Buenos Aires, 4 de septiembre de 2025 – En medio de una gira relámpago por Los Ángeles, el presidente Javier Milei llegó con la expectativa de cosechar dólares frescos de más de cincuenta empresarios de peso pesado. Sin embargo, la postal resultó otra: hubo sonrisas, fotos, elogios a la “motosierra” y a las promesas de desregulación, pero ni un compromiso concreto de inversión.
En Los Ángeles, Javier Milei se subirá al escenario como si fuera la atracción principal de un circo ambulante. Los empresarios lo escucharán con atención, algunos hasta aplaudirán, pero la sensación será la de estar viendo un número pintoresco más que a un presidente serio.
El show libertario divertirá, generará curiosidad, pero no convencerá. En la mesa grande del capital internacional, Milei aparecerá como un monito de circo: saltará, gritará, improvisará frases altisonantes, y los presentes sonreirán por cortesía. Pero cuando llegue el momento de abrir la billetera, la respuesta será tajante: ni un dólar.
Lo que se comentará en voz baja entre los pasillos será todavía más lapidario. “Argentina necesita un cambio de gobierno, no de discurso”, deslizará un inversor con años de experiencia en emergentes. Otro lo resumirá con frialdad: “No es serio”.
La falta de confianza será total. No se tratará solo de los números rojos, del riesgo país o de los bonos impagos. Se tratará de credibilidad, de gobernabilidad, de la impresión de que este experimento libertario es un show con fecha de vencimiento.
Los empresarios no querrán fotos ni arrebatos de redes sociales. Querrán certezas, reglas claras y un Estado que funcione. Milei, en cambio, ofrecerá discursos de barricada, insultos a la política tradicional y una motosierra simbólica que en el mundo financiero sonará más a riesgo que a oportunidad.
Por eso lo escucharán, sí. Porque será pintoresco, exótico y capaz de generar titulares. Pero detrás de la sonrisa diplomática, la conclusión será la misma: no le prestarán un centavo y esperarán a que el tablero político argentino cambie antes de arriesgar un dólar en serio.
El telón de fondo: la deuda que no perdona
Los empresarios norteamericanos y los fondos presentes fueron claros en sus exigencias: antes de hablar de nuevos desembolsos, Argentina debe honrar los vencimientos de bonos que el mercado sigue mirando con desconfianza. Las preguntas giraron en torno a cómo el Gobierno piensa cubrir pagos en dólares que se acumulan en los próximos meses y que, hasta ahora, no tienen financiamiento garantizado.
“Queremos ver hechos, no solo discursos”, soltó un banquero con tono seco, según reconstruyeron fuentes cercanas al encuentro. “El riesgo país sigue alto, los bonos están castigados, y primero necesitamos claridad sobre el repago de la deuda”.
Milei y Caputo, entre la arenga y la urgencia
El Presidente desplegó su libreto habitual: habló de la batalla contra la “casta política”, de su plan de dolarización y de la necesidad de confiar en que “Argentina está haciendo las cosas bien”. A su lado, Luis Caputo intentó dar garantías técnicas sobre el ajuste fiscal y las negociaciones con el FMI.
Pero el auditorio no se dejó encantar. Más de un empresario replicó con crudeza: “No podemos prestarle plata a un país que todavía discute si paga o no paga sus compromisos”.
Los nombres propios que marcaron la reunión
Entre los presentes figuraron Beny y Adele Alagem (Waldorf Astoria), Mark Attanasio (Crescent Capital Group), Olivier de Givenchy (JP Morgan), ejecutivos de Chevron, Amazon Web Services y East West Bank. Ninguno se movió de la misma línea: sin garantías de repago de los bonos, no habrá cheques firmados.
Lo más parecido a un gesto fue el interés en futuros proyectos energéticos en Vaca Muerta, pero atado a que el Gobierno muestre un horizonte estable y que no se trabe la salida de divisas.
El escenario global no ayuda
La pulseada de Milei ocurre además en un contexto internacional complejo:
- Estados Unidos enfrenta tasas de interés todavía elevadas, lo que vuelve más atractivas las inversiones en bonos del Tesoro norteamericano que en mercados de riesgo.
- China y Europa desaceleran su economía, restando apetito por aventuras emergentes.
- Y en América Latina, varios países compiten con marcos regulatorios más claros y estabilidad política.
Frente a esto, la Argentina aparece como un terreno fértil en recursos, pero frágil en previsibilidad.
Reclamaron definiciones sobre los bonos
Los grandes fondos insistieron en un punto central: los bonos soberanos argentinos siguen operando con descuentos de hasta 60 % y no hay señales firmes de recompra ni de plan de repago. “No es serio hablar de inversiones mientras el propio Gobierno no despeja dudas sobre sus títulos”, deslizó un inversor de Wall Street.
En la intimidad, varios hablaron de una suerte de “plazo de gracia”: si el Gobierno logra atravesar los próximos vencimientos sin default y mantiene el ajuste, entonces recién ahí podría haber liquidez para proyectos nuevos.
Una postal repetida
Lo sucedido en Los Ángeles repite un patrón que ya se vio en foros anteriores: Milei genera curiosidad, logra titulares, pero los dólares concretos no llegan. Argentina aparece como un país “en observación”. El mercado aplaude la teoría libertaria, pero la billetera sigue cerrada.
Conclusión: la motosierra no compra confianza
El viaje del Presidente puede venderse en redes como un éxito diplomático, pero puertas adentro el mensaje fue inequívoco: los empresarios no van a soltar un peso hasta que Argentina pague lo que debe.
El capital privado internacional no se conmueve con arengas ni con discursos épicos. Pide garantías, papeles firmados y cuentas en orden.
Y la pregunta que queda flotando es brutal: ¿podrá el Gobierno mostrar solvencia en tiempo y forma o terminará chocando contra la pared de los bonos impagos?
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
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