“Desobedecer, una sana costumbre” escribe Eduardo Sanguinetti

El 19 de octubre de 2013, en mañana de sábado, con espontaneidad y naturalidad suma ante las urgencias que este tema impone y tantos otros que presionan y oprimen en nuestras existencias, tuve la iniciativa de declararlo el “Día de la Desobediencia”.

Comenzó a circular por las redes de comunicación en el universo de la web y hoy, miles se asimilaron a la tan sana decisión de desobedecer.

Desobedecer al poder de las ‘bestias’ que dictan y rigen en el planeta, a sus cómplices, a la justicia criminal, al poder de las corporaciones económico mediáticas que conforman la realidad de hoy, a la genuflexión de los intelectuales… En fin, una actitud “demasiado humana”, nutrida del estremecimiento, que ofrece un estado de resistencia cultural y social ética en sus principios y fines y que nos remite a los “dorados años de la infancia” donde el desobedecer era una actitud natural ante el atropello y la torpeza de nuestros mayores, imponiendo criterios y haciendo valer sus arbitrarias decisiones.

Es preciso desobedecer dentro del marco que nos ofrece el orden natural ante el “estado de cosas” por el que intentamos transitar nuestra existencia, tan al margen de un sistema necrótico y disfuncional solo para negociadores y comisionistas.

Desobedecer hacia todo lo que atenta contra el “buen vivir”, en un mundo donde quepamos todos, erradicando la injusticia instalada por los poderes del neoliberalismo, hoy en su cenit y a los mandatarios, soberbios, cobardes y serviles que perpetúan la farsa de hacernos creer que vivimos en una democracia legítima.

Desobedecer, expulsando de nuestras vidas la soberbia, la prepotencia, el orgullo, la cobardía, la avidez, la frivolidad, la mezquindad, la avaricia, la adustez, la pacatería, la grosería, la desigualdad, el odio, el resentimiento, la envidia, pues no ignoran que este sistema infecto y criminal de explotados y explotadores nos lleva a enfrentamientos y competencias fuera de tiempo y espacio, para caminar hacia un horizonte de armonía y de fraternidad, al margen de tendencias estúpidas, impuestas y consumidas por un pueblo anestesiado y avaro de sus placeres.

Los medios “chatarra” dieron un giro lingüístico a la historia de la ¿comunicación?, y la ficcionalizaron para beneficio de inventario, con una puesta en relato de lo banal y epidérmico: una forma de adoctrinamiento y lobotomía, utilizada con total éxito, logrando llegar a la destrucción de la “elección estética” al servicio de la libertad de expresión, hoy eliminada. Las portadas vociferan para una comunidad en estado vegetativo: “Fulano presente en la ‘gala” de fundación X junto a Fulana, confirmando su romance para la foto”, “se confirmó la separación de Mengano con perengana…”, “el funcionario S se mudó al movimiento opositor”. Se renuevan semana a semana estos informes, que degradaron la relación en comunidad… hoy los hijas/os de estos don nadie, don ninguno/a, cualquiera, continúan ad-infinitum, con el simulacro de este teatro ‘tosco’ y ‘bufo’ a la que nos hacen asistir, con los mismos espantosos personajes, estafadores de la peor especie. ¡Ah! y las infaltables selfies casuales, de esta caterva de parásitos, depredadores y asesinos de la vida en libertad y ética… deviene entonces, en nombre de la verdad y la memoria de Grandes hombres, hoy vacíos de significado, desobedecer las tendencias prostibularias de la Farándula, es un acto de dignidad, indispensable para seguir permaneciendo en este mundo.

La independencia de toda clase de convicciones y certezas, que llevan irremediablemente a fanatismos y a creencias de temporada, son un freno a nuestra libertad de acción y creación, de intentar nuevas formas de vida, en comunidades sin tradiciones-base, para construir al hombre nuevo, que soñaba Ernesto “Che” Guevara… no olvidemos que se cumplen en estos días 50 años del asesinato del héroe revolucionario en Bolivia, a manos de traidores a la Patria Grande.

La naturaleza no piensa el mundo, lo conoce desde siempre y no lo representa, se acopla a sí misma y eso le basta. El mundo puede permanecer dentro de su función de hacer de nosotros sus habitantes para que todos/as existamos y terminemos nuestras vidas en él.

