Los discos imprescindibles de Black Sabbath.

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El grupo que inventó el heavy metal ha anunciado que vuelve a la
carretera con casi todos sus miembros originales. El batería Bill
Ward, de 63 años, que en un principio confirmó su presencia, ha dicho
en una carta abierta que no lo hará a menos que le hagan “un contrato
digno”. Y aunque el grupo está dispuesto a girar con él, a esto se le
suma algo mucho más preocupante. A Tony Iommi (guitarra, de 63 años)
al que se le ha detectado un linfoma, al parecer en sus primeras
fases. Es decir que, hoy, solo Geezer Butler (bajo, de 62) y Ozzy
están  disponibles. En el caso de que la gira se realizase, los
podríamos ver el próximo mes de junio en el festival Azkena Rock, de
Vitoria.

BLACK SABBATH (1970)

“Nunca se hablo oficialmente de grabar un disco”, recuerda Ozzy en su
divertidísima biografía Confieso que he bebido. “Nos pasamos por un
estudio, colocamos los micros y tocamos. Cuando acabamos pasamos un
par de horas doblando las guitarras, las voces y se acabó. Llegamos al
bar a tiempo de pedir la última”. En no más de doce horas estos cuatro
gañanes de Birminghan habían grabado uno de los grandes discos del
rock duro. Su inquietante portada con una mujer de aspecto enfermizo y
un molino de agua del siglo XV les hizo ganarse la fama de satánicos.
Lo curioso es que ellos no participaron en el diseño del disco.

PARANOID (1970)

Su título iba a ser War Pigs, pero al final se cambió Paranoid, una
canción escrita en cinco minutos casi al final de la grabación, por
consejo de los ejecutivos de su discográfica. Lo grabaron sólo cinco
meses después de su debut y fue el disco que les los llevó a alcanzar
el éxito y el dinero por primera vez.

MASTER OF REALITY (1971)

“Cada día fumaba maría, bebía, esnifaba unas rayitas de coca, probaba
speed, barbitúricos o jarabe para la tos, me metía ácido… de todo”,
recuerda Ozzy en su biografía. “De ese disco sólo recuerdo que Tony
cambió la afinación de su guitarra para que fuese más fácil tocar”.
Los críticos lo pusieron a parir (“Es como la orquesta del Titanic el
día del juicio final”, dijeron), pero fue el disco fue un éxito,
incluye canciones como Children of the grave y está dentro de los seis
grandes de los que habla Rollins.

VOL4 (1972)

Su cuarto disco, es uno de los mejores. “Grabarlo costó 65.000
dólares, pero gastamos 75.000 en cocaína”, recuerda el bajista Geezer
Butler. Extras aparte, sólo hay que escuchar el impetuoso comienzo del
disco con Wheels of Confision/The Straightener o este vídeo de
Snowblind (dedicada a la cocaína, claro) para darse cuenta de la
grandeza de este disco grabado en una mansión de Bel Air, rodeados de
doncellas, mayordomos y jardineros.

SABBATH BLOODY SABBATH (1973)

“Grabamos el disco en una casa encantada en el puto culo del mundo”,
cuenta Ozzy. “No éramos los ‘príncipes de las tinieblas’, sino los
‘príncipes del cangelo’. Esas navidades fuimos al cine a ver El
Exorcista, y luego nos metimos a ver El Golpe, para que se nos pasara
el susto. Las sesiones de espiritismo que hacíamos tampoco ayudaban
mucho Más que hacer un disco de éxito nos preocupaba más lo de dormir
solos en aquellos aposentos embrujados”. Aun así con su quinto disco
de estudio el grupo trató de convencer a los críticos de que estaban
equivocados. Lo logró.

SABOTAGE (1975)

Es el último disco bueno de la primera época, justo cuando el grupo se
fracturaba por segundos. Entre ellos casi no se hablaban y se peleaban
por cualquier tontería. Se pusieron denuncias y hasta llegaron a
apuntarse con pistolas. Este disco refleja toda la frustración del
momento. Aun así es el último de sus discos imprescindibles. Vease
este Hole in the sky

HEAVEN AND HELL (1980)

En este disco no está Ozzy, pero merece la pena. Tras su expulsión del
grupo -adivinen por qué- Iommi, Geezery, Ward buscaron nuevo cantante
y encontraron a otro grande: Ronnie James Dio, entonces ex Rainbow y
fallecido en 2010. El nuevo le dio un sonido de rock clásico que hace
de éste un disco casi imprescindible. No está Ozzy, pero mola.

¡¡Ni se te ocurra!!

BORN AGAIN  (1983)

Mención especial merece este Born again, también llamado ‘el peor
disco de Black Sabbath’. Tras Ronnie James Dio, el grupo requirió los
servicios de Ian Gillan –de Deep Purple, gran cantante por otro lado-
pero todo fue un desastre. Desde el sonido del disco hasta la pequeña
réplica de Stonehenge que la banda sacó al escenario y que serviría
después como mofa en la entrañable película This is Spinal Tap. Hazte
un favor a ti mismo y aléjate de él. Es por tu bien.

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