Internacionales. ¿Fracasó el intento de golpe en Turquía o es la llegado una nueva y vieja guerra civil en Oriente lejano?

La primera pregunta: ¿Quién financió a los golpistas?, ¿Cúales fueron las empresas multinacionales, no solo de EEUU, si no de China y Rusia, que aportaron elementos para esta intentona no resuelta de golpe? Recordemos que sus vecinos están en guerra, tanto Siria como Libano, y del otro lado Grecia quebrada y con millones de personas refugiadas. Es decir ya es una bomba de tiempo tener a millones de personas sin trabajar y producir.

Erdogan habría partido del aeropuerto de Estambul con destino desconocido. Erdogan partió del aeropuerto de Estambul con destino desconocido, informa Al Jazeera.

Siempre los golpes de estado las promueven empresas privadas o estatales por intereses económicos y usan a los militares como herramientas para el caos.

UNO
Recordemos que Turquía se fundó bajo los escombros y huesos de un millón de Armenios asesinados. Es decir Turquía es una nación asesina desde su primer día que jamás reconoció el genocidio Armenio, por que simplemente reconocerlo produciría demandas multimillonarias y devoluciones de propiedades de medio país que producirían el quebranto total del estado Turco, este golpe se enmarca en este concepto, (sin entender esto no se va a entender nada).

DOS
Recordemos que Turquía es una de las compradoras de petroleo barato que le vende el Estado Islámico para financiar el terrorimso, con lo cual que estén en la Comunidad Europea es una contradicción. Quieren ser islamistas radicales y tener los beneficios de occidente.

LA CRONICA DE UN GOLPE BERRETA

De acuerdo con medios turcos, detrás del golpe militar fallido está el exjefe de las Fuerzas Armadas del país, Akin Ozturk. Soldados detenidos por el golpe de Estado fallido afirman que pensaban que se trataba de maniobras. La tarde del 15 de julio en Turquía hubo un intento de golpe de Estado. Un grupo de militares que se oponen al régimen de Erdogan tomó vehículos militares y helicópteros, bloqueó dos puentes sobre el Bósforo y anunció que el poder estaba en sus manos, con el fin de restablecer el orden constitucional y el estado de derecho en el país.

Los golpistas tomaron bajo su control la televisión pública, el aeropuerto internacional Atatürk, el palacio presidencial y otros edificios estatales. Además, aseguraron que habían detenido a varios funcionarios del Gobierno y al jefe del Estado Mayor.

Los bombardeos, disparos y enfrentamientos entre golpistas y partidarios del Gobierno se sucedieron durante toda la noche, incluso después de que los servicios de inteligencia dieran el golpe por fracasado.

El primer ministro turco, el islamista Benali Yildirim, afirmó que el Gobierno recuperó el control del país después del fallido intento de golpe militar que se ha saldado con 161 muertos y 2.839 militares detenidos.

«La situación está bajo control», aseguró Yildirim, al señalar que 20 soldados golpistas han muerto, lo que contradice la cifra ofrecida poco antes por el propio Ejército turco de 104 fallecidos. Cientos de militares implicados en la violenta intentona golpista se rindieron.

Hay más de 1.100 heridos, según la agencia turca Anadolu.

Ümit Dünar, nombrado jefe interino del Estado Mayor de Turquía (el titular, general Hulusi Akar, había sido secuestrado por los golpistas) declaró fallida la asonada militar.

«El intento de golpe de Estado fue rechazado desde el inicio por la comandancia (del ejército). Una solidaridad histórica en Turquía hizo fracasar el intento golpista», aseveró Dünar.

El Servicio de Inteligencia de Turquía (MIT) ya había dado anoche por fallida la intentona, pero los combates continuaban hasta esta mañana, si bien todos los medios informaban de un número creciente de rendiciones.

Poco después de las 19.00 horas del viernes, la población de Ankara fue sorprendida por unos inesperados movimientos de tropas y el paso rasante de aviones militares, mientras se oían disparos cerca del cuartel del Estado Mayor.

