El Parque Cnel. Jordan C. Wysocki: Un Polaco en los Bosques de Palermo.

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El Parque o Plazoleta Cnel. Jordan C. Wysocki, ubicada sobre la calle Agustín Mendez, Av. Presidente Figuero Alcorta e Intendente Pinedo, Se encuentra una de las más bonitas plazas de la Ciudad de Buenos AIres. Su nombre se le designo a  un militar e ingeniero de origen polaco que llega a Buenos Aires en 1867 y ejecuta en 1874 los trabajos de ingeniería del Parque Tres de Febrero en lo que respecta a delineación, planos, exclusas y portones; realiza planos en la expedición al Desierto de 1879 y en 1876 el estudio geográfico, estratégico y económico del río Santa Cruz.

Palermo

En el año 1900 el barrio de Palermo se denominaba Tierra del Fuego, y actualmente alberga a las principales productoras multimediales del país. También se destaca por ser un importante polo gastronómico y cultural y es uno de los destinos preferidos por los turistas que visitan la Ciudad.

El barrio de Palermo posee una superficie de mas de 15 KM2 Y está limitado por las avenidas: Las Heras, Dorrego, Cabildo, Córdoba, Alcorta y Alsina; las arterias: Jorge Newbery, Cramer, Mario Bravo, Coronel Díaz, Tagle, Salguero, La Pampa, Olleros y Zabala; y finalmente por: vías del ferrocarril Mitre y el Río de la Plata.
El nacimiento de este barrio se encuentra vinculado con don Juan Manuel de Rosas, quien hacia 1836 adquirió estas tierras construyendo en ellas su residencia. La misma estaba ubicada en la esquina sudeste de las actuales avenidas del Libertador y Sarmiento.

En  Plazoleta Cnel. Jordan C. Wysocki, ubicada se encuentra un monumento a William C. Morris. En 1960 la Asociación de Ex Alumnos de las Escuelas e Institutos Filantrópicos Argentinos «William C. Morris» (fundada en 1907 en Buenos Aires) obtuvo fondos por colecta pública y autorización del gobierno para construir el monumento en su homenaje.






Parque Cnel. Jordan C. Wysocki

Tiene un circuito trazado grande para correr o andar en bici muy seguro., Espacio amplio y agradable para caminar, deportes, jugar con perros y chicos.. Es un lugar tranquilo, donde se puede caminar, andar en bici o patines disfrutando de la naturaleza. Hay bancos disponibles y espacios verdes dónde poner una lona. Todo muy bien cuidado

Jordan Czeslaw Wysocki, (Pińczów, Polonia, 13 de febrero de 1839 – San Martín, provincia de Buenos Aires, Argentina, 18 de mayo de 1883) fue un ingeniero militar polaco naturalizado argentino, que participó en las batallas de liberación de su país del Imperio ruso. Realizó numerosos trabajos de importancia como ingeniero militar y administrativo tanto en su país natal como en la Argentina. Fue el primer autor de los planos de relevamiento y ejecución del trazado del famoso Parque 3 de Febrero en Buenos Aires por recomendación del presidente Domingo Faustino Sarmiento.

Nació en Polonia cuando ésta era dominada por el Imperio ruso.

Obtuvo con honores el diploma de ingeniero en la Escuela Superior Técnica de Kielce, con muy buenas calificaciones, siendo su primer trabajo importante ocuparse de la construcción de la línea férrea de San Petersburgo a Varsovia, en 1862.

Participó en 1863 como soldado en la rebelión de Polonia contra el imperio ruso en tres batallas: la de Siemiatycze, el 22 de enero de 1862; luego de la cual fue ascendido a Sargento 1º, la batalla de Myszyniec, del 22 de mayo de ese año en que ascendió a Teniente de Infantería; y, la batalla de Nagoszewo, en la que alcanzó el grado de Capitán el 5 de julio de 1863. Derrotados los insurrectos por las tropas del zar, y debido a las muchas heridas que recibió, debió trasladarse a Francia. Luego de recobrarse intervino en la construcción de la vía férrea desde París hasta Bordeaux.

Gracias a su compatriota Czet, que era general del Ejército Argentino, se trasladó a la Argentina en 1867 con su mujer y su hija Ana y trabajó como Delineador del Departamento Topográfico de la Provincia de Santa Fe en la proyección de la línea férrea entre las colonias Esperanza y San Gerónimo, en dicha provincia.

