En pleno Parque Tres de Febrero, el MOA (Monumentos y Obras de Arte) encara una renovación histórica: nuevo archivo, digitalización de documentos y un espacio abierto para vecinos e investigadores.
El taller que guarda las huellas de la Ciudad
En el pulmón verde de Palermo, donde conviven corredores, turistas y mate en mano, late un rincón poco conocido pero fundamental: el MOA. Desde 1956, este taller se ocupa de custodiar más de 2.400 esculturas y monumentos porteños, desde bustos históricos hasta fuentes y placas escondidas en plazas barriales.
Hoy, ese espacio atraviesa una transformación que lo vuelve aún más vital: se está creando por primera vez un archivo dentro del propio taller, que preservará la memoria documental de estas obras. Y no se trata solo de guardar papeles: cada ficha, cada plano y cada foto es la llave para que el patrimonio de la Ciudad siga en pie.
Un archivo que respira historia
Hasta ahora, los documentos estaban dispersos en otro edificio. Con la mudanza al nuevo archivo del MOA, se centraliza y se da valor a un fondo que ya suma más de 300 cajas y 2.500 carpetas, y que sigue creciendo a medida que se agregan nuevas piezas al patrimonio público.
Cada obra cuenta con su propia “historia clínica”: quién la hizo, cuándo se instaló, qué daños sufrió y cómo se la restauró. Esa información permite a los restauradores reponer piezas vandalizadas o reconstruir detalles que, sin registro, se perderían para siempre.
Palermo y la digitalización
Uno de los puntos más celebrados de esta renovación es la digitalización. Por primera vez, investigadores y especialistas podrán acceder online a las fichas técnicas de esculturas y monumentos. El MOA se abre así al barrio, a la Ciudad y al mundo, democratizando el acceso a un acervo que hasta ahora vivía entre estantes y cajas.
El archivo se acondicionó siguiendo normas internacionales de conservación: limpieza en seco, carpetas de papel libre de ácido, cajas de polipropileno y estanterías ignífugas e hidrófugas. Nada librado al azar.
Entre Rosas y los vecinos de hoy
El edificio mismo es parte de la historia: entre 1835 y 1854 fue la casa del personal doméstico de la quinta de Juan Manuel de Rosas. Hoy, restauradores, escultores y artesanos trabajan todos los días para que el patrimonio porteño siga vivo.
Como ejemplo, en el archivo figura con el número 1 el Monumento al General Alvear, obra del francés Antoine Bourdelle. Entre los ingresos recientes destacan el Homenaje a los combatientes de Malvinas, de Gonzalo López Lluch, y la escultura A Remedios del Valle, de Alexis Minkiewicz, instalada en 2022.
Museo a cielo abierto
El MOA no es solo un taller: también funciona como un museo barrial a cielo abierto. Allí descansan, en proceso de restauración, esculturas dañadas por el paso del tiempo o por actos de vandalismo.
La obra en marcha contempla además nuevos espacios de exhibición al aire libre, una pérgola metálica que conecta áreas de trabajo y un pabellón con salón de usos múltiples para charlas, actividades educativas y exposiciones abiertas a vecinos y visitantes.
Palermo como guardián del patrimonio
La modernización del MOA reafirma algo que los vecinos de Palermo conocen bien: este barrio no es solo cafés y movida cultural, también es guardián de la memoria de la Ciudad. Cada estatua, cada busto en una plaza, cada fuente que resiste al tiempo encuentra en el MOA su refugio.
El ministro Ignacio Baistrocchi lo resumió con claridad: “Queremos que más porteños conozcan la riqueza escultórica que define a nuestra Ciudad y el trabajo importantísimo que hay detrás de su cuidado”.
Pregunta al lector
¿Sabías que buena parte de las esculturas que ves en las plazas de Palermo pasaron por las manos del MOA? ¿Qué obra barrial te gustaría que vuelva a lucir como en sus mejores tiempos?
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
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