Los militares golpistas cerraron dos puentes sobre el Bósforo en Estambul y ocuparon los aeropuertos internacionales de esa ciudad y de Ankara, los cerraron al público y cancelaron todos los vuelos.

Además, secuestraron al jefe del Estado Mayor, Hulusi Akar.

Unas dos horas después enviaron un comunicado electrónico a la prensa en el que afirmaban haber tomado el control en todo el país y advertían de que imponían la ley marcial.

El aeropuerto internacional Atatürk de Estambul, el mayor del país, fue uno de los lugares más rápidamente liberado de los militares que lo ocuparon.

Poco después de la liberación del aeropuerto, aterrizó en su pista el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, proveniente de un lugar en la costa, y en una llamada telefónica a una televisión transmitida en directo había ya llamado a la población a resistir.
Decenas de miles de ciudadanos salieron a las calles de Ankara y Estambul enarbolando banderas turcas para rechazar el golpe.

Los golpistas bombardearon con cazas y helicópteros el palacio presidencial, el Parlamento y la Dirección de Seguridad en Ankara.

En torno a esos edificios, así como a la sede del Estado Mayor, se produjeron violentos enfrentamientos entre los golpistas, por un lado, y policías, gendarmes y soldados leales al gobierno, por el otro.

El Ministerio de Interior turco destituyó a 5 generales y a 29 coroneles.

Erdogan calificó la acción de los militares rebeldes como un regalo de dios que permitirá limpiar el Ejército y prometió castigar a los responsables.

«Esto es traición. Pagarán un precio muy alto», amenazó el jefe del Estado y hombre fuerte del país desde Estambul.

El jefe del Estado acusó al influyente predicador islamista Fethullah Gülen, un antiguo aliado suyo y ahora enfrentado a él, de haber orquestado la acción desde Pensilvania (EEUU), donde vive.

Pero la Alianza por los Valores Compartidos, el grupo liderado por Gülen, rechazó esas acusaciones y calificó de «sumamente irresponsables» las palabras de Erdogan.

«Durante más de 40 años, Gülen y sus seguidores hemos defendido y demostrado nuestro compromiso por la paz y la democracia. Hemos denunciado reiteradamente las intromisiones militares en política», apuntó el grupo, que tiene sede en Nueva York.

Entretanto, quedaron liberados los puentes de Estambul sobre el Bósforo, que habían sido bloqueados con tanques de los golpistas.

También las sedes de las emisoras de televisión TRT y CNNTürk quedaron libres de militares tras ser ocupadas temporalmente.

Akar fue liberado y trasladado en helicóptero a un centro de crisis.

La comunidad internacional reaccionó unánime en apoyo a la legalidad constitucional en Turquía y condenó el intento golpista.

La ONU, EEUU, Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido, la UE, Grecia, España, México, Irán, Argentina, Venezuela y Guatemala, entre otros, defendieron al presidente turco.

Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN de la que Turquía es miembro, pidió «calma y moderación» y «total respeto» a las instituciones democráticas y a la Constitución de Turquía.

LOS PUNTOS DE UNA NUEVA GUERRA CIVIL

La aerolínea British Airways canceló todos los vuelos previstos entre el Reino Unido y Turquía debido al intento de golpe.
El jefe interino del Estado Mayor de Turquía, Umit Dunar, declaró que murieron 104 golpistas, mientras que 1.536 militares fueron detenidos, entre ellos dos generales.

Las autoridades turcas detuvieron a 1.374 militares supuestamente implicados en la intentona golpista.
El Gobierno alemán llamó a respetar el orden democrático en Turquía, en medio del intento de golpe de Estado.

El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó que «todos los partidos de Turquía deben apoyar al Gobierno democráticamente electo», presidido por Recep Tayyip Erdogan.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, envió un mensaje de respaldo al Gobierno turco y afirmó que su país está «del lado de la democracia y la legalidad constitucional».

El aeropuerto de Ataturk en Estambul, el mayor de Turquía, intenta recuperar la normalidad tras la cancelación de todos los vuelos debido al intento de golpe militar.