En 1871, luego de revalidar su título como agrimensor, ingresó al Ejército Argentino como ingeniero con el cargo de Teniente de Guardias Nacionales en la Comandancia General de las Fronteras del Norte, en el Fuerte General Belgrano en San Pedro Grande.

En 1874 el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento decidió hacer uso de los conocimientos de Wysocki para el diseño del Parque Tres de Febrero, en la ciudad de Buenos Aires, luego de que el 30 de mayo de 1874 la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación recibiera y tratara el proyecto de ley sobre la creación del parque a partir de dicho plano. Entre otras cosas fue el autor de la popularmente conocida «Casona de Paseos» en el Jardín botánico.

Al poco tiempo planificó la fortificación de la isla Martín García y fue ascendido a sargento mayor graduado, recibiendo a su cargo la mesa de ingenieros del Ministerio de Guerra y Marina.

El 20 de enero de 1876 se nacionalizó y accedió al grado de Sargento Mayor del Ejército. Participó entonces como topógrafo en el avance de la “zanja de Alsina” y fue el responsable de la redacción de la “Memoria de Marcha de la División Norte” que ocupó el paradero indígena Trenque Lauquen, que ya en 1877 tenía 19 manzanas. Los nómima de los lotes asignados a militares y a comerciantes se conserva en el catastro que realizó Wysocki, quien también confeccionó los planos de toda la campaña, las fronteras y los fortines de la zanja en toda la provincia de Buenos Aires, que aún pueden observarse en el “Álbum de la Nueva Línea de Frontera” de su autoría, en exhibición en el Museo de las Campañas al Desierto de Trenque Lauquen.

Produjo el plano de la nueva línea de fronteras ocupada por las fuerzas de la División Costa Sud en Puán, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. También, en lo que fuera el territorio Nacional del Chaco, trazó junto a Manuel Obligado la nueva línea de fortines. Confeccionó, además, el plano donde figuraba la delineación de la Colonia Reconquista, ciudad del norte santafesino.

En 1877, Wysocky, fue ascendido a Capitán de Ingenieros y delineó el pueblo de Mercedes de Patagones (actual Viedma) y la zona de su puerto; realizó un estudio geográfico-económico del Río Santa Cruz a bordo del acorazado “Los Andes”; y un estudio para el general Julio Argentino Roca sobre la extracción de arena de la Isla Martín García.

Una vez más a cargo de la Oficina Topográfica del Ejército, acompañó al general Roca al Río Negro y realizó una exploración y reconocimiento de las márgenes de ese río y de la Isla Choele Choel.

En 1880 redactó el reglamento de personal y cuerpo del Batallón de Zapadores. En 1881 ascendió a Teniente Coronel y el gobierno nacional, por una ley especial, le otorgó una medalla de honor.

Recibió órdenes del general Victorica para acompañar al coronel Racedo durante una marcha por la actual provincia de La Pampa, donde desarrolló una fecunda labor cartográfica.

En 1882 proyectó la transformación del Cuartel de Artillería del Retiro como edificio provisorio del Colegio Militar. Al año siguiente fue miembro de una comisión de compra y fabricación del material para la construcción del Cuartel de Artillería de Palermo.

El Centro Industrial Argentino lo nombró socio honorario y el Instituto Geográfico Argentino lo tuvo entre sus fundadores

Entre los homenajes que ha recibido se destaca la denominación de una de las plazas del Parque 3 de Febrero con su nombre.

El paisaje es una construcción mental, posible por la mirada del hombre hacia un trozo de territorio. Al final, es el reflejo de nuestras miradas ideologizadas, exteriores e interiores, pragmáticas y artísticas, representaciones como objetos físicos, estados del alma como necesidades vitales. Paisaje es igual a mundo.
Sonia Berjman (2012). «Era como un hombre del Renacimiento: artista y científico. Dominaba el arte de diseñar un jardín, pero además dibujaba planos y era un gran acuarelista. Fue botánico, jardinero, horticultor y ambientalista», así lo describe Sonia Berjman, la curadora de «Carlos Thays, un jardinero francés en Buenos Aires».

2006 – Acto en homenaje a Jordan Czeslaw Wysocki

En la mañana del 19 de julio se realizó, en el Parque Tres de Febrero, un homenaje al Coronel Jordán Czeslaw Wysocki quien fuera, a pedido del Presidente Domingo Faustino Sarmiento, el planificador y constructor del Gran Parque Central de Palermo, actual Parque Tres de Febrero.

