¿Qué pasa con la causa AMIA?

“#YO SOY LAS 85 VÍCTIMAS DE LA AMIA”

Desde AMóS queremos expresarnos sobre los hechos transcurridos los ultimos dias vinculados a la causa por el atentado a la AMIA y la política nacional.

En primer lugar, por resultar una muerte siempre un hecho trágico y lamentable, y aún más en las circunstancias en las que se da el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman, manifestamos nuestro pesar y hacemos llegar nuestras condolencias a sus familiares y seres queridos.

Mucho se ha dicho sobre Nisman y el gobierno estos días. Lamentablemente, como tantos otros temas, las opiniones en su mayoría tienden a reproducir la antinomia kirchnerismo/antikirchnerismo en la que no se habla de la causa (y menos de la causa encubrimiento) y que no nos acerca a la verdad.

Quien está interesado en el futuro de la investigación y la posibilidad de alcanzar la justicia, no puede más que repudiar el uso político de la muerte que tuvo lugar desde distintos sectores durante los últimos días, quedando la búsqueda de la verdad en un segundo plano. En términos concretos, no pensamos en Nisman como un mártir o un héroe, ni suavizamos nuestras críticas a su desempeño a lo largo de estos años como titular de la UFI-AMIA. Sabemos de su accionar: su registrada subordinación a la embajada estadounidense, su inactividad en la causa por encubrimiento (aquella que involucra a Menem, Galeano, Beraja, etc.) y los escasos avances en la investigación durante los últimos 10 años, entre otros elementos que ponen en evidencia una persona muy alejada de la figura heroica que se hace de él en la sociedad argentina y en la comunidad judía particularmente desde su oposición al memorándum y, nuevamente, en los últimos días, demostrando una intencionalidad política clara que direcciona la investigación desde la perspectiva de la política nacional.

Pero no es en Nisman como individuo donde queremos poner el eje, sino que debemos entender la gravedad de este episodio sumándolo a la extensa lista de lamentables hechos que se sucedieron a lo largo de los más de 20 años desde el atentado y que nos han llevado a donde estamos hoy: lejos de llegar a la verdad, aún más lejos de ver justicia.

Los sucesos de los últimos días evidencian que hay grandes poderes, tanto en nuestro país como en el exterior, con fuerte interés en que nunca sepamos la verdad. En su lugar, se utiliza la causa AMIA para dirimir cuestiones de política interna o en función de posicionamientos de política exterior. Tristemente esta manipulación tampoco es nueva, sino que es quizás la única constante de estos 21 años de causa, comenzando por el mismo julio de 1994.

Las circunstancias en las cuales tuvo lugar la muerte de Nisman vuelven a poner sobre el tapete la discusión sobre los servicios de inteligencia. En nuestro país estas estructuras cobijan a personajes nefastos con continuidades que nos remontan a la última dictadura militar, manteniendo también su capacidad de obrar con total impunidad. Es por eso que entendemos correcta la decisión de abrir los archivos de la Secretaría de Inteligencia, siendo esta una demanda que levantan familiares de las víctimas desde hace años.

Ya hicimos referencia al uso político que se le da a lo que está pasando. Mención aparte se merece nuestra dirigencia comunitaria judía, que de la misma forma que en el pasado agasajó y defendió al»Fino» Palacios, hoy no tiene vergüenza de reunirse con el encubridor Beraja para decidir los pasos a seguir, ni tampoco le hace asco a utilizar la situación para intereses políticos mezquinos, especialmente aquellas figuras conocidas que cuentan con un pie en lo comunitario y el otro en la política nacional.

Debemos recordar que quienes dicen representarnos no representan a todos los judíos de Argentina ni ejercen su rol necesariamente por nuestro bienestar, sino que actúan también en base a intereses políticos y económicos atravesados por la situación nacional.

No vamos a hacer, como tantos otros, un juicio viendo las noticias de lo sucedido que poco aportará a la verdad. Tan sólo queremos señalar que por estas y otras cosas la causa AMIA huele mal, genera dolor y vergüenza.

No tenemos respuestas. Pero mientras la opinión pública y los medios de todo color conspiran y conjeturan, tenemos preguntas que presionan y duelen:

¿Por qué se mantienen estructuras mafiosas de inteligencia dentro del mismo aparato estatal? ¿A qué juega nuestra dirigencia comunitaria, que apoyó ciegamente líneas de investigación que nada tienen que ver con la verdad: anteayer Galeano y hasta ayer Nisman? ¿Qué pasó con la pista siria? ¿Cuánto más debemos esperar hasta que comience el juicio por encubrimiento del atentado? ¿Qué defienden quienes defienden la línea tradicional de investigación?

Pese a todo, estamos convencidos de que la enorme mayoría de la comunidad judía y del pueblo argentino sigue exigiendo el fin de la impunidad. Sumamos nuestra voz a estas voces e invitamos a todos aquellos los que se sientan representados por estas palabras a compartirlas.

Hoy más que nunca abrazamos a los familiares y exigimos verdad y justicia por las 85 víctimas.
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