Tragos de boliche en Palermo: hágase el entendido sin saber y pase un buen rato
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No todo es fernet: los tragos de boliche que lo harán quedar como un experto (aunque no lo sea)
Salir por Palermo implica esquivar la eterna discusión entre el team fernet y los defensores del gin tonic. Pero, ¿qué pasa si quiere sorprender con un comentario de bartender sin haberse leído un libro de coctelería? Acá van algunos tips para quedar como un entendido sin esfuerzo y, de paso, disfrutar la noche.
Tragos clásicos para mencionar con seguridad
Si quiere sonar sofisticado, suelte con naturalidad: «Me hace acordar a un Negroni bien balanceado». Nadie le preguntará si sabe cómo se hace (pero por las dudas: es vermut rojo, gin y Campari en partes iguales).
Otra opción: el Old Fashioned, que puede mencionar con un aire nostálgico diciendo «Un clásico de los bares de antaño, aunque en Palermo le ponen su vuelta de rosca». Si lo pide, finja que busca notas de caramelo y roble.
Los tragos que le harán parecer un connaisseur
En la movida de los bares top, el Penicillin viene ganando terreno. Si alguien lo menciona, asienta y diga: «Gran uso del whisky ahumado, pero el jengibre lo lleva a otro nivel». No hace falta que lo haya probado.
Otra carta segura: el Paper Plane. Un coctel equilibrado de bourbon, Aperol, Amaro Nonino y jugo de limón. Si quiere quedar como un entendido, mencione con convicción: «El amargor del Aperol con la calidez del bourbon es una locura».
Tragos nerds para romper el hielo
Si el grupo es más geek, apunte al Blue Lagoon: vodka, curaçao azul y limón. Diga con cara de serio: «Es un homenaje al color Pantone 293C, búsquelo». Nadie lo hará, pero quedará como un erudito excéntrico.
Si hay un bartender con tatuajes y bigote de manubrio, pregúntele si tienen mezcal artesanal y murmure: «En Oaxaca se dice que cada mezcal tiene un espíritu distinto». Quedará como un místico del alcohol.
Maridajes para hacerse el refinado
Si está tomando un trago con vermut, comente: «Ideal con algo de jamón crudo y queso azul, por el contraste de sabores». No hace falta que haya probado la combinación.
Si le sirven un gin tonic, haga un gesto y diga: «No hay dos iguales, la clave está en el tipo de tónica y los botánicos». Automáticamente, quedará como un entendido.
La clave es la actitud
En la noche porteña, más que saber, importa cómo se dice. Un guiño cómplice al bartender, un brindis bien hecho y un par de frases estratégicas lo pueden hacer parecer un experto sin necesidad de estudiar. Y si alguien le pide detalles, siempre puede responder con un «es todo cuestión de equilibrio» y cambiar de tema.
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