Del acto desarrollado en la plaza homónima, participaron familiares del Coronel Wysocki, representados por  Oscar Des Plats; el presidente de la Junta de Estudios Históricos de Palermo, Benjamín Bravo Canedo; la Sra. Isabela Matusz en representación del Embajador de Polonia, el Presidente de la Unión de los Polacos de la República Argentina, Dr. Leszek Szybisz,  el coronel Emilio Rodríguez del Comando de Ingenieros del Ejército; y el director general del Parque Tres de Febrero, Javier García Elorrio

Jordán Czeslaw Wysocki nació en Polonia el día 13 de febrero de 1839. Se graduó en la Escuela Superior Técnica de Kielce, Polonia, pasando a desempeñar un cargo en la construcción de la vía férrea que une las ciudades de San Petersburgo y Varsovia. Luego de haber luchado en la Insurrección de 1863, se refugió en Francia y en 1867 llegó a Buenos Aires con su mujer y su hija Ana.  Comenzó a trabajar en  Santa Fe, bajo las órdenes del Gral. Czetz. Sus obras  enorgullecen tanto a civiles como a militares, a los argentinos y a los polacos, por eso el Coronel Emilio Rodríguez lo recordó con las siguientes palabras:

“Constituye un verdadero honor para una institución como el Ejército Argentino, y en particular para el arma de Ingenieros, poder estar presentes y participar de este homenaje al Coronel del Ejército Polaco Jordan Czeslaw Wysocki.
Es que no sólo la ciudad de Buenos Aires que hoy lo honra, sino también, gran parte del país, debe a este hombre grandes obras, que fueron el fruto de sus sacrificios, de sus  desvelos y, por sobre todo, de su infinito amor por la tierra que lo cobijó.
En este orden podemos nombrar el edificio central del jardín Botánico, construido en base a un proyecto suyo en 1877. Wysocki formó parte de la Oficina Topográfica Militar y participó de la Sociedad Geográfica de Buenos Aires, fue contratado por el Ministro de Guerra y Marina Adolfo Alsina, quien le otorgó el grado de Sargento mayor para realizar un relevamiento topográfico en La Pampa. Produjo el plano de la nueva línea de fronteras ocupada por las fuerzas de la División Costa Sud en Puán, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. También lo encontramos en el norte, en lo que fuera el territorio Nacional del Chaco, junto a Manuel Obligado, donde trazaron la nueva línea de fortines. Confeccionó, además, el plano donde figuraba de delineación de la Colonia Reconquista, hoy pujante ciudad del norte santafesino.
Aquí en este lugar, su capacidad de trabajo, su creatividad y conocimientos profesionales se ven plasmados en estos hermosos parques y paseos que dan a la ciudad un lugar donde encontrar sosiego y que “nada envidie a lugares como el Bois de Boulogne, el Hyde park de Londres o el Central Park de Nueva York” como cita el proyecto de ley de si creación suscripto por el entonces Presidente de la Nación, Don Domingo Faustino Sarmiento. Es que el Coronel Wysocki comprendió muy bien que la evolución es permanente y que el progreso, al que tanto contribuyó, no debía, ni podía ser ya detenido.
Es tiempo de agradecer, desde lo más profundo de nuestros corazones, toda su obra que, junto a tantos otros llegados desde lejanos lugares, han contribuido a forjar y a construir nuestra joven Patria. En esa corriente de sangres diversas que se resumen en una: la Argentina que tanto queremos, encontramos también la de un gran hombre proveniente de su Polonia natal, el coronel Wysocki, el que tanto nos quiso y al que tanto le debemos.”

Finalmente, fue el 18 de mayo del año 1883 que la muerte lo sorprende, a los 44 años y luego de 19 años de vivir en la Argentina. Se encontraba en esos momentos supervisando la realización de las obras en la Isla Martín García y dirigiendo la construcción del Regimiento Uno de Los Patricios. Luego de los discursos, se procedió a descubrir una placa alusiva. El Círculo de Damas del Ogniszko Polskie, “María Sklodowska – Curie”, depositó una hermosa ofrenda floral junto a otras realizadas por los familiares de Jordan Wysocki. Posteriormente se convidó un chocolate caliente a los concurrentes.

