza.
Escrito por Bryam Herrera
