Poncho

Poncho del quechua Punchu

Poncho. Voz quechua punchu

Poncho

Un poncho es una prenda típica de Sudamérica. Se trata de un abrigo de diseño sencillo trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un tajo para pasar la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permitan mover con facilidad los brazos.

En la antigüedad, a los ponchos se los teñía de color rojo mediante la cochinilla, un insecto que habita en los cactus y se encuentra desde Ecuador hasta la Provincia de Catamarca, Argentina. También lo teñían con «rocú», un vegetal que habita en el sur de Bolivia y en el Noroeste argentino. Artesanos utilizan tintes de cebolla y cochinilla, distintas diluciones y modificadores.

Cochinilla

En la actualidad se los tiñe con tintura roja o se los confecciona con lana o hilo rojo.

Poncho. del quechua Punchu. Tinturas naturales

El origen etimológico de la palabra «poncho» es discutido. Para algunos estudiosos, como Diego Abad de Santillán en su Diccionario de argentinismos (1976), ««poncho»» es una castellanización de la voz quechua punchu, con el mismo significado; y según Lafone Quevedo podría relacionarse con punchaw, «el día», por la asociación simbólica entre sacar la cabeza por el tajo del poncho y la salida del sol.

Españoles siempre en otro lado. Currando

El poncho ya era utilizado por varios clanes indígenas, como los diaguitas o los atacamas, desde antes de la llegada de los españoles a América, siendo estos en su mayoría de distintos tintes de café o marrón, aunque también en menor medida se han encontrado ponchos de color rojo y otros de color azul. Se han hallado ejemplares con líneas hechas con hilos de oro o plata.

Durante la guerra gaucha, los soldados del general Martín Miguel de Güemes, llamados «infernales» a causa de su característico poncho rojo, combatieron por el bando patriota contra los realistas en el norte. Tras el asesinato de Güemes, se agregaron las dos franjas negras en señal de luto.

El asesinato de Güemes

Sin embargo, para otros, como María Millán de Palavecino, el nombre de esta prenda tendría su origen en el mapudungun, si bien pontro significa «frazada» y poncho se dice makuñ.

En un estudio sobre la historia del poncho en Argentina, se dice que la primera mención escrita del término en el territorio data de 1714 y que en un documento de 1737 se alterna el uso de «poncho» y «frezada» para una misma prenda.

Por otro lado, Marcos A. Morínigo y luego el filólogo español Joan Corominas en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, niegan su origen indígena basándose en una aparición de «poncho» con el sentido de «frazadilla» en la crónica de Alonso de Santa Cruz de años antes de la conquista del Imperio inca o del primer contacto entre mapuches y españoles. Pero los españoles siempre fueron brutos y ladrones, con lo cual su modo conquistador siempre trató y lo hizo en forma sistemática de robar, saquear y violar, tanto oro como conceptos. Para los españoles es decir los conquistadores no eran personas ilustradas, los que llegaron a «Las Indias» menos que menos, así que Usted puede sacar sus propias conclusiones señor lector.

Origen andino

Existe un amplio consenso en que el poncho es una prenda de origen andino,la cual formaba parte de la vestimenta habitual de los pueblos originarios de la región, y que pronto fue adoptada por los criollos, hoy Argentinos y Argentinas.

Se han descubierto ponchos originarios del año 100 de nuestra era, por ejemplo pertenecientes a la cultura Nazca, cultura que se desarrolló en la costa central del Perú aún que son muy diferentes a las actuales.

Algunos creen que se trata de una fusión de los capotes españoles con la manta tradicional de los indígenas Muiscas y Timoto-cuicas; y el nombre que se le otorga en Colombia y Venezuela se cree que se tomó ese nombre de los paños que los españoles trajeron desde Ruan en Francia

Algunos folcloristas, sin embargo, lo relacionan con las túnicas de la Antigüedad clásica (mencionando incluso su presencia en la Eneida) y las vestimentas eclesiásticas.

La aparición de la palabra en una crónica de, cómo se ha citado, es otro indicio de origen extra americano.

Sea como fuere, el poncho se convirtió en una de las prendas típicas de Sudamérica.