Lic. Claudia Stefanetti Kojrowicz
para Glos Polski, Buenos Aires

El Parque Tres de Febrero, Sarmiento y Wysocki

Cuando Juan Manuel de Rosas se paseaba por los jardines de su estancia de Palermo no habrá imaginado  que sus adversarios construirían allí el parque público más importante de la ciudad. El 3 de febrero de 1852 fue derrotado por el general Justo José de Urquiza en la batalla de Caseros, huyó del país y sus bienes fueron confiscados. En la casa de Rosas, en el mismo sitio donde Sarmiento redactó el boletín de la victoria, en 1858 se inauguró la primera Exposición Rural. Más tarde funcionó el Colegio Militar, luego la Escuela Naval y en 1899 el Intendente Bullrich la hizo dinamitar. La estatua de Sarmiento, obra de Rodin, fue inaugurada el 25 de mayo de 1900 en el mismo lugar en el que vivía su enemigo, Rosas.

Durante su presidencia Domingo Faustino Sarmiento luchó denodadamente para que las tierras que habían pertenecido a Juan Manuel de Rosas no se fraccionaran y en ellas se creara un parque. Luego de intensos debates  logró que en junio de 1874 se dictara la Ley N° 658, denominada “Ley del Parque Tres de Febrero”, dándole a ese lugar tal nombre por iniciativa de Vicente Fidel López en recuerdo de la batalla de Caseros. Al poco tiempo Nicolás Avellaneda asumió la presidencia de la Nación y nombró a Sarmiento como presidente de la Comisión del Parque. A partir de ese momento las obras avanzaron con rapidez. Sarmiento le encomendó al ingeniero militar Jordan Wysocki que realizara los planos y llevara a cabo el proyecto con la colaboración de los alumnos del Colegio Militar.

El parque se extendía aproximadamente desde la Av. Del Libertador hasta el Río de la Plata y desde la calle Ugarteche hasta el arroyo Maldonado. La actual Avenida Sarmiento en el tramo que une lo que hoy es Plaza Italia, que por entonces era un pobre baldío, con el monumento a los españoles, se tomó como avenida central de este parque bordeada con palmeras. Sobre el frente hacia la plaza se construyeron unos grandes portones de hierro a la manera de las mansiones de la época. La finalidad era ornamental, no se trataba de una cuestión de seguridad ni de control, aunque más tarde sirvieran para que se cobraran entradas. Todo el perímetro del Parque estaba alambrado, práctica que no llevaba más de veinte años en la ciudad. Los “Portones de Palermo” eran grandes estructuras de hierro fundido y forjado, que durante la noche cerraban la entrada al Parque. Según un diseño de Jordan Wysocki, fueron realizados en la Casa Zamboni que ya había hecho importantes trabajos en la ciudad como la marquesina del Teatro Colón y las rejas y la herrería artística de la Iglesia del Salvador.

En 1909 el intendente Güiraldes decidió la demolición de los portones que durante más de treinta años habían sido el símbolo del Parque. Algunas versiones dicen que estos fueron llevados a los establecimientos que la empresa “La Martona” poseía en Vicente Casares. Todas las obras proyectadas para reemplazar a los portones quedaron en la nada. Hoy aún pueden verse unas réplicas de menor tamaño en la entrada del Jardín Zoológico.

El Parque fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1875, con la presencia de unas 30.000 personas, casi una sexta parte la población de Buenos Aires. El Colegio Militar, tropas de línea y fuerzas policiales rindieron honores a la llegada del presidente Avellaneda. Delegaciones de las municipalidades vecinas, la aristocracia porteña, el cuerpo diplomático y todos los funcionarios públicos hicieron acto de presencia y escucharon el largo discurso de Sarmiento que entre otras muchas otras cosas dijo:

“Como el resumen de todas las pasadas épocas, como el último retoño de la antigua barbarie, aquí en Palermo de San Benito se atrincheró contra toda idea de libertad y de progreso, el hombre de la época pampeana, como Bravard llamó a esta formación, el tirano de ejecuciones a lanza y cuchillo, que terminó el 3 de febrero de 1852.

El Congreso nacional, al dar nombre a este Parque se inspiró sin duda en aquellos recuerdos; y ya que no es digno de pueblos cultos, como de antiguo, sembrar de sal lugares inocentes de los crímenes de que fueron teatro, mandó erigir un monumento al pueblo, como la piedad cristiana levanta capillas expiatorias o como el labrador convierte en humus y abono fertilizante los restos orgánicos en descomposición, de existencias que han dejado de ser.

