Palermo no es un barrio típicamente relacionado con la joyería.

Compartí :-) .

Aquí si que todo lo que reluce es oro. Y algo más. Es cierto que Palermo no es un barrio típicamente relacionado con la joyería. Aunque algunas casas hay por Palermo Soho.

Primero iniciemos con el Diamante. Los diamantes fueron extraídos por primera vez en la India, ​ aunque ya se conocía su existencia en la antigüedad. Plinio el Viejo ya los mencionó en su libro Naturalis Historia, aunque hay un cierto debate en cuanto a la naturaleza de la piedra.
Uno de los diamantes en bruto (con calidad de gema) más grandes que se han encontrado es el diamante Cullinan. Fue descubierto en 1905, con un peso de 3 106,75 quilates (621,35 g). Uno de sus fragmentos se encuentra entre las joyas de la corona británica.

Una joya consiste en objeto ornamental para el cuerpo, que generalmente se fabrican con piedras y metales preciosos, aunque también se pueden emplear materiales de menor valor. Cualquier tipo de material se ha utilizado para fabricar joyas.

Entre los artículos de joyería cabe mencionar los brazaletes, collares, anillos, pendientes, así como ornamentos para el cabello, entre otros.

En sus diversas formas, las joyas se llevan por personas de los dos sexos, en casi todas las culturas humanas, en casi todos los continentes. Parece que los humanos tienden a adornarse a sí mismos. En casos raros, las joyas se usan por sentido del pudor; por ejemplo, para cubrirse los pezones, pero principalmente por efecto estético y ornamental.

Las joyas metálicas: son hechas de metales preciosos, como el oro y la plata, además del platino. En este caso el joyero-orfebre transforma la materia prima en adornos como anillos o aros. Su calidad se mide en quilates en el caso del oro, en la plata suele ser siempre de ley, teniendo un 925/1000 de proporción.

Coronas, tiaras
Anillos, sortijas, sellos, alianza
Pulseras, brazaletes, esclava
Collares, cadenas, torques, cordones
Colgantes, medallones
Pendientes
Broches
Cetros, Orbes

Y, para quien quiera comprar alguna joya para regalarle a su mujer o amante, probablemente el Centro o Recoleta sean mejores opciones.

Pero que las hay, las hay. Y muy buenas. Las joyerías, además de cambiar dólares, ofrecen productos para todos los gustos. Y cualquier persona que esté caminando por la calle y ve una, inmediatamente se siente atraído por su lujo y brillo. Por su glamour.

Es que más allá del dinero que cuesten, las joyas tienen un poder que excede su precio. Las joyas cuestan por su trabajo de orfebrería, es cierto. Pero la materia prima de ellas, sea oro, diamantes, o lo que fuera, está estrictamente ligadas al valor desde tiempos inmemoriales. La dificultad en la extracción y la escasez hacen de estos metales con los que se fabrican las joyas, constituyan un símbolo de deseo y poder.

Las joyas datan de remotos tiempos, aunque no se conoce bien su origen.
Las joyas antiguas se empleaban para distinguir a seres elegidos entre los habitantes de poblaciones antiquísimas y también eran donadas en ofrendas a los dioses. Luego, estas joyas conformaban las coronas de los reyes más reconocidos y los no tanto también.

La corona –de oro con incrustaciones de piedras preciosas- era el elemento que daba poder, tanto político como económico. Estas joyas se pueden dividir en dos clases: las joyas metálicas y las joyas no metálicas.

Las primeras son piedras preciosas mejoradas, a las que por medio de un procedimiento de tallado de precisión, un joyero les incrementa su belleza y su valor. Y este valor se mide por peso, pureza, color y talla.

Las joyas metálicas están confeccionadas en metales preciosos como el oro, plata y platino.

El joyero transforma los metales en adornos tales como anillos, aros, cadenas y colgantes.

Y la calidad o pureza de estas joyas metálicas se miden en kilates. Ejemplos de estas bien pueden ser no solo las coronas, sino también las tiaras, anillos, sortijas, sellos, alianzas, pulseras, brazaletes, collares, cadenas, torques, cordones, colgantes, medallones, pendientes, broches, cetros y orbes.

De todas estas permanecen solo en la actualidad las de mayor valor utilitario. Ya nadie saldría a la calle con una corona o un cetro, ¿no? Excepto el matrimonio Kirchner, claro.

