Bares notables de Palermo: las esquinas donde el barrio todavía se sienta a conversar
Mucho antes del flat white, las notebooks y las cafeterías de diseño, Palermo ya tenía sus mesas de mármol, mozos de oficio, vermú con soda, clubes de barrio y parroquianos capaces de pasar una tarde entera discutiendo de fútbol, política o literatura. Un recorrido por los bares que resisten, los que cambiaron y aquellos que solamente sobreviven en la memoria.
Palermo cambia con una velocidad feroz. Donde ayer funcionaba un almacén, mañana puede aparecer una torre; donde había una mesa de truco, ahora puede instalarse una cafetería minimalista con granos de origen y nombres en inglés. Nada tiene de malo el café de especialidad, pero el viejo bar porteño era otra cosa: una extensión de la casa, una oficina informal, un confesionario laico y, muchas veces, el verdadero centro social de la cuadra.
No todos los bares antiguos son oficialmente “notables”. La Ley 35 de la Ciudad establece que pueden recibir esa categoría aquellos cafés, bares, billares o confiterías vinculados con actividades culturales significativas, o cuyo valor surja de su antigüedad, arquitectura o relevancia local. Es decir, un café no necesita tener 150 años: también puede ser notable por la historia que genera alrededor de sus mesas.
El catálogo oficial consolidado en 2025 y aprobado en 2026 reúne 90 establecimientos. Dentro de los límites administrativos de Palermo aparecen actualmente tres: Café Cortázar, Montecarlo Bar y Despensa y Varela Varelita. Sin embargo, la memoria barrial es bastante más amplia y también incluye locales que estuvieron en listados anteriores, bares de toda la vida, cantinas de clubes y esquinas que jamás necesitaron una placa para ser importantes.
Montecarlo, el centenario que volvió gracias a los vecinos
Montecarlo

Dirección: Paraguay y Ravignani
El Montecarlo abrió en 1922 y es uno de los últimos refugios auténticos de Palermo Hollywood, cuando esa denominación todavía no existía y el sector era simplemente una zona de casas bajas, talleres, depósitos ferroviarios y vecinos que se conocían por el nombre.
Durante décadas fue administrado por la familia Lorenzo. Cerró durante la pandemia y su persiana se llenó de mensajes escritos por vecinos que pedían la reapertura. No fue una campaña de marketing: fue el barrio reclamando una parte de sí mismo. Finalmente volvió con una nueva administración que conservó el nombre, las mesas de madera, las sillas bordó y parte de su antigua fisonomía.
La tradición oral sostiene que Ernesto “Che” Guevara pasó por sus mesas. También se recuerda que allí funcionó uno de los primeros teléfonos públicos de la zona, cuando recibir una llamada podía significar que alguien saliera corriendo varias cuadras para avisarle al destinatario. El gran tazón de café con leche sigue siendo una de sus marcas registradas. Fue incorporado al listado oficial de Bares Notables en 2015. La historia de su cierre y recuperación fue reconstruida por Carlos Cantini.
Varela Varelita, el café que fue despacho político y literario

Dirección: avenida Raúl Scalabrini Ortiz 2102, esquina Paraguay
Este era el bar de Paraguay cuyo nombre parecía escaparse: Varela Varelita, nacido alrededor de 1950 y convertido en una de las esquinas fundamentales del Palermo más tradicional.
Su nombre no proviene de una orquesta, como suele repetirse. El propietario original se apellidaba Varela y trabajaba junto a su hijo, al que los clientes llamaban “Varelita” para diferenciarlos. De aquella fórmula familiar quedó bautizado el café.
Entre sus habitués estuvo el escritor Héctor Libertella, cuya mesa y fotografía forman parte de la memoria del salón. Según una de las mejores historias del establecimiento, Libertella hizo creer que el whisky J&B debía pronunciarse “José Bianco”, en homenaje al escritor y secretario de redacción de la revista Sur. Desde entonces podía escucharse el grito del mozo: “¡Marche un Pepe Bianco!”.
También fue frecuentado por Carlos “Chacho” Álvarez, que durante su vicepresidencia lo convirtió en una suerte de despacho informal. Varela Varelita conserva esa atmósfera sin maquillaje excesivo: mesas de madera, afiches, fotografías, fútbol, escritores, café y conversación. La ficha oficial de Turismo de la Ciudad recupera varias de estas historias.
