La hora de Sergio Massa. Por Leo Anzalone

El panorama político quedó mucho más claro tras la Convención de la UCR, sabemos quién es quién y hacia dónde va cada uno. Un acuerdo que parece revivir viejas antinomias, pero que en la realidad está muy lejos de la posición que algunos medios de comunicación pretenden instalar que se es kirchnerista o antikirchnerista. Hay una tercera posición, la que rompe con las antinomias, que no es restrictiva y que busca la unidad de los argentinos, no hablando de dónde venimos sino pensando a donde vamos y está personificada en Sergio Massa.

Lo hecho por la cúpula de la UCR el sábado en Gualeguaychú, de entrar en el juego de Mauricio Macri y Elisa Carrió, y de cambiar al que medía más, Julio Cobos, por el que medía menos, Ernesto Sanz, son cosas de la política que se explican solamente si se piensa que los radicales quieren llegar al poder y solo con el líder del PRO creen que podrían. Pero cuando uno escuchaba el discurso de Sanz, no antikirchnerista sino antiperonista, metiendo a todos en la misma bolsa, nos dimos cuenta que esta alianza fue un retroceso y no una propuesta de avanzada política y social.

Por su parte, algunos medios de comunicación, defendiendo seguramente intereses propios, recogieron el guante y pretendieron instalar una posición que al menos es incompleta. Se pretende mostrar que o se es kichnerista o se es antikirchnerista, y esa lógica la representan Scioli -Randazzo o esta alianza del 2015 entre la UCR y el PRO.

El peronismo, a pesar de que los analistas marketineros digan, como le gusta repetir por ejemplo a Mauricio Macri, que no es una ideología sino que es solo un sentimiento, como ser hincha de un club de futbol, ven un camino: Massa, y Massa tiene un solo camino: el peronismo, no para refugiarse sino para potenciarse. Por más que sus asesores de imagen pongan lindos slogans y usen melodías en sus palabras, el mayor caudal de Massa es el contacto con la gente y lo que genera en ellos, y sin dudas eso es la esencia del peronismo.

La gran diferencia entre los armados que quedan en el tablero de cara a las próximas elecciones, porque como dice un compañero con muchos años de militancia, “una cosa es cambiar el sistema y otra es ir por el sistema político” es que desde el massismo parecen querer cambiar las cosas, no destruirlas. Esto no es menor, porque estamos acostumbrados a gobiernos rupturistas, que se llevan puesto todo y ahora, desde el kirchnerismo y este nuevo acuerdo conservador representado en la orgánica de la UCR y el PRO, buscan, como dijo el senador radical Luis Naidenoff, “reeditar viejas antinomias”.

Ernesto Sanz y Julio Cobos, que pareció acceder mansamente al acuerdo, es cierto que hoy representan un sector de la sociedad, pero para buscar ser una opción de poder se escudan sobre una cuestión triste y que pensábamos que estaba superada, la dicotomia sobre el peronismo y el anti peronismo, desde ahí pretenden construir poder.

Sergio Massa, con el mismo rechazo hacia al cristinismo, plantea la diferenciación sin estigmatizar, dentro de su armado tiene diversos dirigentes, por ejemplo, nadie puede discutir el peronismo de Mario Das Neves, Ramón Puerta o Graciela Camaño, tampoco la posición centrista de Roberto Lavagna y nadie puede cuestionar los equipos técnicos con cuadros más que preparados y probados en “combate” como Guillermo Nielsen, Aldo Pignanelli, Daniel Arroyo, solo por nombrar algunos. Todo esto tiene un objetivo, ser la mejor alternativa para los argentinos, no ir contra nadie, sino a favor de todos.

Llegó la hora de Sergio Massa, su proyecto, su visión de la realidad y su sentido común, que le da mucha claridad para leer la política. Si bien desde su implosión nacional en el 2013 pasó por distintos estamentos y por muchas expectativas que han quedado en el camino, pero ahora viéndolo en frío, quizás fue lo mejor, como que un sector del radicalismo muestre su verdadero ser, el clásico abandono de Carlos Reutemann o la desprolijidad en los armados de la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén, por mencionar algunos distritos.

Como siempre se dice, el tiempo pone las cosas en su lugar, quizás llegó la hora de Sergio Massa presidente, y parafraseando al Martín Fierro, “no es para el mal de nadie sino para el bien de todos”.