La Justicia frenó un edificio de 10 pisos en el Pasaje Masón por irregularidades en el procedimiento legislativo
Un proyecto inmobiliario que pretendía levantar un edificio de hasta 10 pisos en el Pasaje Masón, en el barrio de Palermo, fue frenado por la Justicia porteña tras determinarse que la modificación normativa que lo habilitaba se realizó sin respetar los mecanismos de participación ciudadana establecidos por la Constitución de la Ciudad.
LEGISLAR A ESPALDAS DEL PUEBLO. En el Pasaje Mason (Palermo), quisieron meter un edificio de 10 pisos violando la protección histórica. Lo grave fue el método: incorporaron la modificación "por la ventana" en la segunda votación, ocultándola en la Audiencia Pública.
— Jonatan E Baldiviezo (@jonatanbaldivie) January 2, 2026
La… pic.twitter.com/5hPgxOpShN
El caso volvió a poner en el centro del debate la forma en que se toman decisiones urbanísticas que impactan de manera directa en la vida cotidiana de los barrios. En este pasaje de traza histórica y escala baja, la altura permitida había sido modificada durante el trámite legislativo, incorporándose cambios en la segunda lectura que no habrían sido debidamente expuestos ni discutidos en la Audiencia Pública correspondiente.
Según lo resuelto por la Justicia, ese procedimiento vulneró el derecho de vecinos y organizaciones a participar de manera informada en la discusión sobre el uso del suelo y la preservación del entorno urbano. Como consecuencia, se dispuso la nulidad del permiso otorgado en base a esa modificación, dejando sin efecto la posibilidad de avanzar con la obra proyectada.
El Pasaje Masón es un ejemplo característico del tejido urbano palermitano: calles angostas, construcciones de baja altura y un valor patrimonial que excede lo estrictamente arquitectónico. Para muchos vecinos, la polémica no giró solo en torno a un edificio puntual, sino al método utilizado para cambiar las reglas de juego “por la ventana”, sin debate público real.
El fallo refuerza un principio clave del urbanismo porteño: las normas que definen qué se puede construir y dónde no son meros trámites técnicos, sino decisiones políticas que deben discutirse de cara a la ciudadanía. En barrios como Palermo, donde la presión inmobiliaria es constante, el respeto por los procedimientos legales se vuelve una barrera fundamental para preservar identidad, escala y calidad de vida.
Mientras el expediente judicial sigue su curso, el caso del Pasaje Masón deja una señal clara: en la Ciudad de Buenos Aires, modificar el perfil de un barrio sin participación ciudadana no solo genera conflicto social, sino que también puede terminar en los tribunales. Y esta vez, el freno llegó antes de que el hormigón avanzara.
