El presidente Javier Milei volvió a escena con la cadena nacional para presentar el Presupuesto 2026. Lo hizo en un clima enrarecido: derrota electoral fresca en Buenos Aires, convocatorias en redes sociales a un “apagón general” y rumores de internas en su tropa. Pero la polémica más fuerte no estuvo en el contenido del discurso sino en el rating.
La medición en disputa
La diputada libertaria Lilia Lemoine salió al cruce asegurando que la cadena superó los 45 puntos de rating, sumando televisión y redes. Sin embargo, la realidad de las planillas mostró otra cosa: Ibope unificó la medición en un solo bloque, dejando “cero” en cada canal individual. Esto impidió la comparación con los programas habituales de aire y cable, y abrió la puerta a las especulaciones.
Para los críticos, esta metodología es un salvavidas: evita que se note la caída de audiencia de un presidente que cada vez conecta menos con la gente común. Para los libertarios, es la excusa perfecta para difundir capturas de pantalla con supuestos “picos de 30 puntos” que rápidamente fueron señalados como fake.
El discurso: moderado pero condicionado
El mensaje de 16 minutos fue grabado en la Casa Rosada y transmitido a las 21.00. Milei apareció flanqueado por granaderos, pero la cámara lo enfocó casi siempre en solitario. El tono fue más calmo de lo habitual: habló de “paciencia”, dijo que “lo peor ya pasó” y anunció aumentos del 17% en salud, 5% en jubilaciones y un refuerzo en universidades.
Consciente del desgaste, buscó tender un puente con gobernadores y legisladores, repitiendo su mantra: “El equilibrio fiscal no se negocia”. Sin embargo, suena paradójico que justo después de una derrota electoral prometa gastar más en sectores sensibles.
Un presidente condicionado por la calle
La convocatoria al apagón no pasó desapercibida. En barrios porteños se escuchó más ruido de platos que televisores encendidos, como símbolo de hartazgo. Milei parece haber perdido la mística inicial: ya no levanta multitudes, y su discurso no termina con el clásico “¡Viva la libertad, carajo!”, sino con un ruego apagado a “no aflojar”.
En paralelo, la comparación histórica empieza a circular: ¿será Milei una nueva Isabel Perón? Con Karina en el rol de un López Rega moderno, las dudas crecen sobre hasta dónde resistirá el experimento libertario antes de chocar contra su propia inviabilidad.
El trasfondo político
El oficialismo intenta mostrar fortaleza con números inflados de rating, pero los hechos son testarudos:
- La derrota en Buenos Aires marca un antes y un después.
- La oposición huele sangre y prepara el terreno para octubre.
- El propio Milei luce desgastado, más cercano al anuncio de retirada que a la consolidación de un liderazgo.
El Presupuesto 2026 es, en los papeles, su última carta para sobrevivir hasta las legislativas. Pero el pueblo ya parece haberle dado la espalda.
Pregunta abierta
¿Es el rating la nueva trinchera del mileísmo para sostener el relato, o simplemente la evidencia de que el presidente se quedó sin audiencia real y sin margen político?
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
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