Abrió El Preferido Kiosco de Helados
Una nueva joyita fría llegó a Palermo Viejo, a metros del clásico El Preferido. Una heladería mínima en tamaño pero gigante en intención: helados de calidad extrema, sabores que cambian según la estación, alma artesanal y la impronta inconfundible de Pablo Rivero y Guido Tassi. Un proyecto que, fiel a su estilo, vuelve a poner en escena la identidad gastronómica argentina.
Si algo viene marcando el pulso de la gastronomía porteña es la capacidad de Rivero y Tassi para tomar lo tradicional, darle vuelta la cara y devolverlo mejorado. Hace rato que El Preferido rompió el molde incorporando helados propios a la carta. Ahora redoblan la apuesta con un kiosco heladero en pleno Palermo Viejo, pensado casi como una provocación dulce: sin mesas ni sillas, 100% take away, pero con la potencia suficiente como para armar remolino de gente en la vereda.
El local es chiquito y directo, la antítesis de la heladería clásica de barrio. Pero ese recorte no resta: todo se vuelca en el producto. Vasitos, cucuruchos y bochas servidas “a la vieja usanza”, porque –como dice Tassi– en esa forma de despachar hay identidad, historia y respeto por el oficio.
Sabores con sello propio
Los esenciales están:
– Sambayón, hecho con los extraordinarios huevos de La Comarca.
– Dulce de leche, intenso y sin vueltas.
– Pistacho, con la promesa de futuras variaciones (una con pasta de sésamo hecha en El Prefe ya merodea el horizonte).
– Chocolate con nibs de cacao de El Ecuador.
A eso se suman los sabores de estación que cambian semana a semana. Ahora mandan:
– Damasco
– Durazno con albahaca
– Frutilla
Más adelante asomarán mangas de Formosa, higos, bayas y todo lo que el calendario natural vaya ofreciendo.
Tradición, técnica y materia prima sin concesiones
La base conceptual es la misma de El Preferido: cocina argentina + herencia italiana. Pero el gesto distintivo aparece en la manera de trabajar:
– Sin aditivos.
– Materia prima noble, sin negociar calidad.
– Producción continua: se turbinan y mantecán los helados más seguido para que lleguen en su punto ideal, aunque eso implique mayor esfuerzo.
– Y al mismo tiempo, tecnología de punta: máquinas Carpigiani, las “Ferrari” de las heladerías, que elevan el nivel del producto sin tocar su esencia.
Todo –desde el cucurucho hasta las pastas de frutos secos– es de elaboración propia, porque para este equipo no existe otro camino cuando el objetivo es que el sabor sea protagonista absoluto.
Rivero y Tassi ya demostraron que donde ponen el ojo florece una idea. Ahora, con este kiosco, llevan el helado artesanal a una estética más callejera, más fresca y sin artificios, donde la calidad se sostiene en la receta, la técnica y la sensibilidad de quienes la ejecutan.
Dato útil
El Preferido – Kiosco de Helados
Guatemala 4785, Palermo Viejo
Take away, vasitos y cucuruchos. Sabores fijos y de estación.