El parque será de hoy en adelante patrimonio del pueblo, verdadero tratamiento higiénico, que robustecerá sus miembros por el saludable ejercicio, dilatará su ánimo por el espectáculo de las perspectivas grandiosas que alcanza en todas las direcciones de la vida, y cultivará el buen gusto, con la combinación de bellezas naturales y artísticas que estos dilatados jardines ofrecerán. (…) El que visita estas afortunadas comarcas, o el que viene a engrosar la falange de los pioneers que atacan el desierto, para hacerlo patria feliz y cuna confortable para sus hijos, no llorará a la sombra de los sauces del Éufrates la antigua patria ausente, sino que, recorriendo estos mullidos caminos, vagando a la sombra de las plantas de todas las floras del mundo, se sentirá por asociación de ideas y plácidas reminiscencias, en su propia patria.
La idea de crear un parque, iniciada por los poderes combinados de la nación, obtuvo desde su origen el asentimiento de todos, como su ejecución ha encontrado de parte de todos la más cordial cooperación, porque llenaba un vacío, que cada día iba tomando creces. Esta sociedad en que vivimos se compone de muchas sociedades superpuestas, pero sin vínculo de cohesión. En los templos, por las disidencias; en las fiestas públicas por las nacionalidades diversas; en las relaciones sociales por las clases y aún por las razas, y en las afecciones patrias por las adoptivas o naturales ciudadanías, el pueblo que la forma se divide y subdivide por afinidades. Sólo en un vasto, artístico y accesible Parque, el pueblo será pueblo: sólo aquí no habrá extranjeros ni nacionales, ni plebeyos. La estatua de mazzini se alzará probablemente aquí, para regocijo de argentinos e italianos, para americanos y europeos. La frescura de esos lagos, la blandura de sus avenidas, el verdor de esas plantas, serán, como el aire y la luz que la vivifican, la propiedad de todos, sin pedir permiso a nadie para gozar de su encanto.

Si hubiera de justificar con razones de otro orden el pensamiento que ya está realizado, observaría que las instituciones que nos hemos dado, tienen por objeto proveer a la felicidad, cultura y mejoramiento del pueblo, y que no ha de reservarse a la limitada acción de localidades, aquello que es esencial a al cultura de todos, y que reclaman el espíritu del siglo y las necesidades de una nación. El extranjero que llegue a esta ciudad populosa, que es la faz de la República, no se pregunta si la Municipalidad del lugar descuida sus deberes, sino que lleva sólo la molesta impresión de que, en medio de los refinamientos de la vida individual, con hoteles suntuosos, la primera ciudad de la República y de Sudamérica no tiene otro aire que el pulverulento de sus estrechas calles.

Cuando el sentimiento artístico se haya entre nosotros depurado, avanzándose en Museos y Observatorios las ciencias, lanzándose locomotivas y rayos eléctricos al interior, difundiéndose la educación y mejorándose moral y físicamente la condición humana, yo quisiera que el pueblo en cada punto del territorio diga como por instinto: por aquí pasó el soplo vivificante de la Nación, como en cada campo glorioso de batalla de los tiempos heroicos de la Independencia, la historia ha dejado escrito: “Aquí el brazo argentino triunfó”.

El diario “La República” comenta al día siguiente que la ciudad estaba silenciosa pues toda la animación se había trasladado a Palermo. Seis bandas ponen allí la nota musical, el embanderamiento aporta el colorido y los fuegos de artificio el asombro.

Pronto fue el paseo predilecto de los porteños y realmente ofrecía múltiples motivos de distracción para justificar la concurrencia de los visitantes. Había lagos artificiales con puentes rústicos, islas, botes de remo y algunas góndolas que quisieron imitar a las venecianas. Sus numerosos caminos eran transitados por coches nacionales e importados que llevaban de paseo a la aristocracia.  Era común ver los carromatos gitanos que ofrecían variados espectáculos, se realizaban bailes populares, se instalaron cafés como el famoso “Café de Hansen”, demolido en 1912, y no faltó la “Casa de Fieras” que luego daría lugar a la creación del Zoológico. También se creó la “Sociedad Sportiva” en la que se observaban las precursoras ascensiones de globos.