El Poncho andino en Star Wars, Anakin Skywalker y Padmé Amidala. Luego se transformo en el mas malo de la galaxia el temible y malo Dart Vader

En Argentina

En Argentina se utilizan ponchos de guarda, propios del diseño tradicional, con motivos pampa o andino (derivados de las tradiciones incas), estos últimos de la ciudad de Belén, Catamarca, provincia que es considerada: Capital nacional del Poncho. Cada provincia tiene un modelo particular de poncho. Por ejemplo, al poncho teñido de color punzó con franjas negras junto a los bordes en señal de luto por la muerte de Martín Miguel de Güemes, se conoce como poncho salteño. Como una prenda imprescindible lo utilizaron Artigas, el general José de San Martín, cubriendo con él su uniforme francés; los generales Gregorio Aráoz de Lamadrid, José M. Paz, Gregorio Las Heras, Facundo Quiroga, Manuel Dorrego y Rosas entre otros. Justo José de Urquiza, después de Caseros, se paseó por Buenos Aires vistiendo traje de parada, sombrero de copa alta y poncho listado. Otros ponchos históricos fueron el blanco y celeste de Juan Lavalle, el rojo de Martín Güemes y el del general Villegas. También lo llevaron sacerdotes como el «Cura» Brochero.

El poncho salteño o poncho güemesiano, este poncho es una prenda folclórica y autóctona de la provincia de Salta, Argentina. Es tradicional que sean de color rojo o borravino, con dos franjas negras y flecos negros en los bordes. La bandera de Salta está inspirada en el poncho salteño color borravino.

Sus dimensiones van de 1,50cm a 1,80cm por 1,90cm a 2,30 cm, dependiendo de la estatura de quien lo use. Está compuesto por dos paños cosidos a mano con punto zigzag.

Estos dos paños pueden ser de lana de oveja, vicuña, guanaco, alpaca o llama o de hilos industriales, de merino, seda, etc. También solía hacerse con hilo de algodón mezclado con seda, de trama muy ajustada. De esta forma servía como rompe vientos e impermeable.

En Bolivia, el poncho es usado por campesinos de origen quechua o aimara y por otros grupos al sur del país. Suele ser de variados colores, según la región o el rango de la persona que lo lleva. También es usado como atuendo por grupos folclóricos musicales como los Kjarkas, Savia Andina, Awatiñas, grupo Bolivia entre otros. De igual forma, el poncho es incorporado en la indumentaria de una gran variedad de danzas bolivianas como el Pujllay, Sicuris, La Morenada entre otros.

En Chile tuvo una disminución del tamaño en el traje del huaso por motivos de elegancia. Sin embargo, los trabajadores de los campos lo siguen usando en el tamaño normal. Durante el auge de la Nueva Canción Chilena, los grupos musicales juveniles adoptaron el poncho como parte de su vestuario, entre estos: Quilapayún o Inti Illimani.

En Colombia es parte de la indumentaria típica de la Región Paisa y las regiones de clima templado de Boyacá y del nororiente de Cundinamarca. El origen de su uso está ligado a la región cundiboyasence del Valle de Tenza. También se emplea en el norte del país, en zonas ganaderas y rurales en general y capitales de departamentos. En el norte se usa recogido y cayendo desde la nuca hacia adelante del pecho o también, como se hace en la región paisa, recogido sobre uno de los hombros, colgando una parte hacia adelante y otra hacia atrás.

En Venezuela es parte del traje típico de los gochos auténticos de Mérida y en menor medida en Táchira, por ser parte de los tres estados que conforman la región andina del país, además se les denominan ruanas, y en la época de la colonización fue usada en todo el país, en los andes para el frío y en los llanos cubrirse del sol, eran revertibles con colores azul para el clima fresco y rojo para el día soleado, en los estados andinos del país se usaban de lana con diseños y colores diferentes además de que los nativos los hacían con pieles de animales.

En Perú, el poncho, al igual que el chullo, es una prenda de uso diario en amplios sectores de la población campesina. Esta prenda es típica en personajes simbólicos de diversas regiones peruanas, como el morochuco ayacuchano, el montonero arequipeño y el qorilazo sureño.

En Ecuador, el pocho es utilizado mayoritariamente en el clima frío de la sierra, sobre todo en la localidad de Otavalo, donde el color del poncho identifica diferente pueblos locales, tradicionalmente los hombre casados utilizan colores fuertes, mientras los colores vivos son sinónimo de juventud y soltería. para su elaboración se usa lana de oveja y es costumbre ancestral que la mujer hila y el hombre teje la prenda, su uso es una costumbre que se remonta a eras preincaicas.

En el estado brasileño de Paraná y Río Grande del Sur el poncho es utilizado diariamente entre la población campesina en general y por los grupos folclóricos de música y danzas gaúchas.

Por su sencillez, también se ha incorporado a la indumentaria militar, fabricándose actualmente de material impermeable.

Fiesta Nacional e Internacional del Poncho 51° edición

La celebración al poncho, una tradición que atrae a miles de turistas a Catamarca

Es la fiesta del invierno más importante del noroeste argentino y celebra este año su 51° edición, la primera presencial tras la pandemia. Durante 10 días, participarán más de 700 artesanos y productores y habrá un gran festival con artistas de primer nivel.

