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Manual del periodismo según Milei: la geisha en guerra con el oficio más viejo del siglo XX

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Manual del periodismo según Milei: la geisha en guerra con el oficio más viejo del siglo XX

Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias (https://palermonline.com.ar/)


El presidente Javier Milei volvió a agitar las redes sociales con un tuit donde compartió un «manual» satírico contra el periodismo argentino, desatando una reacción inmediata del público. Críticas, ironías, comparaciones y hasta metáforas políticas de alto voltaje colmaron X (exTwitter), donde miles de usuarios salieron al cruce. En este informe exclusivo, Palermo Online reconstruye la secuencia y compara el grito presidencial con las voces del pueblo digital.


Una guerra digital con olor a tinta y furia

En la mañana del 4 de mayo, el presidente Javier Milei —más conocido por sus followers como “la peluca” o “el León libertario”— decidió cargar con furia contra una de sus obsesiones preferidas: el periodismo. Y lo hizo al estilo Milei, con retórica de barricada y un tono casi bíblico:

“MANUAL DEL PERIODISMO ARGENTO (90%)” —decía el posteo replicado desde la cuenta @mileibarrial, enumerando una serie de mandamientos que mezclaban denuncia, caricatura y odio—.

La acusación, vestida de sátira, pintaba a los periodistas como una mafia que extorsiona, miente, cobra valijas de dólares y exige pauta como si se tratara de un derecho divino. En resumen: un relato donde los medios ya no son el Cuarto Poder, sino un poder enemigo.

¿Resultado? El tuit superó las 95 mil visualizaciones en pocas horas y provocó una tormenta de respuestas que oscilaban entre el delirio, la indignación, la ironía y la poesía ciudadana.


La contraofensiva: respuestas que son espejo y cachetazo

Entre las réplicas más notorias, se destacó la de Sergio Saban, un ciudadano con más lucidez que seguidores, que le escribió:

«Javier, te das cuenta que lo que pretendés, de que los periodistas no existan, es como pedir que no existan muchos otros oficios?»

Y luego, como quien lanza un monólogo shakespeareano pero en modo criollo, comparó el odio de Milei al periodismo con el desprecio que muchos sienten por dentistas, mecánicos, abogados, plomeros y psiquiatras. “Pero no por eso deberían desaparecer”, concluyó.

El posteo se volvió viral y sirvió como resumen perfecto de una idea más potente que cualquier editorial: Milei no quiere discutir con los medios, quiere que no existan.


La calle X: de aceite a geishas presidenciales

Otros usuarios, como @PabloFunes69, no escatimaron en furia ni adjetivos. Calificó al presidente de “geisha patológica”, lo acusó de hablarle solo a su séquito de “energúmenos” y concluyó que el problema no es Milei, sino el pueblo que lo eligió.

Mientras tanto, @omarvacacba pegó con un dato que duele más que un tuit presidencial:

“$4.500 un aceite Cañuelas de 1.5 lts, peluca. ¿Y el 3% de inflación?”

La realidad como respuesta. Una botella que habla más que mil gráficos.


El fenómeno Milei: ¿dictador tuitero o presidente negador?

A Milei se le puede criticar muchas cosas, pero no su coherencia en el desprecio: odia al Congreso, a los gobernadores, a los periodistas, a los sindicatos, a las universidades públicas, al INCAA, al INADI y a todo lo que no sea su núcleo duro de adoradores con perfil libertario.

Este nuevo ataque contra el periodismo confirma lo que ya todos sabemos: el presidente quiere un país sin intermediarios, sin preguntas, sin prensa. Solo él, su celular y el algoritmo.


Palermo Online como juez, el periodista como fiscal, el pueblo como jurado

Así como la dictadura odiaba a Rodolfo Walsh y a la democracia la fastidiaba Verbitsky, ahora Milei quiere silenciar incluso al cronista de barrio. Pero no hay poder que no caiga por una buena nota. Nixon cayó por el Washington Post. De la Rúa por los sobreprecios y la corrupción. Menem por la valija.

