Ese objeto del deseo… Los zapatos.

Los zapatos son relativamente recientes en la civilización humana. Las primeras sandalias aparecieron hace varios miles de años. Pero lo más parecido a un zapato tuvo su origen unos mil quinientos años antes de Cristo, en la Mesopotamia. Escribe Ernesto Magneto para Palermonline Noticias.

El Objeto a es un concepto del psicoanálisis usado por Jacques Lacan que remite a la noción del objeto de deseo inalcanzable. … Por lo general, cada vez que el ser humano llega a cumplir un objeto deseado, se ve compelido hacia otro objeto de deseo, como se dice en psicoanálisis, asintóticamente.

Era una suerte de mocasín de cuero blando que envolvía el pie. Y no había distinción entre el izquierdo y el derecho. Es más hasta mediados del siglo XIX los zapatos tenían esa contextura.

Claro que mucho ha cambiado esto. Hoy hay zapatos de todo tipo y precio. Se hacen con todo tipo de material y no sólo cuero. Las colecciones de zapatos son cada vez más amplias y novedosas. Ni que hablar de las zapatillas.

En los Estados Unidos se hace un verdadero culto de ellas. Se coleccionan como figuritas. Los zapatos, probablemente más que cualquier otra parte de la indumentaria, nos hacen sentir poderosos.

Nos dan status. Y hasta son una suerte de símbolo de poder y sensualidad. Los hombres desean un par de zapatos, que luzcan poderosos y lustrados y que den imagen de poder. Las mujeres, mucho más afectas a la colección de calzados de todo tipo, también quieren ver su sensualidad reflejada en ellos.

A la hora de elegir su calzado en los numerosos negocios que hay en Palermo, las mujeres deben tener en cuanta algunos consejos. El primero de ellos es que el calzado, sea de taco alto o no, sirva para realzar la belleza u ocultar las imperfecciones que los pies suelen tener. Si los dedos son desparejos, mejor que estén ocultos por el zapato. Pero si nuestro arco es armonioso, mejor mostrarlo. Si los tobillos dan que hablar, un par de cintas los realzan. Otra regla de oro es intentar que cuando el calzado es descubierto, los pies no excedan la superficie de la planta del calzado. Que no luzcan apretados, y no solo por la incomodidad.

Los zapatos tienen que ser cómodos. Y estar al tono con el resto de la vestimenta. Sus accesorios tienen que ser discretos. Si son de taco alto seguramente lucirán sexies. Y lo importante es que cuando los estemos a punto de comprar nos tomemos un tiempo para caminarlos y ver como lucen en nuestros pies, no solo en el escaparate.

Siendo tan importantes, la decisión de comprar un buen par de zapatos no tiene que ser apresurada.

No seamos atolondrados, no hagamos como nuestro lector Hernan muy muy gay que vive en la conocida calle Anasagasti en Alto Palermo, a una media de la Avenida Santa Fe, hacia Guemes, Frente a la peluquería de Romano, donde se peina la diva Susana, y que un día entró a una zapatería y le preguntó al vendedor sobre los zapatos que este último tenía puestos.

Esos zapatos le encantaban pues eran de un cuero muy novedoso. Cuando el vendedor, de Vidt y Santa Fé, para sacárselo de encima, le respondió que estaban hechos de “cuero de pija”, nuestro amigo lector Hernan, muy rápido le contestó: “¿No me darías una patada en el “culo”?”. y…, yo Magneto con mi hombria al hombro me moria de verguenza.

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