Combustibles: los precios suben sin control
Buenos Aires, Una vez más, los argentinos se enfrentan a la cruda realidad: este viernes los combustibles volverán a aumentar. El incremento, que rondará el 4%, se sumará a una escalada sin freno que, en lo que va del año, ya acumula un alza del 340%, superando por lejos a la inflación interanual.
Aunque desde el gobierno de Javier Milei se ha insistido en que se lucha por una economía más competitiva y abierta, lo cierto es que los precios no paran de subir y el bolsillo de los trabajadores lo sufre cada día más. Este aumento está relacionado, según las petroleras, con el incremento del precio del crudo internacional, específicamente el barril de Brent, que comenzó octubre en US$71 y cerró en US$76.
Pero la realidad es que este ajuste del crudo es solo una parte del problema. La presión fiscal, que incluye aumentos de impuestos como el Impuesto al Combustible Líquido (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), ha sido un golpe directo para los consumidores. Estos impuestos, congelados durante 10 trimestres consecutivos bajo la gestión anterior, ahora se actualizan sin piedad bajo el mando de un gobierno que prometió una liberación económica, pero que sigue castigando al pueblo con una carga impositiva insoportable.
Mientras tanto, YPF, bajo control estatal y mayor actor del mercado de combustibles, asegura que simplemente sigue las reglas del juego. Si el precio del crudo sube, el combustible sube. Si baja, baja. Así lo declaró su presidente y CEO, Horacio Marín, justificando los constantes aumentos como parte del «equilibrio del mercado». Sin embargo, en la práctica, los aumentos son generalizados y, como de costumbre, los trabajadores terminan pagando los platos rotos.
Lo que resulta más indignante es que este escenario de aumentos parece no tener fin. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, los precios ya alcanzan cifras astronómicas: $1048 la nafta súper y $1296 la premium. ¿Cómo puede justificar un gobierno que prometía menos Estado y más libertad, semejante golpe a los bolsillos de los argentinos?
El gobierno de Milei, que se autodenomina «libertario», no ha cumplido con las expectativas de la clase trabajadora. Mientras los precios siguen escalando, el discurso oficial permanece atado a justificaciones técnicas, dejando al margen el verdadero impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos. La promesa de bajar los costos y dejar de subsidiar a los sectores más poderosos parece ser otra de las mentiras que el gobierno usa para cubrir su falta de respuestas concretas ante una economía que sigue deteriorándose.
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