Café Cortázar, un notable más joven dentro de una casa de 1889
Dirección: José Antonio Cabrera 3797, esquina Medrano
Café Cortázar demuestra que la categoría de Bar Notable no depende únicamente de la antigüedad comercial. Abrió en 2015, pero funciona dentro de una casona construida en 1889 y desarrolló una identidad cultural vinculada con la literatura.
El salón está atravesado por la obra de Julio Cortázar: libros, frases, ilustraciones, exposiciones y una biblioteca con sus publicaciones completas. También organiza talleres, charlas, encuentros y actividades culturales. Es un café contemporáneo, pero construido alrededor de una idea porteña bastante antigua: leer, conversar y dejar que la tarde se estire sin pedir permiso.
Su incorporación al catálogo confirma que un bar puede ser notable no sólo por haber sobrevivido un siglo, sino por convertirse deliberadamente en un espacio cultural. Café Cortázar forma parte del circuito oficial de actividades de los Bares Notables.
El Preferido, notable en la memoria y convertido en fenómeno gastronómico
Dirección: Jorge Luis Borges 2108, esquina Guatemala
El Preferido de Palermo comenzó en 1952 como almacén y despacho de bebidas manejado por inmigrantes asturianos. Durante décadas fue una pequeña cápsula barrial: barra de madera, frascos de aceitunas y ajíes, cocina española y vecinos entrando a tomar un vermú.
El edificio se encuentra en la misma cuadra donde Jorge Luis Borges pasó parte de su infancia. Cerró y volvió a abrir en 2019 completamente restaurado, con una propuesta gastronómica mucho más ambiciosa, pero conservando su fachada rosada y referencias al antiguo almacén.
Aquí aparece una curiosidad administrativa. El Preferido figuraba en el listado oficial de 2019 y continúa siendo presentado como Bar Notable en sitios turísticos, pero no aparece en el catálogo consolidado de 2025 aprobado en 2026. El establecimiento sigue abierto y exitoso, aunque su transformación de bodegón vecinal en restaurante de alta demanda cambió inevitablemente la relación cotidiana con el barrio.
Tabac, en la frontera entre Palermo y Recoleta

Dirección: avenida del Libertador 2300, esquina Coronel Díaz
Tabac pertenece oficialmente a Recoleta, aunque se encuentra en el límite exacto con Palermo y forma parte del recorrido habitual de sus vecinos. Abrió en 1969 y conserva el espíritu de gran café elegante: arañas de bronce, tulipas, cortinados, barra, mesas amplias y mozos que reconocen a los habitués.
Una de sus historias más fuertes ocurrió en 1989. Allí se reunió el escritor Tomás Eloy Martínez con el coronel Héctor Cabanillas y otros testigos vinculados con el traslado clandestino del cuerpo de Eva Perón. Parte de aquella conversación y documentación alimentaría después la construcción de Santa Evita. La Ciudad reconstruye ese encuentro en la historia oficial de Café Tabac.
Los Andes y Café Nostalgia, dos ausencias que todavía duelen
El Bar Los Andes funcionó durante casi un siglo en Scalabrini Ortiz al 1300. Tenía mesas de billar y pool, pisos dameros, dominó, cartas y parroquianos de todos los días. Fue reconocido como Bar Notable y llegó a ser considerado uno de los comercios gastronómicos más antiguos de Palermo. Cerró en 2023, dejando una de esas persianas que parecen bajar también sobre una parte de la historia del barrio.
Café Nostalgia abrió en 1987 en Soler 3599, esquina Coronel Díaz, dentro de un edificio de comienzos del siglo XX. Sus sillas tipo Thonet, la barra de madera, los afiches y la perspectiva de aquella esquina abierta le dieron una personalidad propia. También integró durante años el listado de notables, pero cerró definitivamente después de la crisis provocada por la pandemia.
Los dos figuraban junto con Montecarlo, El Preferido y Varela Varelita en los antiguos recorridos oficiales de Palermo. Su ausencia explica por qué un catálogo no puede ser una fotografía congelada: los bares también cierran, se mudan, cambian de dueños o pierden aquello que los volvía especiales.
El Galeón, el viejo vigía de Santa Fe y Gurruchaga
Dirección: avenida Santa Fe 4002
Frente a la antigua Comisaría 23 y a metros del Jardín Botánico, El Galeón es una de las confiterías clásicas de la avenida Santa Fe. No integra el catálogo oficial, pero generaciones de vecinos lo reconocen como punto de encuentro, parada de café, restaurante familiar y refugio después de realizar trámites o caminar por Plaza Italia.