La historia de la humanidad, entonces, no tiene sentido sin la historia de la joyería. La fabricación de joyas es una de las artes más antiguas del mundo. Los pueblos primitivos usaban conchas, piedras o flores a fin de obtenerse el poder mágico que asignaban a estas joyas. Y además se les otorga a las joyas poderes mágicos y simbólicos.

En efecto, en el Egipto antiguo, más allá de la arista decorativa, las joyas poseían funciones mágicas o religiosas, tanto por sus formas como por los materiales usados.
Es por esta razón, que los hombres llevaban las joyas y no solo las mujeres. Ya en la Europa medieval, las joyas se reservaban a los religiosos, a los soberanos así como a los negociantes. La joya era entonces un patente símbolo de autoridad.

Es cierto que la democratización de las sociedades modernas alteró en algo esta tendencia. Pero este espíritu de diferenciación o estratificación social, tiene en las joyas un símbolo de identificación ineludible e incontrastable.

Quien usa un Rolex o un Cartier, casualmente colgado de su muñeca, no es mirado de la misma forma que quien calza un Casio electrónico. Y lo mismo ocurre con un buen anillo de diamantes, esmeraldas o rubíes.

Existe buena bijouterie, es cierto, pero al igual que en el Egipto Antiguo o en las Monarquías Medievales, los reyes siguen siendo reyes.

Hay una gran cantidad de piedras preciosas y semipreciosas usadas en joyería. Entre ellas están:

Ámbar
El ámbar, piedra de origen orgánico, compuesta por resina de árbol fosilizada. Debe tener al menos un millón de años para ser clasificada como tal, y algunas pueden llegar a tener hasta los 120 millones de años.
Amatista
La amatista ha sido durante la historia la piedra preciosa más valorada dentro de la familia del cuarzo. Es valorada por su color púrpura, el cual puede variar del tono más claro al más oscuro.

Esmeralda en colgante de oro del Museo de Victoria y Alberto.

Esmeralda
Las esmeraldas se encuentran entre las principales piedras preciosas (junto con rubíes y zafiros) y son conocidas por su delicado color verde hasta verde azulado. Han sido muy valoradas a lo largo del tiempo: algunos historiadores describen que ya los egipcios las extraían alrededor del 3500 a. C.

Jade
el jade normalmente está asociado con una piedra de color verde, pero existe en otros colores. Está vinculado a la cultura, historia y tradición asiáticas, con un fuerte contenido simbólico.

Jaspe
el jaspe es una piedra de la familia de las calcedonias, presente en multitud de colores. A menudo, presenta patrones únicos e interesantes dentro de la piedra, como sucede con la variedad «Jaspe Paisaje», un tipo de jaspe (a menudo de color beige y marrón), que una vez pulida parece simular un paisaje montañoso.

Cuarzo
el cuarzo pertenece a una familia de piedras preciosas cristalinas de todos los tamaños y colores. Entre los tipos de cuarzo más conocidos son el cuarzo rosa (de un delicado color rosa), cuarzo ahumado (presenta sombras de un color marrón traslúcido). También bastante conocidos por sus colores son la amatista y el citrino. Otros cuarzos tienen otras características, como por ejemplo el cuarzo rutilo, un tipo de cuarzo que presenta inclusiones de rutilo en forma de aguja.

Rubí
los rubíes son conocidos por su intenso color rojo y se encuentran entre las piedras preciosas más estimadas hace milenios. En sánscrito, la palabra rubí (ratnaraj) significa reina de las piedras preciosas.

Zafiro
el más popular es el zafiro azul, conocido por su profundo e intenso color azul, aunque hay disponibles de otros colores. En EE.UU, los zafiros azules son los más populares y asequibles de las tres principales piedras preciosas (esmeralda, rubí y zafiro).

Turquesa
los yacimientos de turquesa se encuentran en pocas partes del planeta, aunque la región productora más importante está al suroeste de los Estados Unidos. La turquesa es valorada sobre todo por su atractivo color, a menudo de un color azul intenso o azul verdoso. Ha sido usada en una gran variedad de estilos. Algunas turquesas contienen vetas de color marrón oscuro, las cuales producen contrastes muy interesantes con el color azul brillante de la piedra.

Palermonline

Palermonline Noticias info@palermonline.com.ar

error: En que podemos ayudarte?