Los créditos hipotecarios cayeron casi un 30% y crecen las dudas sobre el rumbo económico
Mientras el Gobierno nacional intenta instalar una agenda centrada en la estabilidad financiera y el ingreso de inversiones, los datos de la economía real muestran otra cara. La cantidad de créditos hipotecarios otorgados durante el primer cuatrimestre de 2026 cayó un 28,5% respecto del mismo período del año pasado, según un informe de la Fundación Tejido Urbano.
La baja se explica principalmente por el aumento de las tasas de interés y la reducción de los plazos de financiación. En enero, la tasa promedio era del 5,58% anual con plazos cercanos a los 26 años. En abril, la tasa ya había escalado al 6,66% y los plazos se habían reducido a menos de 25 años. Traducido a la vida cotidiana, significa cuotas más altas y menos familias calificando para acceder a una vivienda.
Los números son contundentes. En la Ciudad de Buenos Aires las hipotecas acumuladas hasta abril pasaron de 4.094 en 2025 a apenas 2.800 en 2026, una caída del 31,6%. En la Provincia de Buenos Aires descendieron de 6.335 a 4.777 operaciones, una baja del 24,6%.
La situación resulta especialmente significativa porque durante meses el oficialismo presentó la recuperación del crédito hipotecario como uno de los símbolos de la nueva etapa económica. Sin embargo, la realidad muestra que el financiamiento continúa siendo inaccesible para amplios sectores de trabajadores que enfrentan requisitos cada vez más exigentes, mayores ingresos mínimos y dificultades para demostrar capacidad de pago.
El informe también revela otra señal preocupante: el mercado depende casi exclusivamente del Banco Nación. Cerca del 85% de las nuevas hipotecas UVA fueron otorgadas por esa entidad. La banca privada continúa mostrando cautela y no logra transformarse en un actor relevante para expandir el crédito.
Detrás de estas cifras aparece un fenómeno más amplio. Comercios con menor movimiento, fábricas que trabajan por debajo de su capacidad instalada, caída del empleo registrado y un consumo que sigue sin recuperar niveles históricos forman parte de un escenario que comienza a generar inquietud incluso entre votantes que respaldaron el cambio económico impulsado por Javier Milei.
En paralelo, el Gobierno enfrenta crecientes dificultades políticas por las investigaciones que involucran al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Aunque se trata de un tema distinto, ambos procesos convergen en una misma discusión pública: la confianza. Mientras la ciudadanía observa cómo se encarece el acceso a la vivienda y se vuelve más difícil llegar a fin de mes, también reclama explicaciones y transparencia de quienes administran el Estado.
La economía financiera puede mostrar algunos indicadores positivos, pero la economía cotidiana cuenta otra historia. Cuando el crédito se reduce, las familias postergan proyectos, las operaciones inmobiliarias se frenan y el sueño de la casa propia vuelve a alejarse. Y esa es una realidad que ningún relato político logra ocultar.
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