Mantiene el formato de bar grande y multifunción: desayunos, medialunas, pizzas, minutas, café, almuerzos y cenas. No posee la narrativa literaria del Tortoni ni la mitología tanguera de Hansen, pero tiene otro valor difícil de fabricar: continuidad urbana. La esquina sigue siendo identificada por el nombre del bar, una de las formas más genuinas de notoriedad barrial.
Barcelona Asturias, de pequeño bar a gran bodegón

Dirección: avenida Córdoba 5899, esquina Ravignani
El antiguo Barcelona —hoy Barcelona Asturias— no estaba en Canning sino en Córdoba y Ravignani, sobre uno de los bordes tradicionales de Palermo. Antes era un bar pequeño, íntimo y sencillo; con el tiempo se amplió y terminó convertido en un bodegón, pizzería y restaurante de grandes dimensiones.
Sigue funcionando como punto de encuentro de vecinos, trabajadores y familias. Café con leche por la mañana, televisión encendida, diarios, milanesa napolitana, pizza, vino y platos abundantes: el repertorio completo del bar porteño que aprendió a crecer sin transformarse en una cafetería de moda.
Velvet y la generación intermedia
Dirección: Jerónimo Salguero 1807, esquina Charcas
Velvet pertenece a una generación posterior, pero ya forma parte del paisaje reconocible de Palermo. Es café, restaurante y bar, con una estética retro y una clientela que cruza varias edades. No es Bar Notable oficial ni tiene un siglo de historia, pero expresa esa categoría intermedia de establecimientos que sobrevivieron a varias modas gastronómicas y terminaron convirtiéndose en referencia vecinal.
Ziggy, en cambio, permanece como una de esas historias que todavía necesitan archivo. Muchos vecinos recuerdan el nombre, pero no existen registros públicos sólidos que permitan establecer con seguridad su dirección, fechas o sucesivas transformaciones. Ahí aparece el valor de la memoria oral: fotografías, viejos menús, guías comerciales y relatos familiares pueden reconstruir lo que internet no guardó.
Los clubes también tienen sus bares notables
La historia gastronómica de Palermo no termina en los cafés. Las cantinas de los clubes de barrio fueron —y siguen siendo— grandes espacios de reunión.

El Club Social, Deportivo y Cultural Eros, en Uriarte 1609, fue fundado el 20 de junio de 1941. Sus socios compraron el terreno metro a metro y durante los años cincuenta pasaron por sus salones grandes orquestas de tango, entre ellas las de Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese y Ricardo Tanturi. Su bodegón conserva platos caseros, porciones abundantes y precios alejados de la lógica más costosa de Palermo Soho.
El Club Atlético Palermo, en Fitz Roy 2238, nació el 21 de julio de 1914 y es la institución deportiva más antigua de la zona. Su cantina recibió orquestas de tango y acompañó la vida social del club, que tuvo historia en el fútbol, las bochas y especialmente el básquet. Hoy Cantina Palermo continúa esa tradición dentro de una sede donde todavía se mezclan familias, deportistas y vecinos. El propio club conserva la historia de su fundación y la cantina recuerda las actuaciones de las grandes orquestas.
En estos lugares el bar no es un negocio aislado: forma parte de una institución. Al lado de la mesa puede haber una cancha, un gimnasio, una clase de tango o un partido de baby fútbol. Esa mezcla es patrimonio barrial en estado puro.
Hansen, La Paloma y El Tambito: cuando Palermo inventaba la noche porteña
Mucho antes de los bares actuales, Palermo ya era territorio de cafés, bailes y música.

El legendario Café de Hansen funcionó en el Parque 3 de Febrero, cerca de las actuales avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento. Existen antecedentes desde 1869 y quedó ligado a Juan Hansen a partir de la década de 1870. Fue restaurante, café y centro nocturno, asociado para siempre con los primeros años del tango. Cerró y fue demolido en 1912.
El Café La Paloma, ubicado sobre Santa Fe al 4700, junto al entonces arroyo Maldonado y la actual avenida Juan B. Justo, funcionaba al menos desde 1910. Por su escenario pasaron músicos como “Pacho” Maglio y otras figuras del tango temprano. Enrique Cadícamo lo describió como un café bravo, atravesado por malevos, compadritos, obreros y músicos.

El Tambito, en Plaza Sicilia, es el sobreviviente material de aquel circuito. Durante el día vendía leche a quienes paseaban por el parque; por la noche se transformaba en espacio de música y baile. Su edificio, con más de 140 años, permanece en pie y fue sometido a trabajos de recuperación patrimonial. La Ciudad lo considera el único edificio todavía existente del antiguo circuito tanguero de Palermo.
