Mientras la recaudación no levanta vuelo y la inflación asfixia a los contribuyentes, el Gobierno lanza otra cortina de humo con nombre de medida técnica: el “Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias”.
El anuncio se oficializó este viernes 30 de mayo mediante la Resolución General 5704/2025 publicada en el Boletín Oficial, pero en vez de traer alivio, suena a placebo. Una vez más, el Estado se pinta la cara de modernizador, pero debajo del maquillaje sigue desangrándose en confianza y credibilidad.
Desde el 1° de junio, los contribuyentes podrán optar voluntariamente por este sistema que promete agilizar la declaración y pago del Impuesto a las Ganancias. ¿El truco? ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) te va a decir cuánto tenés que pagar según tus gastos y tu facturación. Y si estás de acuerdo, pagás y listo. Si no, esperás… y cruzás los dedos.
El nuevo menú de la casa: Ganancias «PH Simplificada»
Con la pomposa denominación de “Ganancias PH Simplificada”, la medida se basa en el cruce de datos ya disponibles en ARCA y los que voluntariamente aporta el contribuyente. Esto incluye consumos, facturación, tarjetas, billeteras virtuales, alquileres, gastos personales y deducciones. Una radiografía fiscal estilo Gran Hermano.
A cambio, el Estado promete una dádiva: los que se sumen no tendrán que declarar su patrimonio. Así, el viejo dólar colchón –esa práctica bien argentina de esconder los billetes bajo el sommier o la pared hueca del placard– encuentra su resguardo oficial. Una especie de legalización simbólica del “yo no declaro nada porque no confío en nadie”.
¿Simplificación o control?
En criollo, el gobierno está desesperado por recaudar, pero sin despertar más cacerolas. Por eso ofrece un esquema optativo que parece amigable, pero que en el fondo le permite mapear consumos, detectar inconsistencias y achicar la evasión con big data.
La medida entra en vigor para el ejercicio fiscal 2025, y su adhesión estará habilitada desde el 1 de junio de este año hasta el vencimiento general de la declaración jurada. El trámite se hace a través del sitio web de ARCA, en el flamante servicio “Ganancias PH Simplificada”.
Requisitos y letra chica
No cualquiera puede subirse a esta combi fiscal. Hay requisitos: Clave Fiscal nivel 3, CUIT habilitado, y no estar dentro de los segmentos “pesados” 11 o 12, que corresponden a grandes contribuyentes o empresas de significativa envergadura.
El que entra, queda registrado con el código “618-Ganancias PH Simplificada”. Y si se arrepiente, puede salir antes de presentar la declaración jurada. Suena flexible, pero con un ojo siempre puesto en la lupa recaudadora.
Detrás del humo
Lo que no dice la resolución es que este nuevo régimen llega en un contexto crítico: la recaudación en picada, el déficit en aumento, la motosierra sin freno y una informalidad galopante que ni el Estado puede medir.
Mientras el vocero presidencial celebra en radio su ingreso a la Legislatura porteña y Caputo sigue garantizando tasas del 29,5% en dólares a los fondos extranjeros, el argentino de a pie ve cómo sube el bondi, le ajustan el monotributo y le exigen que confíe en un sistema que cada vez le da menos.
¿Un régimen para simplificar o para vigilar?
Este anuncio es parte del plan “dólar colchón”, esa fantasía fiscal que asume que con menos presión formal la gente va a declarar lo que nunca declaró. Pero ¿cuántos van a confiar realmente en un sistema que los espía, les congela cuentas por errores ajenos y los castiga con intereses usurarios?
El Régimen Simplificado parece más una operación de maquillaje para mostrar modernización, cuando en realidad se trata de una captura elegante de datos, en un país donde el vínculo entre el Estado y el ciudadano está roto a golpes de impuestos injustos, burocracia kafkiana y servicios colapsados.
¿Estamos ante una simplificación genuina o ante una maniobra de control fiscal con nombre amable? ¿Volverías a confiar en un Estado que siempre te dejó solo cuando más lo necesitaste?
