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Deuda, cinismo y saqueo: el bono Milei-Caputo al 29,5% en dólares

Deuda, cinismo y saqueo: el bono Milei-Caputo al 29,5% en dólares desata una tormenta política y financiera

Un bono en dólares al 29,5% anual, con opción de rescate anticipado y respaldo ficticio en reservas, generó una ola de repudio encabezada por Carlos Maslatón y usuarios de X. El gobierno vuelve a usar el viejo truco de endeudarse con la esperanza de zafar. ¿Estamos ante un nuevo ciclo de saqueo planificado desde el poder?


Un bono sin alma ni patria

En un movimiento que dejó atónitos incluso a los mercados más acostumbrados al surrealismo argentino, el gobierno de Javier Milei —por mano del ministro Luis “Toto” Caputo— emitió un nuevo bono en dólares con una tasa anual del 29,5%, pagadera a cinco años. El detalle más escandaloso: permite a quien lo suscriba revenderlo al Banco Central dentro de dos años, garantizando el cobro antes del fin del mandato presidencial. Una jugada que, según el abogado y economista Carlos Maslatón, constituye “una de las mayores estafas financieras desde el regreso de la democracia”.

El objetivo declarado por el oficialismo: dibujar 1.000 millones de dólares en reservas. El resultado real: más deuda, más fuga, más ficción.

Una política reciclada del peor Macrismo

Maslatón, otrora libertario y hoy uno de los más filosos críticos del oficialismo, no se anduvo con vueltas: “Esto confirma que el BCRA no tiene activo alguno. Es solo una acumulación de deuda al infinito y una mentira del principio al fin”. Recordó además que Caputo ya utilizó mecanismos similares durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando se hipotecó el futuro del país con deuda externa impagable, fuga récord de capitales y destrucción del aparato productivo.

“Se está redoblando la política de saqueo, agravada. Es corrupción financiera en su máxima expresión y permite que los ricos le roben impunemente a los que nada tienen”, disparó el analista.

¿La deuda es en pesos? ¿Van a licuarla con inflación o subsidiar el dólar?

Los debates no tardaron en explotar en las redes. Algunos defensores del gobierno, con una torpeza casi cómica, insistieron en que “la deuda es en pesos, burro”. Pero como bien señala Maslatón, eso solo agrava el escenario: ¿acaso pretenden mantener un tipo de cambio subsidiado y tasas imposibles hasta 2027 para evitar una explosión inflacionaria? ¿O piensan licuar la deuda a fuerza de destruir el poder adquisitivo del salario, como ya están haciendo?

La pregunta clave: ¿cómo piensan sostener un dólar de $1.150 con una tasa del 29,5% en dólares y sin reservas genuinas?

La opinión pública no es idiota

En el universo de X, las respuestas fueron tan filosas como populares. Algunos usuarios recordaron que mientras se pagan fortunas a los fondos secretos de la SIDE (33.000 millones de pesos), se ajustan hospitales pediátricos como el Garrahan (27.000 millones por año). Otros citaron con furia el caso del funcionario Diego Spagnuolo, quien le espetó a una madre: “Si tuviste un hijo con discapacidad, es problema de la familia, no del Estado”.

La imagen que se dibuja es clara: un gobierno de CEOs jugando con la caja pública, sin sensibilidad, sin planificación y sin límites éticos. Todo lo que en campaña Milei dijo venir a destruir, se ha reencarnado bajo su ala, potenciado y blindado por la impunidad.

El punto de no retorno

El problema de este bono no es solo financiero: es moral. Garantizar el repago en dos años, a tasas imposibles, en un país con más de la mitad de los chicos en la pobreza y universidades al borde del cierre, es un acto de traición al mandato popular. Caputo, el mismo que llevó a la Argentina al abismo entre 2016 y 2018, vuelve a repetir el libreto con peores condiciones. Y Milei —ese que gritaba “¡no hay plata!”— ahora sí la encuentra, pero para los mismos de siempre.

Conclusión

La Argentina no puede soportar otro ciclo de deuda-fuga-ajuste. El modelo de endeudamiento especulativo ya demostró ser una ruina para todos menos para el puñado de privilegiados que operan con información privilegiada y garantías a medida. La pregunta no es si esta estrategia es legal o no, sino si la sociedad está dispuesta a tolerar otro saqueo sin castigo.

¿Vamos a dejar que nos roben otra vez con las mismas manos y las mismas excusas? ¿O esta vez la historia tendrá otro final?