Hoy, Milei quiere ser emperador de un imperio sin tinta, sin radio, sin micrófonos. Pero como bien dijo Saban:

“El periodismo llorará, se fundirá, se reinventará. Pero nunca dejará de existir.”

1. Cristina Fernández de Kirchner vs. Clarín (2008-2015)

La madre de todas las peleas. A partir del conflicto con el campo en 2008, CFK rompió relaciones con el Grupo Clarín, al que acusó de operar en su contra. El gobierno impulsó la Ley de Medios, le quitó Fútbol para Todos, y denunció concentración monopólica. Clarín respondió con tapas incendiarias y denuncias judiciales. Guerra total.


2. Néstor Kirchner vs. Joaquín Morales Solá (La Nación)

Néstor lo llamaba “mentiroso serial” y “vocero de Magnetto”. Morales Solá lo acusaba de “autoritarismo creciente”. Néstor incluso lo parodió en un acto público, imitando su tono. Fue una pelea personal y política. Se detestaban.


3. Carlos Menem vs. Jorge Lanata

Lanata, desde Página/12 y luego desde Día D, fue uno de los críticos más feroces del menemismo. Menem lo llamaba “el gordito ese que se cree importante” y lo acusaba de “militante disfrazado de periodista”. Lanata lo trataba de “mafioso con modales de jeque”.


4. Mauricio Macri vs. Roberto Navarro (C5N / El Destape)

Durante su presidencia, Macri cerró la pauta oficial para medios críticos y sus funcionarios presionaron a empresas para que no auspicien en El Destape. Navarro denunció censura económica. El macrismo decía que era “periodismo militante pago con nuestros impuestos”.


5. Alberto Fernández vs. Baby Etchecopar

Etchecopar dijo al aire que Alberto “era el títere de Cristina” y lo trató de “pusilánime”. Alberto, sin nombrarlo, dijo que “hay periodistas que lucran con el odio y la misoginia”. Guerra mediática con lenguaje violento y acusaciones de operación permanente.


6. Javier Milei vs. Jorge Fontevecchia (Perfil)

Milei lo acusó de “jefe de una red de extorsión” y de “cobrador de sobres del kirchnerismo”. Fontevecchia respondió con editoriales durísimos, diciendo que Milei “no entiende la libertad de prensa” y que su gobierno “es una amenaza para la democracia informativa”. Se detestan mutuamente.


7. Cristina Fernández vs. Daniel Santoro (Clarín)

CFK lo acusó en cadena nacional de ser parte de una “asociación ilícita mediático-judicial”. Santoro fue investigado por el caso D’Alessio, pero luego desligado judicialmente. Clarín denunció persecución. La pelea se convirtió en parte de la historia negra del lawfare.


8. Héctor Timerman vs. New York Times

El canciller de CFK escribió una carta a NYT acusándolo de mentir sobre la deuda con los fondos buitre. Los tildó de “voceros de los especuladores”. El diario lo trató de populista. Insólito: una pelea diplomática entre un canciller y un editorial.


9. Mirtha Legrand vs. Alberto Fernández

Aunque no es periodista, Mirtha como figura televisiva se cruzó duramente con Alberto en su programa. Lo acusó de mentir, de defender a Cristina y de no tener liderazgo. Alberto dijo que “Mirtha repite operaciones como si fueran verdades”. Una pelea de alta visibilidad.


10. Javier Milei vs. todo el mundo (y toda la prensa crítica)

Milei los llama “ensobrados”, “sicarios de la mentira”, “basura kirchnerista”, “opositores disfrazados de periodistas”. Ha dicho que quiere “cortar la pauta” y que “la prensa es una mafia organizada”. Su perro muerto le respondió en varios mensajes con el concepto de “drogadicto libertario”.

¿Y vos, lector, qué pensás? ¿Milei tiene razón en despreciar a los medios o simplemente le incomoda la verdad?
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