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El Malba incorpora la Colección Daros Latinameric

El Malba incorpora la Colección Daros Latinamerica y redefine el mapa del arte latinoamericano

Con la adquisición de más de 1.200 obras de arte contemporáneo, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires consolida su liderazgo regional y proyecta una expansión histórica de cara a su 25º aniversario.

Buenos Aires volvió a colocarse en el centro del mapa cultural internacional. El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) anunció la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, uno de los acervos más importantes de arte latinoamericano contemporáneo a nivel global. La operación, impulsada por su fundador Eduardo F. Costantini, suma 1.233 obras de 117 artistas, producidas principalmente entre las décadas de 1950 y 2010, y marca un punto de inflexión en la historia institucional del museo.

La llegada de esta colección no solo amplía el patrimonio del Malba —que alcanzará cerca de 3.000 obras— sino que también redefine su escala, su programa curatorial y su proyección internacional. Se trata de un gesto estratégico, pero también simbólico: gran parte de estas obras, que durante años tuvieron sede en Europa, regresan ahora a América Latina, al territorio cultural del que emergieron.

Un salto de escala cultural e institucional

La incorporación de la Colección Daros se inscribe en un plan de expansión integral del Malba, que ya cuenta con la aprobación para ampliar su edificio bajo la Plaza República del Perú, contigua al museo. El proyecto prevé duplicar la superficie actual, alcanzando unos 8.000 metros cuadrados, y habilitar nuevos espacios dedicados al diseño, el arte textil y los lenguajes contemporáneos.

Comprar una colección completa implica mucho más que sumar obras: modifica los criterios curatoriales, amplía las necesidades de conservación, reconfigura políticas de archivo y préstamos, y obliga a repensar el relato histórico del arte latinoamericano desde una perspectiva más amplia y diversa. En ese sentido, la operación trastoca —para bien— el corazón mismo del museo.

Nuevas miradas, nuevos territorios

Uno de los aspectos más relevantes de la adquisición es la ampliación de lenguajes y geografías. La colección refuerza la presencia de fotografía, video e instalación, e incorpora obras de artistas fundamentales como Ana Mendieta, Alfredo Jaar, Paz Errázuriz, Doris Salcedo, Cildo Meireles, Hélio Oiticica, Lygia Clark, Víctor Grippo, Belkis Ayón y Jesús Rafael Soto, entre muchos otros.

Además, se profundiza la representación de países como Colombia y Cuba, y se suman núcleos de Costa Rica, Honduras, Jamaica, Panamá y República Dominicana, ampliando el mapa latinoamericano más allá de los ejes tradicionales de Argentina, Brasil y México.

Setenta y cinco artistas ingresan por primera vez a la colección del Malba, lo que habilita nuevas lecturas históricas y estéticas del continente, con una mirada más compleja, menos lineal y más acorde a los debates del presente.

El Malba y su vocación pública

Desde su inauguración en 2001, el Malba se consolidó como una institución clave para el arte latinoamericano moderno y contemporáneo. Funciona como organización sin fines de lucro y sostiene un programa activo de exposiciones, cine —con una de las pocas salas de proyección en 35 mm de la ciudad—, literatura, educación y publicaciones.

Actualmente recibe más de medio millón de visitantes anuales en su sede de Buenos Aires, cifra que se amplía con Malba Puertos, el espacio satélite inaugurado en 2024. La integración de la Colección Daros fortalece esa misión pública y posiciona al museo como uno de los principales reservorios abiertos al público de arte latinoamericano en el mundo.

Un aniversario con proyección de futuro

De cara a su 25º aniversario en septiembre de 2026, el Malba proyecta exhibir parte de las nuevas obras en su colección permanente y editar un libro integral que reescriba el recorrido del acervo Costantini a la luz de esta incorporación histórica.

En un contexto económico complejo para las instituciones culturales argentinas, la apuesta por el crecimiento, la profesionalización y la sostenibilidad institucional aparece como un gesto contracultural y profundamente político: invertir en memoria, en patrimonio y en futuro.

El Malba no solo suma obras. Suma tiempo, territorio y sentido. Y Buenos Aires, una vez más, vuelve a ser casa del arte latinoamericano.


Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
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