Esquejes del Rosedal de Palermo; tener en casa un rosal campeón del mundo
Esquejes
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
PALERMO – En Buenos Aires hay ritos silenciosos que no se publicitan en marquesinas, pero que cada año reúnen a miles. Uno de ellos es la entrega gratuita de esquejes del Rosedal de Palermo, ese jardín botánico de rosas que, más que un parque, es un templo popular. Cada julio, con la poda invernal, la Ciudad permite que vecinos y amantes de la jardinería se lleven a casa una porción viva de la historia floral más premiada de Sudamérica. Pero ojo: no alcanza con recibir el gajo. Hay que saber darle vida.

El Rosedal de Palermo: una catedral de rosales
Ubicado dentro del Parque Tres de Febrero, entre las avenidas Sarmiento, Libertador y Figueroa Alcorta, el Rosedal de Palermo fue inaugurado en 1914 y es hoy un ícono porteño. Allí florecen más de 18.000 rosales de más de 90 especies, muchos de ellos con premios internacionales por su perfume, color y resistencia. No es un jardín más: es un museo de genética floral viviente, una joya cultural, y un orgullo barrial.

En 2012 y 2014, el Rosedal fue reconocido con el «Garden Excellence Award«, convirtiéndose en uno de los espacios más prestigiosos del planeta. Y cada julio, como si fuera un gesto de democracia botánica, abre su corazón vegetal y regala esquejes para que cualquier vecino pueda llevarse a casa un rosal campeón del mundo.
¿Qué es un esqueje y por qué es tan valioso?
Un esqueje es un gajo, una ramita cortada del tallo de una planta madre, que puede convertirse en un nuevo rosal si se lo cuida con paciencia y conocimiento. En este caso, el valor es doble: se trata de un gajo del Rosedal, un linaje noble, fuerte, y seleccionado entre los mejores.
No es una macetita del supermercado ni un souvenir de cotillón. Es una criatura dormida, esperando tus manos y tu tiempo para florecer.
Paso a paso: cómo germinar el esqueje del Rosedal
1. Selección y corte inicial
Elegí un esqueje de unos 15 a 20 cm, con al menos 3 o 4 nudos (esas pequeñas protuberancias de donde brotan hojas o raíces). Asegurate de que venga sano y leñoso, ni muy verde ni muy seco. Cortalo en diagonal con tijera bien limpia.
2. Preparación básica
Quitale todas las hojas salvo las superiores. Si tenía espinas, podés sacarlas con cuidado. Esto reduce la transpiración y concentra la energía en formar raíces.

3. Estimulación del enraizamiento
Sumergí la base del esqueje en hormona de enraizamiento si tenés (se consigue en viveros). Si no, podés usar miel, canela o directamente clavar el gajo en una papa cruda: la papa mantiene la humedad constante y nutre la base en los primeros días.
4. Plantado en maceta
Elegí una maceta pequeña con buen drenaje. Mezclá tierra negra, perlita y un poco de arena para que la mezcla sea aireada y no se apelmace. Enterrá el esqueje unos 5 cm, apretá bien la tierra para evitar bolsas de aire, y regá suavemente.
5. Mini invernadero casero
Cubrí la maceta con una botella de plástico cortada o una bolsita transparente con agujeros. Esto mantiene humedad alta sin que el sol directo lo abrase. Colocala en un lugar luminoso pero sin sol directo, preferentemente cerca de una ventana.

6. El arte de esperar
Durante las primeras 3 semanas no toques mucho. Mantené la tierra húmeda pero no empapada. Si todo va bien, empezarán a brotar pequeñas hojas nuevas. Eso es señal de que ya hay raíces formándose.
¿Y después?
Cuando el esqueje haya enraizado bien (alrededor de un mes después), podés trasplantarlo a una maceta más grande o directamente al jardín. Pero no te apures: los rosales necesitan tiempo para adaptarse. Con buen cuidado, el primer año dará ramas fuertes; recién al segundo o tercero, florecerá como en Palermo.

Un acto de cultura y memoria barrial
Germinar un esqueje del Rosedal no es sólo jardinería: es pertenencia. Es llevarte al patio de tu casa una planta que fue cultivada en uno de los jardines más antiguos y cuidados de Latinoamérica. Es un gesto de continuidad, un legado silencioso que sigue viajando de mano en mano, de barrio en barrio, desde hace más de cien años.
Y es también una tradición profundamente porteña: salir con la bolsa de gajos desde la Pajarera, caminar por Figueroa Alcorta con tierra en las manos, y pensar en la primavera que vendrá.
Palermo Online te invita a participar

¿Fuiste a buscar gajos al Rosedal? ¿Tenés en tu casa un rosal floreciendo de una poda anterior? Queremos conocer tu historia. Escribinos a lectores@palermonline.com.ar y contanos tu experiencia. Entre todos vamos a documentar este fenómeno cultural que es mucho más que jardinería: es una poesía popular hecha flor.
Las rosas son símbolos antiguos del amor y de la belleza.
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Hay rosas de varios colores, teniendo cada uno un significado simbólico diferente, por lo que al regalar o enviar una de estas flores, debemos conocer su significado tradicional, para evitar un malentendido.
No obstante las rosas también se entregan sin importar su color, como un mensaje de felicitación y homenaje.
– Rosa roja. Las rosas de color rojo desde tiempos remotos simbolizan el amor y la pasión. Una rosa roja que se entrega a una persona del otro sexo, es casi una confesión de amor.
– Rosa rosada. Las rosas de color rosado oscuro indican gratitud, las de un rosado claro significan admiración y condolencia.
– Rosa morada. Las rosas de color morado, borgoña o fushia indican belleza y admiración.
– Rosa blanca. Las rosas de color blanco indican la inocencia, la pureza y la paz.
– Rosa amarilla. Las rosas de color amarillo simbolizan o indican un amor muriéndose, los celos, el orgullo, la vergüenza o la infidelidad. También pueden significar amistad.
– Rosa anaranjada. Las rosas de color naranja indican una pasión profunda y exaltada. También un amor desesperado e impaciente.
– Rosa azul. Las rosas de color azulado representan milagros y nuevas posibilidades.
– Rosa gris. Una rosa de color gris indica enfermedad, vejez o un amor marchito.

Rosedal de Palermo
Avenida Pedro Mont e Infama Isabel
Buenos Aires, Argentina
El Rosedal de Palermo se encuentra dentro del Parque 3 de Febrero. Fue diseñado en 1914 y su restauración comenzó en 1994 con una donación de 2000 rosas de Meilland, Francia. Los Ensayos Internacionales de Rosas Nuevas comenzaron en el año 2000 y la restauración finalizó en 2008.
Hoy en día, cada parterre alberga cientos de rosas de un solo color, desde blancas hasta rosas, pasando por rojo oscuro y amarillas hasta naranjas. El jardín está enmarcado por altos árboles y palmeras autóctonas: jacarandas con sus flores azules en primavera, yuchanes (chorizia insignis) con sus flores rayadas que recuerdan a las orquídeas y erythrinas crista-galli con sus flores rayadas rojas (nuestra flor nacional) en verano. Los eucaliptos aportan un toque de color y sombra al jardín.
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias y Palermotour.
