Palacio Acevedo. La Residencia del Embajador del Reino de Arabia Saudita en Palermo Chico.

Palacio Acevedo. La Residencia del Embajador del Reino de Arabia Saudita en Palermo Chico. Buenos Aires. Es uno de los últimos Grand Petit que se construyeron en Buenos Aires.

El Palacio Acevedo fue remodelado en forma completa y puesto en Valor desde febrero a noviembre de del 2004. Se trata de un Edificio Histórico de 2.000 m2 de superficie cubierta.  El Edificio está declarado Patrimonio Cultural de la República Argentina.  En 1928 el matrimonio formado por el arquitecto Juan Manuel Acevedo (1893-1980) e Inés Mercedes de Anchorena (1904-1965) decidió construir su residencia sobre la entonces denominada Avenida Alvear, que abarcaba desde el Hipódromo de Palermo hasta Plaza Francia. Su propuesta fue una combinación de esquemas geométricos siguiendo la más pura tradición francesa con detalles de inspiración morisca. Cabe destacar que el Palacio Acevedo es uno de los pocos edificios de su época que quedan en pié en Argentina.









Palacio Acevedo

La residencia fue pensada y decorada con magnificencia, cada una de las habitaciones en un estilo diferente con tapices, muebles y revestimientos traídos de Europa. El comedor es de estilo gótico, adornado con vigas de madera tallada y una enorme chimenea de piedra traídos de un monasterio del siglo XVI del sur de Francia. La familia Acevedo vivió en la residencia hasta principios de la década del ochenta, cuando la propiedad cambia de manos y se transforma en sede de la embajada del reino de Arabia Saudita.

Un basamento con fuerte aparejo de ancha junta forma el piso bajo del edificio, donde se apoyan los dos pisos superiores, el de recepción y el de los dormitorios, rematados con masarda de pizarra donde se ubican las áreas de servicio. El jardín posterior, elevado casi a la altura del piso de la recepción, fue proyectado por el paisajista francés Jean Claude Forestier.

La selectividad y el preciosismo de los dueños se extendió al arreglo de los interiores de la casa. El crítico momento alrededor del año 1929 se presentaba como una gran oportunidad para el hallazgo de piezas excepcionales dentro del mercado de antigüedades europeo. Pudieron así detectar y comprar no sólo objetos y mobiliario de notable valor sino también elementos básicos de decoración interior como pisos, chimeneas, boiseries o cielo rasos de época, para ser instalados en los principales ambientes de la casa….

Cada ambiente de la casa es un recinto aislado, donde las aberturas entre salones actúan como ventanas a un gran plano o motivo decorativo adyacente. Así se suceden sin solución de continuidad, el vestíbulo de entrada y la escalera de honor recubiertos en verdadera piedra París, la galería de mármoles policromos, el living-room revestido con una boiserie francesa del siglo XVII, el comedor ambientado con distintos elementos de arquitectura gótica francesa, la salita con refinada boiserie Luis XV.

Acevedo, un arquitecto de época

Juan Manuel Acevedo Chevallier había nacido el 2 de noviembre de 1893 y fallecería el 30 de marzo de 1980. Fue hijo de Manuel Acevedo Ballvé (1857-1935) y de Estela Chevallier Luro (1868-1951). Contrajo matrimonio con Inés Dolores Mercedes Anchorena Cobo (1904-1965) el 2 de octubre de 1925 teniendo tres hijos: Manuel, Inés y Estela

La residencia construida por Juan Manuel Acevedo e Inés Mercedes Anchorena hacia 1930 es quizá la última de las grandes casas porteñas en ser concebidas dentro de un espíritu europeo y monumental, es decir, como espléndido continente urbano de objetos de calidad artística elegidos por sus dueños. Pero además constituye un excelente ejemplo de la evolución en el gusto de la sociedad argentina en el campo de la arquitectura y particularmente dentro de la decoración de interiores.

