Manuel Quintana

Presidente de la Argentina entre el 12 de octubre de 1904 y el 25 de enero
de 1906, delegó el mando poco antes de su deceso en el vicepresidente
José Figueroa Alcorta.

Fue abogado por la Universidad de Buenos Aires donde ejerció la cátedra de
Derecho civil.

En 1860 fue electo diputado de la legislatura de la Provincia de Buenos
Aires integrando el partido de Bartolomé Mitre. Pasó luego al Partido
Autonomista de Adolfo Alsina para oponerse al proyecto de federalización
de la Ciudad de Buenos Aires. En 1864, ya como diputado nacional por la
provincia de Buenos Aires, propuso la designación de la Ciudad de Rosario
como capital. Fue luego Senador Nacional; el presidente Domingo Faustino
Sarmiento lo comisionó a Asunción del Paraguay para negociar el tratado de
paz que puso fin a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.

Quintana, candidato para suceder a Sarmiento, fue derrotado por Nicolás
Avellaneda. Entre 1877 y 1881 fue Rector de la Universidad de Buenos
Aires.

Retirado a su vida privada y al ejercicio de su profesión, regresó al
gobierno como Ministro del Interior del presidente Luis Sáenz Peña.
Renunció tras ser interpelado en el Congreso por las intervenciones
federales a las provincias de Santa Fe y San Luis y la declaración del
estado de sitio en todo el país.

Cuando Julio A. Roca concluía su segundo mandato, en el Partido
Autonomista Nacional pujaban los sectores de Roca y del ex presidente
Carlos Pellegrini. Roca se alió con el partido de Bartolomé Mitre y de ese
entendimiento nació la candidatura presidencial de Quintana acompañado por
el roquista José Figueroa Alcorta.

Durante su gestión, Quintana mantuvo el crecimiento económico al amparo
del mayor intercambio comercial y la extensión de la red ferroviaria. Para
aumentar la población duplicó el número de inmigrantes aceptados en el
país.

En materia educativa, nacionalizó la Universidad de La Plata, reglamentó
el ejercicio de las profesiones liberales y sancionó la «Ley Láinez» de
creación de escuelas elementales en las provincias. En idéntico sentido,
promulgó la ley de descanso dominical propuesta por el diputado socialista
Alfredo Palacios.

En desacuerdo con la ley electoral sancionada en 1901, Quintana propuso el
voto obligatorio y un padrón único y universal sobre la base de los
registros del servicio militar. El Congreso le introdujo profundas
modificaciones y en la práctica la nueva norma no fue sino el regreso al
sistema anterior.

La Unión Cívica Radical reapareció en el escenario político. La revolución
de 1905, encabezada por Hipólito Yrigoyen, aunque rápidamente sofocada,
exhibió el renovado poderío político de ese partido en Buenos Aires,
Rosario, Córdoba, Bahía Blanca y Mendoza. La salud del Presidente Quintana
acusó las enormes tensiones del momento y la reducción de su jornada
laboral complicó la gestión de gobierno. Tras un atentado contra su vida
por parte del anarquista catalán Salvador Planas, su salud se deterioró
hasta que el vicepresidente Figueroa Alcorta se hizo cargo de la
presidencia el 25 de enero de 1906. Quintana se retiró al actual barrio de
Belgrano, y falleció el 12 de marzo de 1906. Había nacido en Buenos Aires
el 18 de octubre de 1835.

Manuel Quintana fue iniciado masón en 1878. Cinco años después se
incorporó a la Logia Docente.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre