Este conjunto no solo ocupa una esquina estratégica y vibrante, sino que se ubica sobre dos avenidas de peso simbólico y circulación alta. Un punto clave entre la historia barrial y el vértigo urbano.
Una obra firmada por gigantes
La autoría del proyecto recae en tres figuras mayores de la arquitectura argentina:
- José Luis Delpini, ingeniero estructural, autor del Estadio de Boca Juniors y el Mercado de Abasto.
- Tulio Martini, arquitecto moderno,
- José María White, arquitecto racionalista,
La promoción estuvo a cargo del legendario Alfredo Chopitea, desarrollador también de los célebres Palacio de los Patos y Palacio de los Gansos, ambos en Palermo.
El edificio: estructura, memoria y composición
El conjunto está compuesto por:
- Una torre de 28 niveles + salas técnicas sobre Scalabrini Ortiz.
- Una torre de 20 niveles + salas técnicas sobre Las Heras.
- Un basamento comercial de tres pisos, que contiene una galería pasante entre ambas avenidas.
- Un patio verde interior, que oxigena el corazón de manzana y permite aire y luz en el núcleo del bloque.
Ambas torres están giradas respecto del eje recto, generando una solución de ángulos dinámicos que optimiza visuales, ventilación y volumen urbano.
Materiales y lenguaje plástico
Este edificio representa una catedral del funcionalismo argentino, con una materialidad que habla por sí sola:
- Estructura de hormigón armado.
- Fachadas principales en aluminio, vidrio y carpinterías regulares con cortinas metálicas de enrollar.
- Laterales ciegos con revestimiento en piedra lavada y mosaicos venecianos, en composiciones limpias y austeras.
- Halles de acceso amplios y vidriados, fusionados con la trama comercial, sin ruptura entre lo privado y lo público.
La galería Las Heras: comercio, arquitectura y fidelidad
Uno de los espacios más subestimados por los porteños: la Galería Las Heras.
Con entrada por Av. Las Heras 3741 y salida por Scalabrini Ortiz, la galería es un pasaje comercial interno, activo y con historia.
Características destacadas:
- Alta circulación peatonal de doble sentido.
- Comercios clásicos con más de 30 años.
- Público de poder adquisitivo medio-alto.
- Vidrieras profundas, locales contenidos pero visibles.
- Rubros ideales: indumentaria, decoración, regalos, librería, arte.
Actualmente hay locales en venta dentro de la galería, con ingreso por ambas avenidas y ubicación privilegiada para nuevos emprendimientos.
Tres obras, un linaje: la verdadera saga Chopitea
Este conjunto forma parte de una trilogía arquitectónica palermitana desarrollada por Alfredo Chopitea:
- Palacio de los Patos (Ugarteche 3050):
- Estilo academicista francés, 1929.
- Nueve patios internos, molduras, escaleras monumentales.
- Palacio de los Gansos (Ugarteche y Scalabrini Ortiz):
- Estilo racionalista con jardín central.
- Construido hacia 1947, transición hacia el funcionalismo.
- Torres Galería Las Heras (1955–1965):
- Consolidación moderna.
- Verticalidad, chapa, vidrio y vida comercial mixta.
Turismo arquitectónico: cómo y por qué visitarlas
El conjunto se integra al circuito de turismo arquitectónico de Palermo por su valor plástico, estructural y simbólico.
Ideal para recorridos a pie, cámara en mano, con paradas obligadas en:
- La fachada vidriada vista desde Plaza Sobral.
- El patio verde interior, visible desde la galería.
- La galería comercial, con sus comercios históricos.
- Las caras laterales ciegas, verdaderos murales de hormigón y piedra.
¿Están protegidas?
Pese a su relevancia, las Torres Galería Las Heras no tienen hoy protección patrimonial oficial. Un llamado de atención para arquitectos, historiadores y ciudadanía: la arquitectura moderna, despojada de molduras pero llena de ideas, también merece ser cuidada y reconocida.
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Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
Las Torres Galería Las Heras no piden permiso ni se disfrazan. Son lo que son: bloques puros, racionales, sólidos. Monumentos discretos de una Buenos Aires que se atrevió a soñar con el futuro. Hoy, nos toca a nosotros redescubrirlas.
Historias ocultas del edificio: memorias no autorizadas de las Torres Galería Las Heras
Detrás del hormigón y el aluminio, el conjunto guarda relatos que no figuran en ninguna guía de arquitectura. En los años ’60, muchos departamentos fueron comprados por profesionales de clase media ascendente: médicos, escribanos, contadores. Uno vendió su Torino para pagar la entrega, otro trabajó cinco años en doble turno en una imprenta para llegar a la escritura. En un 7° piso, una modista cosía vestidos para las esposas de militares durante el Onganiato; en el 9°, un técnico de ENTEL instalaba teléfonos clandestinos en los ’80.
En la galería, la librería “La Página 3741” funcionó durante 35 años. Allí se vendieron desde manuales Kapelusz hasta ejemplares prohibidos durante la dictadura. Un poeta barrial dormía en la trastienda. La misma galería albergó una ferretería que vendía más vino que tornillos, y una mercería donde se cosieron los trajes de murgas de Almagro y Palermo Viejo.
En los ’90, un local vacío fue reconvertido en «casino clandestino» con timba china y máquinas truchas. En otro, una oficina de quiniela levantaba apuestas hasta el mediodía y a la tarde funcionaba como prostíbulo “disfrazado” de gabinete de estética. Incluso una sucursal bancaria, que quebró en 2001, terminó siendo ocupada por un grupo de artistas que organizaban exposiciones y vendían fotos intervenidas.
Las Torres Galería Las Heras no solo son arquitectura: son un archivo vivo de luchas, trampas, rebusques y memorias barriales. Y aún hoy, entre cortinas de enrollar y pasillos en sombra, hay historias esperando ser contadas.
Invitación a los lectores
¿Viviste en estas torres? ¿Trabajaste en la galería? ¿Tenés fotos o anécdotas de los años dorados del conjunto?
Escribinos a lectores@palermonline.com.ar y sumate a rescatar la memoria de esta joya moderna que resiste entre nuevas torres sin alma.
