Dólar

¿Por qué el «Plan Colchón» ya puede considerarse fracasado?

Mientras el Gobierno insiste en que los argentinos saquen sus dólares del colchón, los bancos no cooperan, la UIF no actualiza sus normas y el mercado aún digiere una jugada de alto riesgo, baja moral y dudoso futuro. La historia de un fracaso anunciado entre cortinas de humo, manos amigas y tarascadas al sentido común.

A veces los planes mueren en la cuna. No por falta de ambición, sino por torpeza, improvisación o, peor, desconfianza. Tal es el caso del mentado “Plan Colchón”, una iniciativa lanzada con bombos libertarios por el Gobierno de Javier Milei para “blanquear” dólares no declarados, con el guiño del Estado y la bendición del mercado. Pero, a más de una semana del anuncio, la cosa no camina. O mejor dicho: camina para atrás.

La Unidad de Información Financiera (UIF) sigue sin emitir las normas necesarias para que los bancos relajen sus controles antilavado. Mientras tanto, las entidades financieras —más temerosas que entusiastas— actúan como si el decreto no existiera. ¿Resultado? Los dólares siguen bien guardados bajo los colchones, y el plan ya muestra signos claros de haberse estrellado contra la dura piedra del escepticismo argentino.


Un martes negro como aviso del cielo

El 8 de abril fue uno de esos días en que los planetas se alinean para arrastrar todo a la ruina. Donald Trump anunciaba un arancel adicional del 50% a las importaciones chinas (que días después suspendería, como buen showman). En Argentina, el S&P Merval se desplomaba un 29% en pesos y un 37% en dólares desde enero. El dólar blue trepaba 12% desde marzo y el Riesgo País rozaba los 1.000 puntos básicos.

Pero lo peor estaba en el aire. Aún sin conocerse los datos de inflación de marzo —que terminarían en un devastador 3,7%— el mercado ya olía sangre. Para colmo, el Senado tumbaba los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, mientras Milei volvía de un viaje inútil a Miami, sin foto con Trump, sin dólares frescos y con más promesas que resultados.


¿Y el Plan Colchón?

En medio de ese caldo espeso, el Gobierno lanza el plan para seducir a los ahorristas a meter sus dólares en el sistema formal. Pero el problema no es solo técnico, es simbólico. Sin ley aprobada, sin cambios en la UIF, sin confianza política, los bancos hacen lo de siempre: piden papeles, dudan, informan a la AFIP. Los que podrían blanquear, se echan atrás. Y los dólares, lejos de ingresar, se siguen fugando.

A esto se le suma un fenómeno inquietante: desde el anuncio del plan, los depósitos en dólares cayeron más de 270 millones. Un golpe seco a las aspiraciones del Gobierno, que soñaba con reactivar la economía usando el colchón ajeno como financista de su relato.


Entre manos amigas y esquemas turbios

Pero lo más interesante ocurrió fuera de escena. Mientras el Gobierno parecía acorralado por el FMI, las malas lenguas —algunas dentro del propio oficialismo— hablan de una jugada orquestada. Se dejó que los precios de los activos argentinos cayeran en picada, y luego se incentivó a ciertos actores (los «players amigos») a recomprar barato. Todo con el objetivo de presionar al Fondo.

Cuando finalmente se anunció un acuerdo —con bandas cambiarias en lugar del «crawling peg» y otras concesiones que antes se resistían con fanatismo dogmático— los precios se dispararon. El S&P Merval subió 15% en pesos en una semana, el dólar cayó otro tanto y el Riesgo País se desplomó por debajo de los 700 puntos.

Una operación de manipulación financiera disfrazada de salvataje institucional. ¿Ilegal? Tal vez no. ¿Inmoral? Absolutamente.


El mercado se dio vuelta… ¿pero no confía?

A pesar del rebote, el “sentimiento” del mercado no mejoró. El que necesitaba los dólares los consiguió. Los que especularon ganaron. El FMI vio cumplidas sus exigencias. Pero el ciudadano común, el ahorrista desconfiado, el argentino que aprendió que cada blanqueo es una trampa a futuro… sigue sin confiar.

Y tiene razón.

Porque mientras todo esto ocurría, el Gobierno promocionaba la fallida “Ley de Ficha Limpia”, intentaba tapar escándalos como el caso $LIBRA y negociaba con el Fondo como si se tratara de una partida de ajedrez callejero. La economía argentina se convirtió en un truco con naipes marcados, donde las fichas las pone el pueblo y las gana siempre el mismo puñado.


El colchón no miente

La razón por la que el Plan Colchón fracasó no es técnica. Es emocional, cultural y profundamente política. No se trata de cambiar normas o de prometer que esta vez “no va a pasar nada”. Se trata de décadas de desconfianza, de memoria colectiva y de traiciones que no cicatrizan. Se trata de la certeza de que en este país, cuando el Gobierno te dice que te quedes tranquilo, hay que salir corriendo.

El dólar debajo del colchón, más que una reserva, es una declaración de principios. Una respuesta al caos, una defensa contra la traición, un acto de sobrevivencia.


Entonces, ¿por qué no cambia el humor del mercado? ¿Por qué, después del repunte, el rebote técnico y el acuerdo con el FMI, no llega la confianza? Porque el mercado sabe. Porque el ahorrista sabe. Porque el plan no fue serio, no fue sincero, y sobre todo, no fue creíble.

Y vos, ¿le darías tus dólares a un país que los usa para pagar la campaña del miedo?