El estudio Acevedo, Becú y Moreno: Palacio Acevedo

Esta residencia fue proyectada para vivienda del Arquitecto Juan Manuel Acevedo y su mujer, Inés Anchorena, en el año 1929. Fue concluída en 1932.





Presenta una clásica construcción academicista afrancesada y simétrica, con un gran balcón en el primer piso que enmarca la entrada principal de la planta baja. Es obra de los arquitectos Juan Manuel Acevedo, Alejandro Becú y Pablo Moreno.

El proyecto fue realizado por el estudio Acevedo, Becú y Moreno, que tuvo una amplia y destacada trayectoria en el ámbito de la arquitectura argentina de entreguerras, que oscilaba entre un historicismo versátil y un racionalismo pragmático y que, sin desdeñar la inspiración europea abrió las puertas a cierta influencia norteamericana.

Al tiempo que se ultimaban en el estudio los detalles para la construcción del edificio, el matrimonio se trasladó a Europa, y con centro en París. Se dedicó a buscar y elegir decoraciones, mobiliario y objetos para adornar su futura casa. Comenzando por el exterior del edificio, y en actitud e inversión poco comunes, encargaron a Francia la ejecución, en piedra de la región de Borgoña, de las fachadas, descomunal rompecabezas que sería rigurosamente armado en Buenos Aires.

El diseño del jardín a Jean-Claude Nicolas Forestier

Encomendaron, además, el diseño del jardín a Jean-Claude Nicolas Forestier, figura esencial en la valorización de la escala regional del paisajismo y autor de los jardines de Bagatelle, cerca de París, y del Parque María Luisa, en Sevilla. Este prestigioso paisajista había visitado ya Buenos Aires, en 1924, para realizar el proyecto de sistematización de la ribera norte. En su propuesta para el jardín de la residencia Acevedo, Forestier combinó esquemas geométricos de la tradición francesa con motivos de inspiración hispano-musulmana, reflejando una síntesis típica de la época.

El Palacio Acevedo es uno de los últimos exponentes de la difundida tipología del grand hôtel

La selectividad y el preciosismo de los dueños se extendió al arreglo de los interiores de la casa. El crítico momento alrededor del año 1929 se presentaba como una gran oportunidad para el hallazgo de piezas excepcionales dentro del mercado de antigüedades europeo. Pudieron así detectar y comprar no sólo objetos y mobiliario de notable valor sino también elementos básicos de decoración interior como pisos, chimeneas, boiseries o cielo rasos de época, para ser instalados en los principales ambientes de la casa.

El Palacio Acevedo es uno de los últimos exponentes de la difundida tipología del grand hôtel particulier que hiciera escuela en Buenos Aires por varias décadas. El clásico modelo del siglo XVIII francés está aquí recreado en una versión de hôtel entre cour et jardin, con fachadas tratadas mediante un sobrio lenguaje que apela a la tradicional composición simétrica.

La increíble casa de los Acevedo Anchorena

La que fue la increíble casa de los Acevedo Anchorena, diseñada por el propio Arquitecto Acevedo y sus socios del célebre estudio de arquitectura que tantas lindas casas hizo en Buenos Aires – y que en actualidad es la residencia de la Embajada del Reino de Arabia Saudita, en la Avenida del Libertador y Ortiz de Ocampo.

Sus dueños vendieron tres estancias de la familia para construir esta casa, que tiene algunas particularidades que la distinguen: su comedor está hecho con las piezas de un monasterio gótico traído especialmente de Francia y está revestida con auténtica Piedra París, aparte de tener mármoles increíbles, varios de ellos haciendo animales y plantas del fondo del fondo del mar y hasta un polígono de tiro bajo el jardín.

En 1976 el petróleo

En 1976, debido al auge del petróleo, Arabia Saudita puso sus ojos en América Latina. Ese año se establecieron relaciones diplomáticas con Argentina. Hoy la casa de Acevedo es de la Embajada de Arabia Saudita que compró en 1976 de la oferta de su ex embajador Fuad Nazir, que se enamoró del país y permaneció veintidós años al frente de la delegación diplomática saudí el palacete ubicado sobre Avenida del Libertador al 2000 se convirtió en uno de los referentes de la vida diplomática en Argentina.