El hombre aún no se asimila —con su habitual torpeza— a respetar el orden natural del origen, lo confunde todo y lo degrada, en acciones atroces, al pensarla y aniquilarla, en nombre de dioses que no existen y de leyes que se acomodan a sus estafas…todo devenido como fruto de su miedo y espanto a la naturaleza que nos cobija y a la propia vida que debemos experimentar y disfrutar, ¿no es así?

La innegable revolución de las comunicaciones, a través de la Web, ha conectado a todas las naciones y a todos los servicios de inteligencia del planeta. Significa que los grupos dominantes multiplican su poder gracias a Internet.

En este tiempo, difuso, aparentemente desconcertante, por el que transitamos, donde pareciera que todo va a modificar su rumbo, observo a multitudes marchando, denunciando el odio y la discriminación, con rostros enrojecidos por odio e ira inocultable, marchas apuntaladas por hipócritas gobernantes y ex-gobernantes de las más diversas regiones del planeta, ceos de multinacionales, corporaciones mediáticas excluyentes, aparatos organizados para organizar logísticamente, caos en el caos…

Agencias de informaciones falaces, pulmones donde la mentira encuentra aire, para que la opinión pública respire bajo sus latidos bursátiles, lo que equivale a poder manifestar, que estas agencias, tienen aptitud para perturbar el desarrollo de un hecho genuino, real, al procurar su fracaso o fomentar el avance de un proceso in-auténtico, facilitando su éxito ¡y al carajo con la historicidad y la verdad!

El relato de nuestra vida es el “saldo de una causa” que intentamos dar a conocer, del pensamiento que servimos, de la autoridad que justifica nuestros actos, que hoy no puede ser dicho ni siquiera meditado. Instancia a la que se llegó en función de múltiples estrategias de las manipuladoras corporaciones económico mediáticas internacionales y de las multinacionales explotadoras y genocidas, al servicio de aniquilar el pensamiento, las ideas, los ideales y el acto creativo, signos puntuales de nuestra condición de ser.

Los que no nos sometemos al dictamen de empresarios gobernantes, ignorantes funcionarios del simulacro, estamos extremadamente condicionados y amenazados de muerte, por los mononeuronales que dictan y rigen en la sobrevida de multitudes amancebadas y esclavizadas, identificadas aún sin haberlo internalizado, en ser esclavizados a tendencias misóginas en acto, eliminando la diferencia, devenida en el deber ser de nuestra especie. Anacronismo y homogeneidad se manifiestan cual clero secular en la permanente campaña de consenso a presión en el desdibujado acontecer político, social y cultural del planeta… sin dudas, tanto más peligrosos cuanto menos se discuten, murmuran y denuncian.

Estamos dotados naturalmente de la capacidad para dar lugar a este mundo, donde todos seamos partícipes y dueños de nuestros destinos, prescindiendo de gobernantes, que dicten derroteros de naciones sojuzgadas por tendencias que les son ajenas, de medios pudibundos de comunicación falaz, que fabrican realidades fraguadas en centros de inteligencia, fieles a la violencia, de empresarios “amigos”, que exploten los recursos, en detrimento de una humanidad sometida, que se asimila al “relato oficial”.

No ignoro las dificultades a las que debemos enfrentar, cuando intentamos comunicar inquietudes, excitaciones, denuncias, desde un medio abierto a otro cerrado, desde un ambiente “totalmente en movimiento”, a otro “enteramente parado”… sabemos: basta mostrar un mínimo de entusiasmo o participación, frente a un país “que simuladamente lo está poniendo todo en discusión”, para que nos caigan encima, a los destructores de absolutos y evidencias, las reacciones de la iracunda pereza, las ironías de la periferia que se toma por centro, los escarnios del escepticismo… pero no nos engañemos, repensar, Argentina, o el mundo, significa establecer un diálogo con la “falsa modestia”, en fin, los pueblos, con su “miedo” a cuestas, no aprenden a juzgarse ni tan ruda, ni tan duramente, en su cobardía… es “miedo” al “miedo”, los que llevan a las personas a entregar su libertad, por un cautiverio, en ¿seguridad?

No nos convirtamos en víctimas, fracasados, cobardes, en la economía de nuestros propios recursos en acción y discursos, marcando el trayecto de una historia, la de nuestro tiempo, que se debate entre utopías y derrotas, entre voces, silencio y “miedo”.

Unamos voluntades, los libres y autodeterminates, persistiendo en la resistencia a los ismos, que nos lleva a ser esclavizados, cuidemos de nosotros mismos, en libertad y verdad… tenemos una vida por vivir, honrémosla.

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