Décadas después, entre 1979 y 1984, la primera Trastienda funcionó en Thames y Gorriti. Fue café-concert, escenario artístico y refugio cultural durante los últimos años de la dictadura. Su historia demuestra que Palermo siempre estuvo inventando nuevas formas de reunirse, incluso antes de convertirse en una marca gastronómica internacional.
Para continuar el recorrido por Buenos Aires
Fuera de Palermo, el mapa histórico sigue con algunos nombres imprescindibles:
- Café Tortoni: avenida de Mayo 825, Monserrat.
- Los 36 Billares: avenida de Mayo 1265, Monserrat.
- La Giralda: avenida Corrientes 1453, San Nicolás.
- Bar Británico: Brasil 399, frente al Parque Lezama.
- Las Violetas: avenida Rivadavia 3899, Almagro.
- La Biela: avenida Quintana 600, Recoleta.
- El Banderín: Guardia Vieja 3601, Almagro.
- El Federal: Carlos Calvo 595, San Telmo.
- El Gato Negro–Don Victoriano: avenida Corrientes 1669.
- La Academia: dejó su histórica esquina de Callao y Corrientes y funciona en Montevideo 341.
- El Boliche de Roberto: Bulnes 331, heredero del antiguo 12 de Octubre.
Pequeño glosario del café porteño
Americano: café servido en jarrito y rebajado con agua caliente.
Cortado: café con una pequeña cantidad de leche.
Lágrima: leche caliente apenas “manchada” con café.
Submarino: vaso de leche caliente acompañado por una barra de chocolate que se derrite lentamente.
Picada: combinación de quesos, fiambres, aceitunas, papas, maníes y otros bocados para compartir con cerveza, vino o vermú.
Los bares notables no son decorados para turistas ni museos de una Buenos Aires extinguida. Siguen vivos mientras alguien se siente en una mesa, el mozo recuerde un pedido y dos vecinos puedan discutir sin que nadie los apure para liberar el lugar.
¿Qué bar de Palermo falta en este recorrido? ¿Dónde quedaba exactamente Ziggy? ¿Qué fotografías sobreviven de los cafés que cerraron? Cada recuerdo puede completar una historia que todavía se está escribiendo.
OTROS BARES NOTABLES
Entre los más antiguos se encuentran el Tortoni y 36 Billares, en Avenida de Mayo; La Giralda y La Paz, en Corrientes; el Británico en el Parque Lezama; Las Violetas, en Medrano y Rivadavia; La Biela en Recoleta y La Academia, en Callao y Corrientes.
Algunos bares pasaron a formar parte —oficialmente— del patrimonio cultural de la Ciudad. Se consideran notables a aquellos bares, billares o confiterías relacionados con hechos o actividades culturales de significación; aquellos cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local, le otorgan un valor propio.
El bar de los notables: Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto, Alfonsina Storni, Carlos Gardel, Federico García Lorca, Luigi Pirandello, Nalé Roxlo y Xul Solar fueron algunos de los asiduos concurrentes del Café Tortoni en Avenida de Mayo 825/29.
Bar Británico
Dirección: Brasil y Defensa
Este café tradicional se encuentra justo frente al Parque Lezama, en San Telmo. Se dice que en la década de 1920 funcionaba allí una pulpería llamada «La Cosechera» que luego habría mudado en café. El Británico fue refugio de pintores y artistas; en uno de sus reservados, Ernesto Sábato ideó su novela Sobre héroes y tumbas. Durante la Guerra de Malvinas, que enfrentó a la
Argentina con el Reino Unido en 1982, el bar pasó a llamarse Tánico. Estuvo
cerrado un tiempo, pero ha reabierto recientemente; los dueños ya no son los tres gallegos de siempre pero el espíritu se conserva.
Café Tortoni
Dirección: Av. de Mayo 825
Es el café más antiguo de la ciudad. Fue fundado en 1858, y se mudó a su
ubicación actual en 1880. Famoso por sus tertulias literarias y artísticas tanto como por su leche merengada, por él pasaron Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Benito Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Raúl González Tuñón y hasta Carlos Gardel, entre muchísimos otros. La Academia Nacional del Tango funciona actualmente en su primer piso, y en su bodega se siguen realizando recitales y encuentros de poesía.