Los cuatros sillones estilo Luis XV son de las pocas piezas que permanecen desde que los Acevedo inauguraron esta residencia, en 1932.

Acevedo, Becú y Moreno. Historia

Juan Manuel Acevedo nació en París, Francia, el 2 de noviembre de 1893. Se casó con Inés Anchorena, con la cual tuvo dos hijos. También fue miembro de la Legación Argentina en Francia, desde 1926; y Vicepresidente de Asociación de Criadores Hereford.1 Falleció el 30 de marzo de 1980.2

El estudio se formó en la década de 1920 y se destacó por su prolífica producción en todo tipo de ramos: desde grandes residencias aristocráticas y chalets familiares (muchos de veraneo, en Mar del Plata), a edificios residenciales, hoteles y edificios de oficinas. Supo pasar del estilo academicista francés de moda en esa primera etapa al racionalismo moderno que nació luego, llegando a un último período en donde el ladrillo visto fue el elemento favorito para las fachadas.

La obra de Juan Manuel Acevedo se puede encontrar en todo el país, en Mar del Plata, hay al menos más de 10 casas increíbles. Pero se puede destacar el diseño del Hipódromo de San Isidro.

La residencia del embajador de Arabia Saudita en Argentina

La residencia del embajador de Arabia Saudita en Argentina vive en un estilo gótico que data de finales del siglo XV y cuyas piezas fueron traídas desde Francia para adornar el Palacio Acevedo, una de las últimas mansiones edificadas durante la Belle Epoque criolla.

Fue construido con verdadera piedra francesa. Esa meticulosidad se vio posteriormente reflejada en la decoración de los espacios interiores, que son una muestra de la autenticidad y calidad perseguida por Acevedo a lo largo de su vida. Pisos, chimeneas y boiseries fue – ron traídos desde Europa y se instalaron en los ambientes más importantes de la casa.

Terminado en 1932, el Palacio Acevedo, una de las varias mansiones que emergen en el borde de Barrio Parque, es una obra que refleja la arquitectura argentina de la primera mitad del siglo XX

Arquitectura
ACEVEDO, BECÚ, MORENO.

Estudio de arquitectura. Dedicados al ejercicio liberal de la profesión, produjeron un importante número de edificios de carácter ecléctico en Buenos Aires. En el transcurso de su trayectoria incorporaron nuevos temas edilicios, como oficinas y fábricas, y con ellos otros modelos estéticos. En medio de una vasta producción, que se extiende entre los años 1927 y 1962, se destaca el proyecto del Hipódromo de San Isidro, ganado por concurso nacional en 1938. La producción de este estudio estuvo signada por los mecanismos de la moda y el buen gusto compartido social y económicamente con sus comitentes. Asiduos viajes a Europa, y la propia biblioteca, alentaban esta referencia, principalmente francesa, mucho más que la discusión intelectual sobre la arquitectura de la época, de la que se mantuvieron al margen.

Acevedo había realizado estudios en la Escuela de Bellas Artes, en París, durante cuatro años, mientras que Moreno, antes de cursar en la Escuela de Arquitectura de Buenos Aires, había estudiado tres años de ingeniería en Londres; esto le permitió comprender y estudiar la arquitectura inglesa, cuyos principios aplicó en las residencias veraniegas de Mar del Plata. Varias de sus obras académicas, principalmente edificios de rentas, estancias, residencias particulares en Buenos Aires, o de veraneo en la ciudad de Mar del Plata, recibieron diversos premios municipales: la Villa Álzaga Unzué ganó en 1929 el primer premio del concurso de fachadas; el segundo premio lo obtuvo la residencia Ezcurra en 1930 (ambas en Mar del Plata); le sucedieron el segundo premio municipal a la mejor fachada, otorgado al edificio de rentas de la calle Perú 457, en 1931, y el primer premio municipal en la categoría “casa colectiva” al edificio de rentas en la Av. Alvear 3134. La planta del edificio, organizada en dos bloques, deja dos patios de aire y luz sobre cada medianera, aunque estos, de todos modos, no permiten la ventilación directa de todas las habitaciones. Posteriormente fueron premiadas la residencia particular Acevedo, en Av. del Libertador 2119; la residencia particular Soulas, en Ocampo 2866 (1938) y, por último, con premio de honor, la residencia particular Larvière, en Av. Alcorta (1940). También puede destacarse el concurso ganado para el edificio del Centro Gallego de Buenos Aires en el año 1931. En este proyecto, fueron consideradas por el jurado las soluciones higienistas dadas por los arquitectos en pro de la salubridad, esto fue lo que definió el primer premio. Otras obras destacables son el hotel particular, propiedad del arquitecto Acevedo, en Av. Alvear 3019, y la iglesia San Martín de Tours. En la primera puede apreciarse, como en las anteriores, el pensamiento del estudio, que toma como modelo los hoteles parisinos del siglo XVIII.

Acevedo era Caballero de la Orden de San Martín de Tours

En ese edificio –encomendado porque el arquitecto Acevedo era Caballero de la Orden de San Martín de Tours–, la fachada tenía el “puro estilo románico de fines del S XII”.  Una obra atípica del estudio es la residencia veraniega de la estancia Acevedo y Estrada, sin reminiscencia estilística alguna, reemplazados por dinteles rectos, los arcos de las aberturas, y los volúmenes prismáticos carecen de tratamiento murario y de ornamentación. Se advierte también una gran transformación en los interiores, ya que el predominio de las ventanas horizontales determina otro tipo de iluminación y equipamiento. Hacia el fin de la década del treinta, las obras manifiestan mayor austeridad.

Acevedo: Obra del Hipódromo de San Isidro, finalizado en 1944

Si consideramos la depuración del lenguaje utilizado en las fachadas del edificio de rentas del año 1931, en la Avenida Alvear, veremos que persiste la composición clásica; pero la ornamentación se reduce, y se nota en el tratamiento de los vanos una cierta inclinación hacia un lenguaje modernizado. Con estas características proyectaron, además, el edificio de rentas de avenida Centenario, del año 1939. Una marcada evolución se manifiesta en el proyecto del Hipódromo de San Isidro, finalizado en 1944.

Aunque no se apartan del sistema clásico, la volumetría cambia profundamente por el gran voladizo de la losa que conforma cada tribuna. Como nuevos elementos, introducen predominantes planos de transparencia, un tratamiento austero del espacio interior y el uso de las curvas. Este último recurso proyectual se piensa también como un elemento clásico, dado que un arco de circunferencia permite componer en ejes de simetría especular. La planta y las fachadas fueron organizadas así para jerarquizar el acceso al edificio, y con los mismos criterios resolvieron las boleterías y el acceso general al conjunto. Este proyecto constituyó un alarde tecnológico para la época, y por esta causa fue premiado por el National Institute of Architects de los EE.UU. Los grandes voladizos llevan importantes vigas cantilever invertidas con armadura de hierro dulce.

Funcionalmente, la ubicación de las tribunas respecto de la pista desafía la tradición inglesa frontal, para dar lugar a una elipse que permite la visual desde cualquier sector de las graderías. Desde la década del cincuenta, las fábricas y oficinas se incorporan como nuevos temas en el estudio. Entre la innumerable cantidad de oficinas y fábricas que han proyectado, están los edificios de Acindar, FIAT, en el barrio porteño de Belgrano, IBM World Trade Corporation, y las fábricas de Hiram Walker, Chicles Adams y Compañía General de Fósforos, en la Provincia de Buenos Aires, así como la Sede Social del Jockey Club, en la ciudad de Buenos Aires (1952).