José de San Martín. Biografía masónica

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El libertador de Argentina, Chile y Perú fue iniciado masón en la Logia
Integridad de Cádiz (1808) cuyo Venerable Maestro (Presidente) era el
general Francisco María Solano, Marqués del Socorro. Poco después se
afilió a la Logia Caballeros Racionales número 3, también de Cádiz, donde
recibió el grado de Maestro Masón el 6 de mayo de 1808.

Tras un breve paso por Sevilla, se estableció en Londres durante cuatro
meses. Allí participó de la fundación de la Logia Caballeros Racionales
número 7.

Con el Conde de Fife, una de las prominentes figuras de la masonería
londinense, acordó los detalles finales de su viaje al Río de la Plata a
bordo de la fragata George Canning junto a sus hermanos masones Alvear,
Zapiola, Holmberg, Chilabert y otros.

Ya en Buenos Aires se pusieron en contacto con Julián Álvarez, Venerable
Maestro de la Logia Independencia, y con su ayuda fundaron la Logia
Lautaro, cuyo primer Venerable Maestro fue Alvear.

La próxima escala masónica de San Martín fue la ciudad de Córdoba, adonde
llegó procedente de Salta después de organizar el Ejército del Norte y
dejarlo en manos de Martín Miguel de Guemes.

El 24 de mayo de 1814 constituyó la Logia Lautaro de Córdoba, cuya Acta de
fundación se conserva. Cinco meses después asumió como Intendente de Cuyo
y fundó la Logia Lautaro de Mendoza.

Con su hermano masón Manuel Belgrano a través de misivas y documentos,
instó entonces a la convocatoria de un Congreso que finalmente se reunió
en Tucumán y resolvió la Independencia el 9 de julio de 1816. Tres semanas
más tarde, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón nombró a San
Martín como General en Jefe del Ejército de los Andes: el Libertador fundó
la Logia del Ejército de Buenos Aires en la que fue designado Venerable
Maestro.

Tras el cruce de la cordillera, el Ejército de los Andes triunfó en
Chacabuco el 12 de febrero de 1817. El parte de la victoria, redactado por
San Martín, lleva la firma y rúbrica que utilizaba en los documentos
masónicos.

A poco de su llegada victoriosa a Lima, San Martín fue proclamado
Protector del Perú y en ese carácter tomó algunas disposiciones, entre
ellas la clausura de la Inquisición destinando sus bienes al aumento y
conservación de la Biblioteca de Lima (8 de febrero de 1822).

Inmediatamente fundó la Logia Paz y Perfecta Unión de la capital peruana
que en la actualidad lleva el número 1 de la Gran Logia del Perú.
Sin solución de continuidad, San Martín programó el encuentro con su
hermano masón Simón Bolívar. Los preparativos estuvieron a cargo de la
Logia Estrella de Guayaquil.

Al instalarse el Congreso Constituyente del Perú, San Martín declinó el
mando supremo que ejercía y embarcó con destino a Londres el 10 de febrero
de 1824 después de una corta estada en Mendoza.

Al reencontrarse con el Conde de Fife, pasó un tiempo en Escocia donde
asistió a las tenidas masónicas de las logias San Andrés número 59 y San
Juan Operativo número 92. Pasó luego a Bruselas, donde se incorporó a la
Logia La Perfecta Amistad que mandó acuñar una medalla de plata en su
homenaje, obra del masón Henri Simon en la que el Libertador aparece de
perfil.

Al radicarse posteriormente en Francia retomó la relación con Alejandro
Aguado, Marqués de las Marismas, con quien asistió a las tenidas de la
Logia de Ivry, cuyo Venerable Maestro era el doctor Rayer, médico personal
de Aguado.

José de San Martín falleció en Boulogne Sur Mer el 17 de agosto de 1850.
Había nacido el 2 de febrero de 1778.

Cinco años después, la Logia Unión del Plata de Buenos Aires designó a
Domingo Faustino Sarmiento y Santiago R. Albarracín para gestionar una
estatua que recordara la memoria del Libertador de Argentina, Chile y
Perú. La ceremonia de inauguración se desarrolló el 13 de julio de 1862.
Hicieron uso de la palabra los masones Bartolomé Mitre, gobernador de
Buenos Aires a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, el general Enrique
Martínez en representación del Ejército Argentino, Tomás Guido, amigo
íntimo del Prócer, y el general Lucio Mansilla, Comandante de la Guardia
de Veteranos.

La masonería comenzó entonces las gestiones para la repatriación de los
restos de San Martín. El proyecto legislativo fue aprobado, pero la guerra
con Paraguay demoró el traslado hasta 1880. La comisión a cargo de esas
tareas pensó colocar los restos provisoriamente en la Catedral de Buenos
Aires, pero las autoridades eclesiásticas plantearon la objeción de los
códigos canónicos que prohíben depositar los restos de un masón en un
lugar consagrado.

Después de numerosas reuniones y consultas, la Iglesia aceptó la
construcción de un mausoleo junto a la Catedral pero fuera del
cuadrilátero consagrado. Colocó el ataúd hacia abajo, según la premisa de
que quienes fallecen fuera del seno de la iglesia van al infierno que,
según esa versión, se encuentra en las entrañas de la tierra. Veinte años
después, las autoridades eclesiásticas comenzaron a homenajear al Padre de
la Patria.

La Masonería Argentina rinde emocionado recuerdo a su hermano José de San
Martín, su Gran Iniciado, paradigma de virtudes masónicas claramente
volcadas a su vida civil y militar.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre

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