La valentía de una mujer en Palermo: se arrojó de un primer piso para escapar del infierno
La denuncia contra Fabián Peláez, un renombrado cirujano plástico, desata una investigación por trata de personas y abuso en Buenos Aires.
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Fabian Peláez: trata de persona. Niceto Vega 5940 https://t.co/SU9jzHg7JR a través de @YouTube
— Palermo Online Noticias (@palermonline) January 27, 2025
En una mañana porteña que parecía transcurrir como tantas otras, el barrio de Palermo se convirtió en el escenario de un episodio digno de un sainete trágico. Una mujer de 34 años, en un acto desesperado por salvar su vida, se arrojó desde el primer piso de un edificio ubicado en Niceto Vega al 5900. Su caída, afortunadamente atenuada por el azar y las manos solidarias de los vecinos, marcó el inicio de una historia que destapa las cloacas más oscuras de una relación de cinco años que, según denuncia, estuvo marcada por el abuso, las drogas y la trata de personas.
El hombre señalado es Fabián Peláez, un cirujano plástico reconocido en San Juan, cuya imagen hasta ahora relucía en redes sociales entre bisturíes, aviones privados y una vida de lujos. Pero detrás de esa fachada, la Justicia investiga una posible doble vida: un profesional respetado de día y un presunto explotador de noche.
Un salto hacia la libertad
La mujer relató a las autoridades que había sido mantenida bajo los efectos de drogas durante años, mientras su pareja la obligaba a prostituirse. Aquella mañana, al divisar una brecha en la vigilancia de Peláez, decidió lanzarse al vacío desde el balcón del departamento. “Preferí romperme los huesos antes que seguir rota por dentro”, habría confesado entre lágrimas a los primeros agentes que llegaron al lugar.
Fue trasladada al Hospital Fernández, donde permanece bajo observación, mientras expertos evalúan tanto su estado físico como psicológico. Mientras tanto, Peláez, de 54 años, fue detenido y ahora enfrenta cargos por presunta trata de personas, según confirmó el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°5, a cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti.
El protagonista de la caída: Fabián Peláez
Peláez no es un desconocido en el mundo de la estética. Dueño de la Clínica Del Prado, con sedes en San Juan, es también un asiduo usuario de las redes sociales, donde exhibe su destreza con el bisturí y sus aventuras pilotando avionetas. Graduado en la Universidad Nacional de Córdoba, su carrera parece un desfile de logros que ahora están bajo la sombra de graves acusaciones.
Según los registros, estuvo casado con Liliam Marí, ex Reina del Sol 2007, con quien tuvo tres hijos. Pero la relación con la mujer que lo denunció este lunes habría comenzado hace cinco años, una relación que, según el relato de la víctima, derivó en una espiral de manipulación y violencia.
Una investigación que recién comienza
Con Peláez detenido en la comisaría 14B de la Ciudad de Buenos Aires, la Justicia Federal avanza en la recolección de pruebas. La jueza Capuchetti ordenó allanar el departamento y asegurar el lugar para preservar evidencia clave. Mientras tanto, los vecinos de Palermo, testigos de la dramática escena, no salen de su asombro.
Este caso interpela a una sociedad que muchas veces mira para otro lado ante las señales de abuso. Como decía Discépolo, “en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira”. Pero cuando el telón cae, la verdad golpea con la fuerza de un cross a la mandíbula.
Reflexiones desde el arrabal
Nos queda preguntarnos: ¿Cómo es posible que historias como estas sucedan a plena luz del día? ¿Cuántas máscaras porta nuestra sociedad, que permite que hombres como Peláez construyan “vidas ejemplares” mientras esconden infiernos tras sus puertas? Y, más aún, ¿es este un síntoma de algo más profundo en nuestra cultura?
Nietzsche decía que “el que lucha con monstruos debe cuidar de no convertirse en uno”. Tal vez esta reflexión sea un recordatorio para todos: que la indiferencia y el silencio también son formas de complicidad.
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