Embajada de Belgica

Mansión Tornquist la Embajada de Bélgica en Palermo Chico.

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Entorno Histórico de la Mansión Tornquist. Rufino de Elizalde 2830

A partir de la década de 1880, muchos de los hitos de la política y la economía argentina se entrelazaron con la trayectoria de Ernesto Tornquist, pues la actividad que desarrollará en el contexto expansivo y de rápidos cambios que caracterizan dicho período, lo convirtieron en un miembro destacado del establishment, banquero de importancia, y financista con gran influencia en la representación del capital extranjero, además de un poderoso industrial.




Su relación con Juan José Romero, Ministro de Finanzas del gobierno de Roca, ya era estrecha, y ello le permitió vincularse con la casa Baríng de Londres, donde fue presentado como consultor de las finanzas argentinas.  La Compañía Tornquist intervino también en el empréstito para el Banco Nacional, en representación del grupo integrado por la Discanto, el Norddeutsche Bank de Hamburgo, M.A. Rothschild y Soehne de Frankfurt, y Salomón Oppenheim Jr. & Co., de Colonia.

Buenos Aires de 1920 tenía una oligarquía muy rica y con mucho tiempo libre. Uno de aquellos personajes multimillonarios era, el banquero Carlos Alfredo Tornquist, le encargó su residencia al Arq. Alejandro Bustillo en el barrio de Palermo Chico (desde 1932, Embajada de Bélgica), que formaría parte de la serie de hótels particulier que, entre 1924 y 1930, construiría en Bruselas, París y Buenos Aires.

Rufino de Elizalde 2830

Para entonces Ernesto Tornquist ya era uno de los principales referentes del sector empresario, e involucrado personal y directamente en estos temas, apoyó las iniciativas del gobierno, constituyéndose en el hombre de consulta de Roca, con quien mantuvo una relación basada en el mutuo reconocimiento de las capacidades de liderazgo. De la dirigencia política de la época, sus allegados más cercanos fueron Juan J. Romero y José M. Rosa, ambos de destacada actuación e influencia en el manejo de la cartera de Hacienda, y Carlos Pellegríní, con quienes compartió los proyectos de creación de la Caja de Conversión y de consolidación de la deuda pública.

A la muerte de Ernesto en 1908, la propiedad se dividió entre su viuda e hijos, recayendo el liderazgo en Carlos Alfredo, secundado por su hermano Eduardo Augusto, y por Martín Carlos, el único con sucesión masculina. Paralelamente, la presencia de su madre, Rosa Laura Altgelt de Tornquist, persistió hasta su muerte en 1928, en que su patrimonio accionario, además de sus bienes, fue dividido entre ocho hijos, más los herederos de su hija Sara Tornquist de Shaw.

Hoy Presentamos la bellísima Mansión Tornquist

El Arq. Alejandro Bustillo diseñó este edificio para residencia de la familia Tornquist, que vivió en ella solamente dos años, para luego venderla al gobierno belga. Fue construida en el año 1930. La fachada académica inspirada en el barroco francés es totalmente simétrica. El cuerpo central, donde está ubicada la entrada, está coronado por un frontón sostenido por cuatro frentes de columnas estriadas y capiteles corintios. Las alas laterales se componen de un pequeño cuerpo curvo y otro recto que acompaña a la forma del terreno.

Rufino de Elizalde 2830, C1425 CABA

 Casa particular Familia Tornquist la urbanización de Palermo Chico

Actual Embajada de Bélgica En el marco del Proyecto Orgánico de Urbanización del Municipio, la Comisión de Estética Edilicia proyectó y loteó, en 1925, la urbanización de Palermo Chico con un trazado que seguía los lineamientos de las garden cities norteamericanas.

Bustillo, que había participado en el trazado de varias manzanas, eligió un terreno especial para situar la casa que le había encomendado Carlos A. Tornquist. La localización que consideró más significativa se encuentra frente a la plaza que contiene Grand Bourg –la réplica, ampliada una vez y media del tamaño original, de la residencia donde vivió el general San Martín en Boulogne-Sur-Mer durante su exilio en Francia– y a cien metros de la casa particular de Victoria Ocampo, obra también realizada por Bustillo.

Observando la implantación dentro del terreno se reconoce el despliegue de los volúmenes en forma de pájaro en vuelo con el pecho avanzando hacia el frente y las alas extendidas hacia el jardín, acompañando así el contorno del lote. Esta residencia –que sigue los lineamientos clásicos de fachada e interiores de los órdenes griegos– tiene características especiales porque tanto interior como exteriormente está definida por líneas curvas.

Arquitectura

La clásica distribución de basamento, piano nobile y ático da lugar, en este caso, a un diseño de espacios poché (cavidad sobrante, resultado del trazado curvo), para los salones donde los ángulos o espacios residuales están siempre cubiertos con vitrinas, lugares de guardado o simplemente anulados para generar la curva que envuelve el salón. Este diseño se complementa con un cielo raso igualmente curvo en las molduras de sus ángulos de unión con la pared, logrando un efecto que procura al espacio un aire de palacio principesco.

La mansión particular de Carlos A. Tornquist (ahora Embajada de Bélgica)

La más emblemática y conocida quizás sea la  mansión   particular de Carlos Tornquist, que fue diseñada por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo en el año 1930 como residencia para la familia Tornquist, en el barrio de Palermo Chico, en Capital Federal. Terminaron habitando allí durante sólo dos años, y luego fue vendida al gobierno belga, en 1932.

Está ubicada en Rufino Elizalde 2830 (en la intersección con Aguado) y es un edificio que responde al estilo arquitectónico de la zona.

  Arquitecto Alejandro Bustillo

La extensa y exquisita obra del Arquitecto Alejandro Bustillo (1889- 1982) representa a la cultura Argentina por lo que amerita su declaratoria conjunta en el marco de la ley 12.665. Se ha categorizado su obra en las distintas regiones del Territorio Nacional, considerando la genealogía de las ideas que le dieron origen y el significado de su definitiva presencia en la ocupación de los “2018 – Año del Centenario de la Reforma Universitaria” espacios urbanos, interviniendo en la costa Atlántica, instalándose en la estepa y en la montaña patagónica. Bustillo se formó en la escuela de Bellas Artes Francesa, que por entonces se enseñaba en nuestra Escuela de Arquitectura, dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Residió dos años en París, llevado por A. Tornquist para estudiar sus “Maison de Rente”, que después proyectó en nuestra sociedad. Fue un Maestro de la arquitectura Clásica que nació en la modernidad y vivió enfrentado con su contemporaneidad cultural, utilizando cánones compositivos de la arquitectura griega, volcando en sus obras lineamientos austeros, pero monumentales. Bustillo estableció como su meta esencial la creación de un lenguaje nacional de arquitectura. Desde su formación clásica, se orienta hacia las líneas más austeras del neoclasicismo francés, por el que ya había transcurrido en el siglo XIX en Francia. Produce su mayor obra en Buenos Aires que es el Banco de la Nación Argentina –un monumento a la “grandeza argentina”–, presidiendo la Plaza de Mayo y guardando las huellas del primer trazado colonial del predio “El hueco de las Animas”.