El verso de la baja de impuestos: Caputo y Milei piden austeridad, pero mantienen intacto el curro del Convenio Multilateral y las percepciones abusivas
Mientras desde el atril piden a intendentes y gobernadores que “bajen impuestos” y se ajusten el cinturón, el gobierno nacional de Javier Milei y su ministro Luis Caputo sostienen en silencio uno de los sistemas más distorsivos y regresivos de la Argentina: el Convenio Multilateral, las percepciones bancarias y las retenciones que aplican las plataformas digitales como Mercado Libre.
Una bajada de línea que no baja
La Nación reclama esfuerzo fiscal a provincias y municipios. Hablan de “acompañar” la rebaja impositiva nacional y de achicar el gasto público. El ministro Caputo ya no disimula: pidió que los empresarios “le metan presión” a los gobiernos provinciales para que bajen impuestos.
Pero lo que no dice —ni él ni Milei— es que las cargas fiscales más absurdas siguen plenamente vigentes bajo el radar del show mediático: el sistema de Convenio Multilateral, las percepciones bancarias automáticas y, en especial, los descuentos compulsivos que aplican plataformas como Mercado Libre a cada usuario que intenta vender un producto.
Sí, Milei sigue cobrando impuestos anticipados a través de Mercado Libre, un mecanismo perverso que hace que cualquier vendedor —desde un artesano hasta una PyME— pierda plata antes de haber vendido algo con ganancia.
¿Qué es el Convenio Multilateral?
Es un acuerdo entre provincias que permite que cada una te cobre ingresos brutos por el solo hecho de vender algo en su territorio, aunque no tengas sucursales, oficinas ni empleados en esa provincia. Si un emprendedor de Salta vende un producto a Buenos Aires, termina pagando ingresos brutos en ambos lados. Una doble imposición disfrazada de “federalismo fiscal” que se traduce en robo legalizado.
A esto se suman las percepciones bancarias: cada vez que alguien cobra una transferencia, un pago con QR o recibe una factura electrónica, se le retiene automáticamente un porcentaje de ingresos brutos, sin importar si tiene o no que tributar ese impuesto. La devolución, cuando llega, es lenta, burocrática y en muchos casos, simplemente no sucede. Es una incautación adelantada e injustificada de tu plata.
Y en el corazón del saqueo digital está Mercado Libre, que actúa como agente de percepción del Estado, reteniendo impuestos en nombre de AFIP, ARBA y otras agencias provinciales. Cada venta, por mínima que sea, termina recortada por este mecanismo. No importa si ganaste plata o perdiste: primero pagás, después —con suerte— discutís.
Milei y Caputo: liberalismo selectivo
Mientras promueven la motosierra para la obra pública, la educación y la cultura, mantienen intocados los mecanismos más opresivos del Estado recaudador. Ni una palabra sobre revisar el régimen de percepciones, ni una señal de querer eliminar la intervención fiscal en plataformas digitales como Mercado Libre.
¿No era que venían a liberar a los ciudadanos del yugo estatal? Bueno, cuando se trata de cobrarle al pueblo desde el celular, no hay motosierra. Hay caja.
Salta: propaganda con olor a humo
En este contexto, el intendente de Salta, Emiliano Durand, anunció un plan llamado “Menos impuestos, más inversión”. Habla de exenciones impositivas, concesiones de espacios públicos y beneficios turísticos. ¿Realidad o maquillaje?
La movida puede sonar bien en los titulares, pero sin reformar el entramado impositivo nacional —Convenio Multilateral, AFIP, percepciones, retenciones— los municipios no tienen margen real para aliviar la presión fiscal. Son migajas disfrazadas de revolución.
El núcleo del problema: no es el tamaño del Estado, es su estructura parasitaria
La verdadera reforma no es achicar el Estado sin más. Es redefinir qué Estado queremos. ¿Uno que financie ciencia y universidades, o uno que cobra impuestos abusivos en plataformas online? Milei no discute eso. Lo evita. Porque su plan no es reformar el Estado, sino desmantelar lo útil y preservar lo recaudatorio.
El 90% de las percepciones de ingresos brutos se hacen sin control, sin lógica y sin proporcionalidad. Empresas que pierden plata siguen pagando impuestos por ingresos que no tienen. Esa es la trampa sistémica que ningún gobierno se anima a romper.
Mientras tanto, Buenos Aires sigue perdiendo
La provincia de Buenos Aires, la más productiva del país, sigue recibiendo apenas el 20% de la coparticipación, a pesar de aportar más del 50% de la industria y el 40% de las exportaciones. El federalismo se convirtió en una trampa distributiva. Y ni siquiera desde La Libertad Avanza se plantea un rediseño de ese esquema.
Conclusión: no es ideología, es negocio
Milei prometió romper con la “casta”, pero cuando se trata de tocar el sistema impositivo más injusto y opresivo, se convierte en garante del statu quo. El Convenio Multilateral, las percepciones automáticas, el régimen de retenciones fiscales en plataformas como Mercado Libre, todo sigue funcionando como si Cristina, Macri y Alberto siguieran gobernando juntos en la misma oficina.
El liberalismo de Caputo y Milei es selectivo: se aplica contra el gasto social, contra la cultura, contra los trabajadores. Pero no contra los mecanismos de recaudación automática que asfixian a los pequeños empresarios, emprendedores y comerciantes.
Entonces, ¿quién se beneficia realmente de esta supuesta baja de impuestos?
