«Épica del pueblo de la República de Chile» Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y performer.

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El pueblo de la República de Chile se ha sublevado al gobierno de Sebastián Piñera, pues ha tomado plena conciencia, de que sobre una economía semifeudal no pueden jamás prosperar ni funcionar instituciones democráticas… el pueblo de la República de Chile está llevando adelante una épica digna de imitar por los pueblos sojuzgados de Latinoamérica… el pueblo de la República de Chile, harto de hambre, sueldos miserables, vidas acotadas por la ausencia de un sistema de Salud y Educación, para todos/as, se ha rebelado. ¡Viva Chile!… luego de décadas ha tomado la antorcha de Salvador Allende, un prohombre de nuestro continente, asesinado por los genocidas cobardes esbirros de USA, en acto de lo que supo denominarse el Plan Cóndor I.

Pide el pueblo todo, enfrentando al ejército criminal y torturador, la renuncia de Sebastián Piñera, quién decretó «Toque de Queda». pensando que sería un golpe de efecto para instalar miedo en el pueblo, pero ¡no!, el pueblo todo, jóvenes, adultos, trabajadores, profesionales, están en la calle, han tomado la calle. ¡Bravo chilenos/as!

Ejemplo el de este pueblo, que ha soportado lo insoportable, que ya no se asimila a concesiones en abstracto, a teorías vanas, de izquierda y de derecha, sino es con acción, cavando hondo y haciendo luz en lo insondable… queda demostrado que las ideas no mueren, por más que aparentemente se sucedan años sin que las comunidades reaccionen, se despierten de su letargo, hasta llegar el instante justo en que cumplido un ciclo de maduración y agotada la paciencia, deviene el natural levantamiento en lucha por los derechos y garantías jamás cumplimentadas por gobierno de cualquier color ideológico, pues en definitiva, se unen en principios y fines de explotación y sojuzgamiento todos y cada uno de estos partidos parasitarios, «mascotas» del poder feudal e imperial: nada modifica el curso de la historia, sino con revolución y lucha…

El pueblo de la República de Chile supo asimilarse al principio revolucionario, haciendo de lado la vieja y destartalada idea de la evolución gradual de los derechos en igualdad y solidaridad, jamás alcanzados, que tanta frustración trajo a este pueblo, sólo en beneficio de las clases burguesas y oligarcas, los dueños de feudos arcaicos y ridículos… hora de ser eliminados los déspotas, junto con demasiados «izquierdistas», nunca conectados con las capas humildes e indigentes, pero totalmente identificados, objetivamente en sentir y actuar, con las fuerzas de la oligarquía parásita capitalista, la iglesia y el ejército genocida.

Una parte mínima de la sociedad que va tras el lucro y en cuyas manos se concentra la riqueza y el poder, como en toda nación de nuestra Latinoamérica colonizada, lejos de promover el bienestar de hombres y mujeres, sólo ha provocado malestar abatimiento y degradación de la condición humana… anteponiendo el mercantilismo como deidad suprema, competencias feroces de los mercados bursátiles, todo en desmedro del humilde trabajador, que ha engendrado dolor en la miseria en la que transita su existencia humillante y sin destino alguno, salvo ser considerado un sujeto-objeto en este sistema criminal.

Tras la palabras de Piñera que dice «estamos en guerra y el enemigo es poderoso», ¿el enemigo es todo el pueblo que clama por su renuncia?, pueblo que le responde de manera contundente. «no estamos en guerra, estamos unidos», frase que sintetiza y da sentido a este levantamiento popular, que harto de soportar tanta estafa y fraude, mentira y sojuzgamiento, le da igual el toque de queda, la represión la tortura, de parte de los mercenarios milicos genocidas, pueblo valiente el chileno.

Y no puedo dejar de hacer un a comparación, con el pueblo argentino, tan temeroso hoy, de enfrentar al poder omnímodo de un megalómano, un pueblo el argentino, sin presente, ni siquiera con un espacio para imaginar su identidad, ante el desparpajo de quienes dictan sobre nuestras existencias, y logran rescribir por decreto, nuevamente una historia oficial argentina, hecha y deshecha en infinidad de intentos, de encontrar la medida, un lugar donde instalar a los innombrables, elevados a categoría de dioses del Olimpo de la Chatarra.

No es cuestión de embellecer lo abominable, de ocultar la miseria en que se debate gobiernos que van tras el lucro, de desodorizar el hedor y olor pestilente de este tiempo: “No se trata de purificar este sistema sino de transformarlo”… no tengo dudas: ningún candidato lo hará.

El pueblo argentino soportando la ignominia con miedo, sin dudas el más inmenso y potente de los sentimientos, el más degradante y destructivo, el que ha generado más desastres a lo largo de la historia de la humanidad, insisto: el miedo.

En el espacio de la política ficcionalizada, como la que experimentamos en Argentina, el miedo, no es propiedad de las dictaduras, sino parte de cualquier relación de dominación, incluso de una democrática… saber articular el miedo, es un poderoso recurso del poder, para domesticar a un pueblo manso.

La construcción de la historia argentina, escrita con “miedo”, desdibujará lo realmente acontecido y lo por acontecer en el devenir de la comunidad toda… el “miedo” es la proyección de todas las miserias que se prolongan a lo largo de siglos… el “miedo” en calidad de deidad suprema anima los actos de los pueblos… el “miedo” hacia lo conocido, lo desconocido, fuera de espacio y tiempo: una ficción… el “miedo”, que hace que los peores dicten en nuestras vidas: un genocidio…

Los poderes, políticos, empresariales, mediáticos, con la consigna de instalar “miedo” en el espacio de la sobrevida del pueblo argentino, apelan al estado de “inseguridad” en que vivimos: ¿Inseguridad? Espectáculo ultramediático, instalado por el poder para potencializar el “miedo” que convive con el ciudadano, en una existencia humillante y degradante…

Al ciudadano argentino, que transita hoy un tiempo de sojuzgamiento, hambreado y con la libertad de expresión acotada, sólo puedo decirle, que se levante encima de la media y haga valer todos sus derechos de los que debe gozar, no sufrir, y los ponga en acto, pues estamos en Estado de Derecho, ¿o no es así?… ¿Qué esperamos para instalar el debate en nuestra comunidad?, ¿qué esperamos para hacer uso de nuestros derechos?, ¿o creen que las imbecilidades expresadas groseramente desde medios basura modificará nuestras vidas, con fecha de vencimiento… un pueblo que replica las frases de Nicole, Pampita, Mariana, Juliana, «Cuasimodo» baby y tantas otras/os un «acto de fe», sin dejar de oir los ecos de los mononeuronales economistas y conductores de programas del show de la noticia travestida farandulera construida en usina Troll… ¿es ético?… ah! y los diputados parásitos, se subieron la dieta en casi un 40%, un desparpajo.