Robertito Funes y su resentimiento sin rating la rosca floja volvio a gritar desde el decorado

Rosca floja: El triste espectáculo de Robertito Funes Ugarte

Robertito Funes y su resentimiento sin rating: la rosca floja volvió a gritar desde el decorado
Tras quedar afuera de Telefe, apuntó sin filtro contra Nancy Pazos: “zurda con OSDE que vive en un country”

Un triste espectáculo da Robertito Funes Ugarte, que lejos de defender con dignidad su lugar en los medios, elige gritar desde la banquina del escándalo. Con frases de tinte clasista y una ironía de feria, se expone como lo que muchos ya intuían: un personaje decorativo, más preocupado por pertenecer que por decir algo con peso. En vez de elevar la voz desde su identidad, elige el papel del bufón que se ríe solo. La carrera que alguna vez prometió elegancia, hoy se apaga entre frases berretas y resentimiento televisado. Un final patético para quien alguna vez supo estar en escena.

Cuando la cámara se apaga, hay quienes quedan expuestos en su verdadera dimensión. Y en el caso de Robertito Funes Ugarte, lo que quedó fue una rosca floja, sin peso, sin pantalla, con más veneno que brillo. En caída libre luego de ser eyectado del canal de las pelucas, el conductor devenido francotirador de programas ajenos eligió a Nancy Pazos como blanco de su nuevo acting de despecho mediático.

“Ella me dice gorila pero soy orangután y me gusta la banana”, se defendió Funes entre risitas forzadas, como quien intenta hacerse el simpático en un velorio. Y como si fuera poco, remató con una frase que no hizo reír a nadie: “Zurda con OSDE que vive en un country”. Un comentario cargado de clase media herida y misoginia de entrecasa, envuelto en falsa elegancia y disfrazado de ironía cool.

Pero ¿a quién le habla Robertito? ¿A qué público intenta conmover con esa mezcla de resentimiento y chauvinismo mediático? La realidad es que el conductor lleva años pidiendo pista en los grandes programas mientras vive a la sombra de personajes más carismáticos, con el mérito exclusivo de saber posar para la foto y repetir frases de archivo con tono de locutor antiguo.

El enojo con Pazos no es ideológico, es personal. Porque cuando alguien te marca el límite, cuando te dice que tu tibieza disfrazada de provocación es apenas un acting para agradar a todos sin molestar a nadie, la careta se cae. Y eso pasó: Robertito, el mismo que supo presentarse como “el cronista elegante”, hoy se revela como un opinador sin ideas, sin convicciones y, lo que es peor, sin pantalla.

Mientras tanto, Nancy Pazos —con sus aciertos y errores— sigue haciendo periodismo, generando debate y marcando agenda. Puede incomodar, puede excederse, pero jamás se la ve lamiendo micrófonos ni buscando pertenecer al country de la farándula.

¿Es este el canto de cisne de un personaje que confundió buena dicción con profundidad? ¿O es apenas un nuevo capítulo de la autoficción mediática donde los sin lugar necesitan gritar para no ser olvidados?

El tiempo y el rating pondrán las cosas en su lugar. Aunque a veces ni eso alcanza.
Si querés opinar sobre la rosca floja de Robertito o el estilo de Pazos, escribinos a lectores@palermonline.com.ar. Porque el show, aunque sea de cartón, siempre continúa.