La dirigente del Frente de Izquierda quedó primera en un ranking de Atlas Intel, por encima de Javier Milei, Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Patricia Bullrich
Buenos Aires, 30 de abril de 2026.
La política argentina volvió a mostrar una de sus escenas más contradictorias: una sociedad acostumbrada a cambiar de humor, de voto y de esperanza con la velocidad de una tribuna caliente terminó ubicando primera en imagen positiva a Myriam Bregman, una dirigente que hizo exactamente lo contrario durante toda su carrera política: no cambió de posición.
Según un sondeo de Atlas Intel, la diputada nacional del Frente de Izquierda alcanzó un 47% de imagen positiva y quedó por encima de Javier Milei, que registró 36% y cayó al quinto lugar del ranking. El dato fuerte no fue solamente el primer puesto de Bregman, sino que fue la única dirigente medida con diferencial positivo: 47% de imagen positiva contra 46% de negativa.
Los datos duros de la encuesta
El relevamiento fue realizado entre el 24 y el 28 de abril de 2026 sobre 4.844 casos, mediante un sistema de reclutamiento digital aleatorio.
El ranking quedó encabezado de esta manera:
Myriam Bregman: 47% de imagen positiva y 46% de imagen negativa.
Axel Kicillof: 46% de imagen positiva y 49% de imagen negativa.
Cristina Kirchner: 41% de imagen positiva y 53% de imagen negativa.
Patricia Bullrich: 37% de imagen positiva y 60% de imagen negativa.
Javier Milei: 36% de imagen positiva y 62% de imagen negativa.
La encuesta también mostró un deterioro fuerte en la mirada sobre el Gobierno nacional. El 59,3% calificó la marcha del Gobierno como mala o muy mala, mientras que el 30,6% la consideró excelente o buena y el 10,1% la ubicó como regular.
La paradoja: un país que panquequea elige a una dirigente que no panquequeó
El dato político más interesante no es que Bregman haya quedado primera, sino por qué ese resultado tiene sentido en una Argentina desordenada, agotada y emocionalmente partida.
El país votó enojo, después votó esperanza, después volvió a protestar, después pidió orden, después pidió sensibilidad, después castigó a los mismos que había premiado. Como en el fútbol argentino, donde un técnico pasa de héroe a inútil en tres fechas, la política nacional vive al borde del ataque de nervios.
En ese escenario, Bregman aparece como una excepción. Puede gustar o no gustar, pero no vendió otra cosa. No se disfrazó de liberal, no se volvió peronista de ocasión, no se abrazó al mercado un martes para denunciarlo el miércoles, no cambió de libreto según la encuesta de la semana.
La coherencia también mide
La dirigente del Frente de Izquierda sostuvo durante años posiciones similares sobre ajuste, deuda, FMI, derechos laborales, protesta social, represión y distribución del ingreso. Esa coherencia, que durante mucho tiempo fue vista como rigidez, ahora parece haberse convertido en un capital político.
La sociedad argentina, tan experta en subirse y bajarse de colectivos ideológicos, terminó premiando a alguien que se quedó parada en el mismo lugar. Ahí está la ironía nacional: el votante panqueque mira con respeto a quien no panquequea.
Milei y el desgaste del poder
El quinto lugar de Javier Milei expresa otro fenómeno: gobernar desgasta, pero gobernar con promesas de motosierra desgasta más cuando la vida cotidiana no mejora al ritmo prometido.
Con 36% de imagen positiva y 62% de negativa, el Presidente aparece golpeado por el costo social del ajuste, la pérdida de poder adquisitivo, la tensión con sectores medios y trabajadores, y una expectativa económica que no termina de ordenar la calle.
No es solamente un problema de comunicación. Es un problema de bolsillo, de paciencia y de realidad.
Una encuesta que habla más del país que de Bregman
El primer puesto de Myriam Bregman no convierte automáticamente a la izquierda en mayoría electoral. La imagen positiva no es intención de voto, y ese punto debe quedar claro para no vender humo con moño.
Pero sí muestra algo profundo: en medio de una dirigencia con altos niveles de rechazo, la consistencia empieza a valer. La gente puede no compartir todo lo que dice Bregman, pero reconoce que lo viene diciendo desde siempre.
En una Argentina donde muchos dirigentes cambian de camiseta antes de transpirarla, esa permanencia empieza a funcionar como una marca política.
Panqueques para todos
La encuesta de Atlas Intel dejó una foto incómoda para el sistema político argentino: Myriam Bregman quedó primera no porque el país se haya vuelto de izquierda, sino porque una parte de la sociedad empezó a valorar algo más escaso que un dólar barato: la coherencia.
Y en este país desquiciado, donde el humor social gira como molinete de subte en hora pico, tal vez la noticia sea esa: el pueblo que panquequea terminó mirando con respeto a una dirigente que nunca dio vuelta el panqueque.
