¿Perro sí o perro no? Salubridad pública, derechos de los animales y enredos de campaña.
Larreta y Wanda, una extraña dupla en la batalla por el perro suelto en el supermercado.
Mientras el país arde en recortes, tarifazos y un nuevo funeral papal con la ultraderecha haciendo turismo espiritual en Roma, en el suelo patrio se discute si los perros pueden entrar al chino de la vuelta. Sí, leyó bien. El exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, encontró en Wanda Nara —la empresaria de los likes— una inesperada aliada: ambos quieren que los perros puedan ingresar “a todos lados”.
Todo comenzó con un video entre tierno y ridículo, en el que Wanda Nara —acompañada de su hija y su perro salchicha “Cookie”— le pedía públicamente a Javier Milei que permita el ingreso de mascotas a los supermercados. “Este es un pedido para nuestro presidente, no sé si lo va a ver… pero queremos que los perritos puedan entrar al súper”, suplicó la diva desde sus historias de Instagram, como si se tratara de una carta a Papá Noel.
Milei, ocupado en Roma entre misas y selfis con el cardenal Adorni, no respondió. Pero Larreta sí. “Hola @wanditanara. A mí también me importan las mascotas. Vamos a impulsar una ley para que puedan ingresar a todos lados con sus dueños, incluido el transporte público. Es un tema de ciudad, no del gobierno nacional”, disparó Larreta en X (ex Twitter), posando como defensor de los lomitos urbanos.
El oportunismo político al hueso
Hay que decirlo: Larreta encontró en este tema menor un hueso para morder. Con una campaña legislativa apagada y sin eje claro, el exalcalde busca ahora subirse al tren de las causas “cool”, de esas que generan más clicks que votos. El problema es que no todo lo que brilla es golden retriever.
La discusión de fondo no es si “tu perrito” entra o no al supermercado, sino qué pasa cuando otro perrito, nervioso, grande o sin bozal, se cruza en el camino. ¿Quién se hace cargo si muerde a un niño? ¿Si orina una góndola? ¿Si un alérgico entra en crisis por la presencia de animales en espacios cerrados?
Desde el Colegio de Farmacéuticos y Nutricionistas porteño advierten que permitir mascotas en ámbitos donde se manipulan alimentos podría ser riesgoso para la salud pública. “No estamos en contra de los animales, pero hay que establecer protocolos. En Europa existen normas estrictas. Acá, como siempre, quieren legislar vía influencer”, ironizó un experto en higiene urbana.
Del caniche toy al pitbull sin bozal
El debate ya empezó a dividir aguas. De un lado, los amantes de los perros, que celebran una sociedad pet friendly sin restricciones. Del otro, vecinos y comerciantes que temen por las consecuencias sanitarias, legales y hasta económicas de esta eventual ley. ¿Será obligatorio recibir perros en un bar? ¿Quién se hace responsable si hay destrozos?
Y mientras tanto, la postal: en una plaza de Caballito, un rottweiler sin correa corretea entre niños. Nadie controla, nadie multa. Porque en la Argentina real, la convivencia no es con filtros de Instagram. Es carne y hueso. Y a veces, colmillos.
Cierre con colita
Más allá del oportunismo electoral y del intento de Larreta por reconectar con una agenda millennial, esta propuesta plantea desafíos serios que merecen algo más que un posteo ocurrente. Legislación, control, derechos y responsabilidades: todo eso debería estar antes de la selfie con “Cookie”.
¿Y vos qué opinás, vecino? ¿Querés al caniche entre las bananas o al labrador al lado del bondi? ¿O preferís que tu perro siga en casa y la salubridad, afuera?