El Banderín
Dirección: Guardia Vieja 3601
En pleno barrio del Abasto, a tres cuadras del antiguo mercado de frutas,
convertido en shopping, este pequeño café de espíritu masculino es un templo de adoración al fútbol. Está empapelado con más de 400 banderines de equipos de todo el mundo y fotos de futbolistas. Lo que se ofrece es sencillo: café, buenos sándwiches y picadas, vermouth, cerveza y el mejor ambiente para ver
un partido de River Plate, el equipo de los amores del patrón.
10 Bares Imperdibles
El Federal
Perú y Carlos Calvo
El edificio fue construido en 1864 en el corazón de San Telmo. Primero fue
pulpería, luego almacén y despacho de bebidas, tal como recuerda la barra
de madera, de más de un siglo. Hoy sirve las mejores picadas del barrio.
Conserva su estilo italiano en los vitrales y las maderas curvas, y la
vieja caja registradora habla de su pasado. Los fines de semana suele
haber espectáculos musicales.
El Gato Negro
Dirección: Corrientes 1669
Durante muchos años, El Gato Negro fue la mejor casa de venta de especias de la ciudad. Fue fundado como tal en 1926, bajo el nombre de La Martinica, en un local contiguo; al año la empresa se mudó al local actual y fue rebautizado en honor a un menú del vagón comedor del Orient Express. Allí se venden más de 400 especias prácticamente inhallables. A fines del siglo XX se abrió el café y el salón comedor, en el primer piso. Los tés especiados y los cafés de todas partes del mundo son la especialidad de la casa.
La Biela
Dirección: Quintana 600
Es el café más grande y más antiguo de la Recoleta, el barrio más distinguidode Buenos Aires. Se encuenta casi enfrente de la entrada del cementerio. Su historia se remonta un siglo y medio, pero su nombre actual fue dado por un grupo de amantes de los automóviles que a principios del siglo XX fundieron la biela de su coche justo en esa esquina. Fue favorito de escritores como Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Hoy su centenar de mesas está siempre lleno, especialmente las de la vereda, amparadas por la sombra de un histórico ombú.
La Giralda
Dirección: Corrientes 1453
Más que un café, es un lechería. La especialidad de la casa es su famoso
chocolate con churros, pero también su ambiente bohemio e intelectual y su ambientación sencilla, intacta desde la década de 1970. Las estrechas mesas de mármol favorecen el diálogo, y han sido escenario de más de una discusión enardecida. Los sándwiches bajo grandes campanas de cristal, los ventanales sobre la avenida Corrientes y la notoria antipatía de los mozos también son marca registrada.
Las Violetas
Dirección: Rivadavia y Medrano
Esta confitería situada en el corazón de Almagro es el lugar ideal
para el ritual del té con masitas. Fue fundada originalmente en 1884, pero el actual edificio, una soberbia construcción con vidrios curvos, vitrales franceses y mármoles
italianos, data de 1920. Fue lugar de encuentro de artistas y escritores, entre ellos Roberto Arlt. Tras una restauración reciente, se muestra otra vez en su esplendor, al igual que su tradicional té.
Los 36 Billares
Dirección: Av. de Mayo 1265
Como su nombre lo indica, este es un tradicional café de billares que ocupa
orgullosamente su lugar desde 1894. El sitio es enorme: atraviesa toda la
manzana, desde Avenida de Mayo hasta Tacuarí, e incluye un subsuelo donde se refugian los deportistas. Las mesas de billar hoy son 19, y han
sido complementadas con algunas de pool y snooker. En la planta baja se realizan espectáculos musicales y clases de tango.
12 de Octubre
Dirección: Bulnes 331
Este es un bar despojado, para tomar ginebra, al estilo español. Lo fundó un asturiano, y hoy es su hijo, Roberto Pérez, quien está al frente. Los muebles, estanterías y la caja registradora son de época. El mínimo espacio del 12 de Octubre se colma en la trasnoche de los jueves, viernes y sábados, cuando llegan los cantores y guitarristas para desgranar un repertorio de tangos tradicionales entre las mesas. Los precios son populares especiales
Glosario
Americano:
Café en jarrito más liviano que el pequeño.
Cortado:
Café con un poquito de leche.
Lágrima:
Leche manchada con una gotita de café.
Paga Dios:
Irse del lugar sin pagar la cuenta. Está penado por la ley.
Picada:
Platitos con ingredientes variados. En general se sirven aceitunas, quesito,
salame, papitas fritas, maní. Se acompañan con cerveza o vermouth.
Submarino:
Leche chocolatada. Se sirve con leche bien caliente y una barra de chocolate.
