dolares111 1

Nuevo curro: hacer fronting

El negocio de los bancos y su impacto en la política y la salud: ¿quién paga la cuenta?

Tiempo de lectura: 6 minutos

En la Argentina de la creatividad financiera, los bancos han encontrado una nueva forma de hacerse de dólares sin pasar por el mercado oficial. A esta jugada se la conoce como «hacer fronting», y consiste en emitir Obligaciones Negociables (ON) en dólares, comprarlas con su propio capital y luego vendérselas a empresas que buscan dolarizarse sin atravesar los controles cambiarios.

Mientras las entidades financieras fortalecen sus reservas, la pregunta es: ¿cómo afecta esto al ciudadano común y qué impacto tiene en la política y la salud?

La política y la economía: el ajedrez del poder

No es casualidad que este tipo de maniobras florezcan en tiempos de cepo cambiario y brecha entre el dólar oficial y el paralelo. La política monetaria, que intenta controlar el acceso a las divisas, termina generando estos atajos donde los bancos juegan con reglas propias mientras el resto de la economía enfrenta restricciones.

El oficialismo, por un lado, busca mantener el control sobre el mercado de cambios para evitar una devaluación brusca. La oposición, por otro, denuncia que estas prácticas son prueba de un modelo que fomenta la especulación en vez de la inversión productiva. Entre tironeos y discursos, los grandes jugadores del sector financiero siguen moviendo fichas sin que nadie les ponga freno.

La salud y el costo de dolarizarse

Mientras los bancos encuentran la manera de fortalecer sus tenencias en dólares, el ciudadano promedio enfrenta las consecuencias de una economía cada vez más atada a la divisa norteamericana. Equipamiento médico, insumos hospitalarios y hasta medicamentos esenciales cotizan en dólares, lo que encarece el acceso a la salud y profundiza la desigualdad.

Las clínicas y hospitales deben negociar precios en un mercado donde los costos suben con cada movimiento del dólar financiero. Los médicos y nutricionistas, por su parte, ven cómo los insumos básicos para sus pacientes se encarecen sin lógica aparente.

En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo se podrá sostener un sistema donde la especulación financiera marca el ritmo de sectores clave como la salud y el bienestar?

¿Quién gana y quién pierde en este juego?

La respuesta es sencilla: los bancos ganan, la política debate y el ciudadano paga la cuenta. Mientras el sistema financiero sigue encontrando formas de acumular dólares sin restricciones, la política y la salud quedan a la deriva, lidiando con los costos de una economía que siempre premia a los mismos jugadores.

¿Qué opinás? ¿Estamos frente a una estrategia legítima del sector financiero o ante un nuevo ejemplo de cómo la economía real queda relegada en beneficio de unos pocos?

Si usted quiere participar en este debate, envíe un mail a lectores@palermonline.com.ar.