La fortaleza del dólar se consolidó, los economistas no descartan una nueva corrida cambiaria

Lo raro de Argentina es que es un país muy raro, mientras, los registros oficiales del Banco Central, marcan que desde el último día de abril -el principio de las ondas devaluatorias- hasta el 17 de agosto -último dato disponible-, el volumen de dólares depositados en los bancos locales creció de US$30.406 millones a US$32.091 millones y en este contexto, el sistema financiero local tiene bajo su custodia US$1685 millones más que al inicio de la corrida, en un lapso en el que el tipo de cambio pulverizó sus marcas históricas y subió de $20,88 a $30,43. Con estos datos del total disponible, US$28.307 millones son depósitos pertenecientes al sector privado, mientras que el monto restante corresponde a activos del sector público. Este combo de corrida cambiaria y acumulación de récords en el tipo de cambio estuvo acompañado por una fuerte demanda del billete del dolar por parte de la gente, empresas pymes y mesas de dinero. Lo raro de Argentina es que es un país muy raro.

Los inversores siguen vendiendo bonos de la deuda argentina. Los analistas no terminan de convencerse de que el kirchnerismo ya no tiene margen para dar pelea; les resulta una incógnita el peronismo no K y se preguntan en qué condiciones llegará el Gobierno a las elecciones de 2019. Ante la duda, prefieren mirar de afuera. Los inversores externos e internos siguen desprendiéndose de los bonos argentinos porque prefieren “mirar desde afuera” el momento en que la Argentina pueda exhibir las pruebas de que tiene los fondos suficientes para afrontar los pagos. El conjunto de operadores dijeron que todos los títulos financieros donde dice la palabra Argentina, presentaban fuertes órdenes de ventas. El Gobierno quierellegar al 2019 para levantar la cosecha que sale de Rosario, pero para el 2019 falta mucho.

Los inversores buscaron refugio en la moneda norteamericana un día después de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó que la económica se derrumbó 6,7% en junio en forma interanual, la caída más brusca en la gestión de Mauricio Macri, y retrocedió 0,6% en el primer semestre, afectada principalmente por las pronunciadas bajas en la agroganadería, la industria y el comercio.

La caída de producción del agro en torno al 30% este año, por la sequía del verano y las inundaciones del otoño, deterioró la oferta de divisas, cuando ya pasó la etapa de mayor liquidación de exportaciones por la cosecha gruesa.

La elevada inflación genera expectativas de un dólar más alto en el futuro. La demanda se incentiva debido a que la recesión de la economía siembra dudas sobre la capacidad del país para generar divisas por su desempeño comercial, mientras que del lado financiero el riesgo país en torno a 700 puntos básicos bloquea la posibilidad de emitir nueva deuda en el exterior.

“La paliza que sufrió el peso este año sorprendió a todo el mundo”, afirmó Nielsen.

El exsecretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, sostuvo que el panorama de la economía es “muy complicado” y que el Gobierno “está como groggy, sin capacidad de reacción”.

“Hay una crisis de confianza muy fuerte, donde se ve al Gobierno como groggy, sin capacidad de reacción, no tiene un diagnostico cabal de donde está parado en lo económico”, explicó.

“La paliza que sufrió el peso este año sorprendió a todo el mundo, nadie esperaba que un gobierno de base empresarial hiciera semejante desastre con el peso”, agregó en diálogo con radio Continental.

Para el economista, “a esta altura hay confianza interna y externa. Lo que piensan los inversores externos es: ‘Si el gobierno en su mejor momento no hizo las cosas para poner la Argentina en marcha, por qué lo haría ahora?'”.

Nielsen dijo que “no era tan difícil controlar la inflación, pero el Gobierno manejó el tema económico con superficialidad y frivolidad, con el verso del gradualismo financiado con deuda, una deuda que ya pesa en el presupuesto de forma importante”.

Criticó además al oficialismo porque “creen que tienen todo solucionado y entonces no consultan a nadie” y estimó que la inflación en 2018 se ubicará “entre 34% y 36%”.

Informes desalentadores

Un informe desarrollado por la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA) indicó que uno de los sectores más afectado por la crisis económica es el textil, cuyas ventas en mayo registraron una disminución interanual del 8,6%, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 60%, 13 puntos por debajo de 2015.

“La mayoría de las ramas muestran una tendencia decreciente o menor dinamismo en sus crecimientos, y esto es más notorio en el sector textil que desde hace tiempo viene siendo golpeado”, señaló Camilo Alberto Kahale, Presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA).

“El panorama es cada vez más complejo para la industria textil. Según estadísticas del Banco Central de la República Argentina, la financiación en cuenta corriente para las pymes en indumentaria trepó al 46,7% anual. De este modo se complica la cadena de pagos y se suma otro factor que resta competitividad al sector”, agregó.

Ventas de autos serán en 2018 las peores de los últimos quince años

El volumen de venta de autos cero kilómetro será en 2018 el peor de los últimos quince años, con unas 800 mil unidades vendidas, estimó el presidente de la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (Acara) Dante Alvarez.

“Forzando las ventas puede ser que estemos un poco por arriba de los 800 mil vehículos” comercializados, señaló el dirigente empresario, quien a la vez sostuvo que “se da la paradoja de que tenemos un nivel de operaciones todavía bueno, pero con 0% de rentabilidad”.

“No sé si vamos a terminar perdiendo plata, pero seguro que no vamos a ganar”, indicó Alvarez, en declaraciones periodísticas.

Para el dirigente, “la situación es muy complicada. Estamos trabajando con el nivel de stocks más alto de la historia. Hay más autos disponibles de los que vamos a poder vender de acá a fin de año”.

“Entre las concesionarias, las fábricas, lo que está en el puerto y los barcos que están viniendo, más una pequeña parte de producción que van a tener que seguir haciendo, tenemos una cantidad de cero kilómetro que no vamos a poder vender en lo que queda de 2018”, enfatizó.

A su criterio, “cuando bajemos los stocks a lo que necesitamos, vamos a empezar a vender de una manera lógica”.

Según las últimas estadísticas del sector elaboradas por Acara, hasta julio último se vendieron en todo el país 567.767 unidades nuevas, un 6,3% más que en igual período del año pasado.

Salto del dólar y suba de tasas frenaron ventas de muebles

Gustavo Viano, empresario del sector y organizador de Fimar (Feria del Mueble Argentino), explicó que la industria del mueble “es de las primeras en sentir las crisis y una de las últimas en recuperarse”. “La venta de muebles de aglomerado para armar, destinada al segmento de menores ingresos cayó entre 40 y 50% en el segundo trimestre del año”, comentó.

Los productos de calidad intermedia, estuvieron por debajo entre un 25 y 30% comparado al trimestre anterior. En tanto, los muebles de alta gama mantuvieron su nivel y por comparación, ganaron participación de mercado, señaló.

Los fabricantes de muebles, debido a esta situación, “están usando el 50% de la capacidad instalada”,expresó el empresario. “Redujeron las horas extras y jornadas, pero no hubo despidos ni cierres”.

“Las ventas se habían estabilizado. Pero, tras la crisis cambiaria, empezaron a caer. A comienzos de año, había un ingreso fuerte de productos importados. Pero, con el salto del dólar, se frenó”, explicó.

Hay 250 fabricantes de muebles, de acuerdo con datos de Fimar. En un 95% son pyme y generan unos 10.000 empleos directos. Casi el 70% de las fábricas está radicado en el corredor de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Muchos fabricantes, advierten en el sector, se transformaron en importadores.

La nueva ecuación cambiaria no reactivó las exportaciones. “Para vender al exterior, hay que desarrollar mercados y contar con certificaciones y normas de calidad muy estrictas, que no se logran de un día para el otro. Algunas empresas sí están exportando, principalmente, a países vecinos. Pero es algo muy marginal”, aclaró el empresario.

“Un sillón tiene un valor de u$s 1500. Costaba $ 30.000 a comienzos de año y, ahora, sale $ 40.000. Las mueblerías nos pagan a muy largo plazo y el producto se encarece porque tiene un alto costo financiero e impositivo, no relacionado con la producción”, dice Viano. Destacó que las firmas del sector activaron promociones, más allá los programas oficiales Ahora 12 y Ahora 6. “Dependemos mucho de la financiación. Los muebles se compran en cuotas. Pero, cuando el bolsillo se achica, es uno de los consumos que primero se recortan”, señaló.

En Expo Presentes hay una situación similar y así lo comenta Daniel Martínez Font, director del comité organizador de la feria: “Las ventas cayeron. Principalmente, en los rubros de regalería y decoración, y un poco menos en los de bazar”, indicó Daniel Martínez Font, director del comité organizador de la feria. Un 70% de los expositores son emprendedores y pymes locales, y un 30% importadores. No obstante, en volumen de ventas, la relación es inversa, indicó.

“Hasta marzo, las ventas crecían y las perspectivas eran buenas, por lo que aumentó la demanda de los importadores. Pero, cuando se produjo la remontada del dólar, estos pedidos se frenaron. Muchas empresas están con sobrestock y, aún, no trasladaron a precios la suba del dólar. Y otras dejaron directamente los containers sin retirar en la Aduana”, graficó.

“Necesitamos un giro económico de 180 grados”, consideró Marco Lavagna

Desde el Frente Renovador consideraron que evidentemente “el rumbo que se tomó no sirvió”, ante los datos del INDEC sobre la caída de la actividad económica en un 6,7%.

Luego de que el INDEC anunciara una nueva caída en la actividad económica, el diputado nacional Marco Lavagna resaltó que “cae por tercer mes consecutivo, 1,3% en relación al mes anterior, y 6,7% comparado al mismo mes de 2017”.

“Nueve de los 15 sectores productivos mostraron números negativos, y entre ellos se destacan la industria, la construcción y el comercio, que representan uno de cada tres puestos de trabajo”, amplió el legislador massista.

Y agregó: “Hay suficiente evidencia de que el rumbo que se tomó no sirvió, y está a la vista que, para que los argentinos vivamos mejor, necesitamos un giro de 180 grados en nuestra economía”.

Por su parte, el diputado José Ignacio De Mendiguren detalló que esta “es la mayor baja desde 2009: la economía cae 6,7% en junio. Ya da negativo en el primer semestre (-0,6%). Cae el agro por sequía -31%, pero también la industria -7,5%, el comercio -8,4%. Pero el Gobierno insiste con sostener este modelo. ¿Por qué?”.

En esta línea, el integrante del equipo económico del FR, Aldo Pignanelli, explicó que “estamos atravesando un período difícil en lo económico, político y social” y profundizó que “este año lo tenemos perdido porque estamos a cuatro meses de fin de año y la economía va a caer más del 1%. En Argentina hay un fenómeno desde 2012 que en años pares caemos y años impares crecemos, así que esperamos que el primer trimestre del año que viene se acabe la sequía, podemos tener crecimiento en la actividad agrícola y más inversiones en energía como en Vaca Muerta”.

Asimismo, manifestó que “el problema de la inflación es estructural, empezó en 2008/2009 con la crisis internacional y nunca se pudo detener. Veníamos con promedio de 23/25 anual este año quizás esté arriba del 35%, sobre todo si agosto supera el 4%”. “Tenemos que pensar en cambiar el modelo, con acuerdos de precios y salarios, para estabilizar variables macroeconómicas y volver a crecer”, añadió.

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