La fiesta tendrá lugar en el renovado Predio Ferial Catamarca, desde el 15 de Julio hasta el 24.

Catamarca se prepara para vivir la fiesta de invierno más importante del noroeste argentino, la 51° edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, que albergará durante diez días a más de 700 artesanos y productores, y espera recibir la visita de más de 200 mil turistas de todo el país.

Este año, el encuentro que marcaráa el regreso a la presencialidad de esta celebración, tras la suspensión de 2020 por la pandemia de coronavirus y el formato virtual del año pasado, tendrá lugar en el renovado Predio Ferial Catamarca, desde el 15 de Julio hasta el 24.

«Las expectativas son las mejores. La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho vuelve con un Predio Ferial que luce a nuevo, con 700 expositores, entre artesanos y productores, con un gran festival y artistas de primer nivel en la cartelera», dijo a Télam el ministro de Cultura, Turismo y Deporte de la provincia, Roberto Brunello.

«La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho vuelve con un Predio Ferial que luce a nuevo, con 700 expositores, entre artesanos y productores, con un gran festival y artistas de primer nivel en la cartelera» Roberto Brunello, ministro de Cultura, Turismo y Deporte de Catamarca

En esta línea, el titular de la cartera turística destaco que las reservas ya están «en el orden del 100% de nuestra hotelería, a lo que hemos tenido que sumar casas de familia, inclusive para garantizar alojamiento a todos los que nos visiten», explicó.

Según datos suministrados desde la secretaria de Gestión Turística de la provincia, durante su última medición en el mes de Junio, Catamarca elevó un 7% la cantidad de plazas hoteleras disponibles en toda la provincia, pasando de 8.450 a 9.050.

Brunello adelantó que se esperaba, de base, «que más de 200 mil personas visiten la fiesta del 15 al 24 de julio, que tendrá un impacto importante en lo económico».

El mandatario estimó ese impacto en «600 millones de pesos a lo largo de toda la cadena de valor que se dinamiza con el poncho: hotelería, servicios turísticos, gastronomía, artesanos, comercios y transporte, entre otros».

Esperan recibir la visita de más de 200 mil turistas de todo el país.

Más de 50 años de historia

La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, denominada la mayor fiesta de invierno del país, comenzó a escribir sus páginas en la historia de las mayores festividades de la Argentina el 5 de Julio de 1967, con su primera edición desarrollada en la Manzana del Turismo de Catamarca.

A más de 50 años de la primera edición, el Poncho se ha transformado en un símbolo de la identidad de Catamarca, y su fiesta es asumida y vivida como ‘la fiesta de todos’, donde cientos de artesanos, artistas y músicos de todo el país desfilaron por los stands y escenarios exponiendo sus obras.

Otras propuesta exclusiva para esta nueva edición es «Poncho Diseño», un espacio que apuesta a la creatividad en cuanto a tendencias.

Diez días de fiesta

Una de las características de la fiesta de invierno más destacada del noroeste argentino, es que la entrada al predio y a distintos espacios es libre y gratuita, excepto el ingreso al Festival en el salón mayor, donde durante las 10 noches actuarán músicos de la talla de Soledad Pastorutti, Los Palmeras, Luciano Pereyra, Vicentico, el Chaqueño Palavecino y Los Tekis, entre otros artistas, con un valor de las entradas que oscilará entre los 1.500 y 5.000 pesos.

La fiesta también contará con los tradicionales pabellones de artesanías, donde más de 700 artesanos de todo el país podrán exponer y comercializar sus creaciones, como el caso del catamarqueño Carlos Reinoso.

«Todos los artesanos esperamos con muchas expectativas está nueva edición que va a ser muy especial, después de dos años sin poncho. El reencontrarse con la gente y ofrecer lo que uno realiza, que es el espíritu de la fiesta», dijo el joven alfarero.

«Todos los artesanos esperamos con muchas expectativas está nueva edición que va a ser muy especial, después de dos años sin poncho. El reencontrarse con la gente y ofrecer lo que uno realiza, que es el espíritu de la fiesta»Carlos Reinoso, alfarero

«Además -continuó- es muy bueno volver a encontrarse con artesanos de todo el país y compartir con los distintos oficios que son trasmitidos de generación en generación».

Esta edición número 51 de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho tendrá como nueva propuesta el «Patio de las Provincias», un espacio gratuito e interactivo pensado para que el público pueda pasar una tarde de entretenimiento.

