Argentum: la nueva moneda que no vale más, pero suena más a imperio romano
Te gusta el nombre Argentum o preferís volver al Austral, el Patacón o directamente al trueque?
En un intento desesperado por evitar que los billetes sigan pareciendo envoltorios de alfajores, el diputado Ricardo López Murphy presentó un proyecto para crear el “Argentum”, una moneda que promete lo mismo que el peso… pero con nombre de shampoo europeo.
A partir del 1 de enero de 2026, los argentinos deberemos acostumbrarnos a hablar de precios en Argentum (AG), que equivale a 1.000 pesos actuales. Es decir, no ganás más, no perdés menos, pero al menos los números no ocupan tres líneas en el ticket del supermercado.
Según López Murphy, esto «no es una medida económica sino administrativa», como si la inflación se resolviera cambiándole el nombre al incendio. Dicen que es para simplificar los sistemas contables… pero en el fondo, suena a excusa para imprimir billetes nuevos con próceres que sonrían aunque vos no puedas pagar la factura de luz.
Una moneda con historia de nombres y fracasos
Antes de emocionarse con el Argentum, vale recordar que esta no es la primera vez que le ponemos apodos a la miseria:
- Real (preindependencia)
- Peso moneda corriente (1826)
- Peso fuerte (1826-1881)
- Peso moneda nacional (1881-1969)
- Peso ley 18.188 (1970-1983)
- Peso argentino (1983-1985)
- Austral (1985-1991)
- Peso convertible (desde 1992 hasta hoy, aunque de convertible ya no tiene ni el nombre)
O sea: en 200 años tuvimos más nombres de monedas que campeonatos de Boca, y aún así, seguimos sin poder comprarnos un kilo de asado sin sacar la calculadora.
El delirio romano
La elección de Argentum no es caprichosa. Se eligió por su sonoridad latina, su falsa pompa, y porque todavía no estaba registrado como nombre de cerveza artesanal.
En las redes, la gente no tardó en reaccionar:
“No es que la propuesta sea menos boluda, es que no se entrenaron para ser boludos y aun así salieron segundos”, escribió un usuario, reflejando el sentir popular con precisión quirúrgica.
Otros proponen que ya que estamos, pasemos directamente al Dólarito, o al Peso Fantasma, total… lo que vale no es el nombre, sino si llegás a comprar papel higiénico con él.
Qué dice el proyecto (además del delirio)
- Los bancos deben convertir automáticamente los saldos a AG.
- Todos los sueldos y jubilaciones se pagarán en Argentum (aunque sigan alcanzando para poco).
- Los billetes de pesos podrían ser sellados con la leyenda «AG», como si fueran figuritas de colección.
- Cheques, contratos y facturas seguirán siendo válidos, pero en su nueva versión fantasía.
Conclusión: cambiar el nombre no cambia el hambre
Argentina es un país con una creatividad monetaria envidiable… para no solucionar nada. El Argentum no es más que otra vuelta en la calesita de humo, una ilusión de orden impresa en papel moneda.
Pero ojo: si sale con fritas y tiene buena tipografía, capaz nos hacen creer que estamos en Suiza y no en San Fernando con olor a default.