Desde entonces el Parque Tres de Febrero ha sido modificado en diferentes circunstancias, en algunos casos se vio enriquecido, como cuando se decidió crearon un jardín zoológico – botánico en 1888 y en otras oportunidades ha sido víctima de atropellos y usurpaciones. Pero desde sus primeros días hasta hoy es el orgullo de la ciudad. Por lo tanto es justo que se le rindan honores a su creador, un polaco que supo honrar a la patria en la que nació y a la nueva patria que lo cobijó junto a su familia. Un polaco que dejado sus huellas en la ciudad de Buenos Aires y en gran parte del país. Huellas que aún perduran.

Lic. Claudia Stefanetti Kojrowicz
para Glos Polski, Buenos Aires

Al Parque lo hizo un Coronel

Les agradezco que hayan venido aquí, les agradezco muy especialmente a los vecinos del parque, veo muchas personas ligadas a importantes instituciones, a instituciones de la colectividad polaca, a la familia del Coronel Wysocki, al Ejército Argentino, al Regimiento de Patricios, de Granaderos y a todo el equipo del Parque que me acompaña en estos proyectos. Quiero agradecer muy especialmente la presencia de la representación de la Embajada de la República de Polonia que nos acompaña en este acto.

Yo quisiera contarles que había una foto de mi padre que era un judicial que estaba con uniforme de conscripto. Una vez le pregunté qué hacía en la Conscripción y mi papá me contó que hacía caminos por lo que es Campo de Mayo. Recuerdo que me causó mucha impresión imaginar a mi padre haciendo caminos, manejando asfalto y esas cosas. Me causó impresión, imagínense a un chico chiquito que juega a los soldaditos, el concepto de soldados que hacen cosas, que hacen caminos. Por eso quizás cuando llegó Marta, en los primeros días de mi gestión, hace unos tres meces, y me contó muchas sobre el Parque y me habló del coronel Wysocki, algo despertó en mí que sin duda estaba atrás. “Al parque lo hizo un Coronel”, pensaba  yo. Debo confesar públicamente que no sabía nada de eso, no sabía que el Parque había sido obra de un Coronel, en ese momento Sargento, que había recibido la orden del Presidente Sarmiento. En función de ese nuevo conocimiento que se me reveló ante los ojos, quizás también pensando en mi papá que hacía caminos cuando estaba en el Servicio Militar, comenzamos a armar este acto que no se agota en este mismo acto porque el reconocimiento que plantea el Parque Tres de Febrero a la figura de su constructor no se agota en reponer esta placa, no se agota en esas fotos, no se agota…

En toda la documentación, en toda la papelería, en todos los folletos que tendrá el Parque y que se está mandando a imprimir siempre habrá un lugar para el Coronel y para esa imagen que tenemos dibujada en lápiz en mi despacho.
El ejemplo de Wysocki, como bien se dijo acá, es absolutamente importante. Es un señor que hizo cosas, que hizo cosas para la paz, con arte, con conocimiento, con estética como la casona del Jardín Botánico. Cosas que uno mira y ve que son sólidas, como el proyecto del Regimiento Uno de Palermo. Hizo cosas absolutamente hermosas como el Parque Tres de Febrero.

La obra del coronel Wysicki no se agota en los caracteres ingenieriles de sus obras. Hoy temprano pensaba que mientras un Coronel de Ingenieros hace caminos físicos, nosotros como comunidad podemos hacer caminos de ideas. Mientras un Coronel hace puentes que unen lugares que están separados, nosotros podemos tender puentes de comprensión y de ideas entre los que piensan distinto, para tratar de tener puntos en común. Pensaba que mientras el Coronel nos dio este Parque hermoso nosotros también podemos hacer que lo público sea hermoso, que la actividad de Gobierno sea buena.

El Coronel además de su obra nos dio un ejemplo. Se pueden hacer caminos, se pueden hacer puentes, se pueden hacer parques, se pueden hacer cosas de uso público que pueden ser hermosas y de  las cuales con el correr del tiempo nos podemos enorgullecer. Por eso, en nombre del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en nombre del Parque Tres de Febrero, les vuelvo a agradecer la presencia, los invito a descubrir esta placa y rindo mi homenaje al Coronel Wysocki que nos dio este lugar precioso de la ciudad de Buenos Aires.

Dr. Javier María García Elorrio, Director General del Parque Tres de Febrero
Marta Bargagiolla, descendiente del Coronel Wysocki.

Lic. Claudia Stefanetti Kojrowicz
para Glos Polski, Buenos Aires

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