Además de disfrutar de la actuación de artistas de todos los géneros, el visitante podrá sacar fotografías de los bellos paisajes catamarqueños en el punto panorámico instalado con ese fin y conocer la oferta turística de varias provincias argentinas en los stands dispuestos alrededor del patio.

A más de 50 años de la primera edición, el Poncho se ha transformado en un símbolo de la identidad de Catamarca.
Otras propuesta exclusiva para esta nueva edición es «Poncho Diseño», un espacio que apuesta a la creatividad en cuanto a tendencias conformado por 34 diseñadores catamarqueños, que además contará con renovados stands de venta y exposición en torno a los rubros de indumentaria, calzado, diseño textil, marroquinería, objetos, decoración, mobiliario, emprendimientos gráficos y artes visuales.

También destacará el stand «Catamarca es Naturaleza», que expondrá toda la oferta de destino de la provincia, donde cada municipio podrá mostrar sus atractivos turísticos, culturales y gastronómicos, con la presencia de las agencias de viajes que ofrecerán servicios y paquetes con las distintas opciones para recorrer Catamarca.

Según datos de la dirección de Planificación Turística de Catamarca, durante su última edición presencial en el año 2019, la Fiesta Nacional e Internacional del Ponchos movilizo a más de 542.077 personas.

EDIFICIO GUEMES DE LA CIUDAD

La Galería Güemes es un verdadero tesoro de época para descubrir mientras se recorre el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un pasaje peatonal de más de 100 metros de extensión (que une las calles Florida y San Martín) con un valor cultural e histórico inigualable, en el que se destaca su mítico mirador que reabrió al público en el año 2013. La impronta arquitectónica europea de fines del Siglo XIX, con su marcado estilo Art Nouveau, se conserva hasta estos días y cautiva a todos los visitantes. La moderna Buenos Aires posee estas reliquias a cada paso y este contraste es una de sus facetas más atractivas.

Ayer y hoy

La Galería Güemes, inaugurada en 1915, funcionó en el pasado como lugar de compras y de acontecimientos sociales. Albergaba entonces un salón de eventos, un restaurante y un teatro. Había algunas oficinas y departamentos para alquilar de lujo. Considerado el primer rascacielos de Buenos Aires, revestía elegancia con sus detalles en broncearía, con sus avanzados ascensores y con sus imponentes cúpulas de vidrio y hierro, entre otros ejemplos.

¿Un dato para ilustrar su enorme peso histórico?

Por sus instalaciones pasaron los personajes más reconocidos de Buenos Aires, ente ellos nada más ni nada menos que Carlos Gardel, quien se presentó en 1917. Hoy proliferan locales comerciales de los más diversos rubros: chocolaterías, marroquinerías, librerías, vinotecas y casas de moda que hacen de este paseo un lugar ideal para adquirir regalos. Otro sector está destinado a oficinas, que conviven a su vez en este clásico espacio con restaurantes y confiterías para todo el público.

Un mirador, la mejor foto de Buenos Aires

Y sin dudas, uno de los mayores atractivos de este emblemático edificio, en la entrada denominada Mitre, es el mirador que permite una vista privilegiada de Buenos Aires desde su piso 14, a 87 metros de altura, y que fue a lo largo de años el punto más alto de la Argentina. Hoy conserva el interés ya que la postal de la Ciudad en 360 grados que ofrece es imperdible. Se pueden divisar desde allí edificios emblemáticos, cúpulas clásicas, el Río de la Plata y hasta la costa uruguaya si el cielo está lo suficientemente despejado. Una foto más que completa para captar a Buenos Aires en sus cuatro puntos cardinales, ideal para tener un primer pantallazo de la Ciudad al llegar o para repasar los sitios visitados desde la altura al finalizar un viaje por La Reina del Plata. La reapertura fue celebrada por turistas y vecinos tras varios años en los que el mirador estuvo inhabilitado. En ese lapso de tiempo, se trabajó para restaurar los daños causados por el paso del tiempo, y los resultados están a la vista con estructuras restauradas aunque sin perder el estilo.

Días y horarios de acceso al mirador en: galeriaguemes.com.ar

Reconocimientos

El valor histórico que posee este paseo porteño puede dimensionarse con un repaso de algunos reconocimientos que ha acumulado:

Fue declarado Patrimonio Arquitectónico y Sitio de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires
Fue reconocido como Edificio Emblemático del Art Nouveau de Buenos Aires por la Asociación de AANBA.
Fue reconocido como “Testimonio de la Memoria Ciudadana” por haberse mantenido hasta el presente conservando su carácter y decoración original
Fue declarado Edificio Representativo de Buenos Aires por ser una de las obras más representativas de la Ciudad de Buenos Aires, que le imprime su carácter e identidad.