Sala Siranush

Sala Siranush: Armenia 1353 Buenos Aires

Sala Siranush: Armenia 1353 Buenos Aires

La Sala Siranush, es uno de los auditorios más hermosos que tiene la Ciudad de Buenos Aires,  único con estilo colonial que en los últimos años se ha afianzado en la cartelera teatral porteña con una destacada y variada oferta de espectáculos artísticos de consagrados actores, músicos, milongas, stand up y ofertas de todo tipo. El centro armenio está ubicado en el barrio de Palermo, sobre Armenia 1353, junto a la catedral San Gregorio El Iluminador, donde también funciona un Instituto Educativo y la Sala Siranush, entre otras instituciones, clubes sociales y restaurantes de la comunidad que se concentran en la zona.

Sala Siranush
Sala Siranush

Principales características

Escenario semicircular de 9 x 7 metros. Hall para acreditaciones, servicios de catering o stands. Equipada con sonido e iluminación de última generación. Camarines. Rampa eléctrica para personas con movilidad reducida. Los miércoles se realiza una de las más elegantes milongas de Buenos Aires que son un clásico en Siranush.  Todos los miércoles desde las 19hs a 00.30hs. Mas Info en : https://www.facebook.com/LaMilonguitaBA/

DATOS DE CONTACTO

Sala Siranush
C1414DKC C1414DKC, Armenia 1353, C1414DKC CABA
Armenia 1353, Capital Federal
reservassalasiranush@gmail.com

¿CÓMO LLEGAR?

Colectivos: 15 – 55 – 57 – 106 – 110 – 140 – 141 – 168.
Subte: D (Scalabrini Ortiz) | B (Malabia)
La Sala Siranush se encuentra ubicada en el corazón de Palermo Viejo.
Armenia 1353, Palermo, Capital Federal

Comunidad Armenia en la Argentina

La comunidad armenia en la Argentina tiene más de 100 años de historia y comenzó a llegar al país alrededor de 1915 con la diáspora de sobrevivientes del genocidio perpetrado por Turquía entre 1915 y 1923, que provocó un millón quinientas mil muertes.

Construida a principios del siglo XX, la sala Siranush sigue siendo hoy todo un símbolo de la comunidad armenia en Buenos Aires.
Construida a principios del siglo XX, la sala Siranush sigue siendo hoy todo un símbolo de la comunidad armenia en Buenos Aires.

En Argentina ya alcanzó cinco generaciones y oscila entre 100 mil y 150 mil habitantes, cifra que incluye la inmigración reciente de alrededor de 20 mil personas que llegaron en los últimos 30 años.

En sus comienzos debía alternar su cartelera de musicales con la celebración de las misas. Con los fondos que surgieron de la sala luego se construyeron la catedral y la escuela que hoy se encuentran a su alrededor, en el corazón de Palermo Viejo.

La sala Siranush, que en armenio significa “Dulcinea”, fue refaccionada en el 2009 por iniciativa del entonces presidente de la institución, Armén Mezadourian, que la bautizó en honor a su difunta esposa. Con un hermoso estilo colonial, después de la refacción la sala cuenta con una capacidad para 600 personas, con tecnología de punta para espectáculos musicales y teatrales y lo último en sonido e iluminación.

Historia de Armenios

En una reunión realizada en enero de 1922 se propuso la creación de un centro que congregará a toda la colectividad armenia sin distinciones. Así, el 7 de mayo de 1922 se sentaron las bases del Centro Colonial Armenio, cuyo objetivo fue la preservación de los sentimientos nacionales y religiosos de los armenios de la Argentina y ayudar moral y materialmente a los miembros de la institución, incluso a aquellos que sin ser miembros lo solicitan. Para lograr estos propósitos debía contar con un edificio propio, organizar la vida religiosa de la colectividad y tener una sala de lectura y conferencias.

Ese mismo año se alquiló un local en San Juan 1537, en el barrio porteño de San Cristóbal, como lugar de reunión y para el oficio de la misa dominical. La apertura oficial del Centro Colonial Armenio se llevó a cabo el 25 de junio de 1922.

Como uno de los objetivos principales era la preservación del sentimiento religioso, se resolvió que la misa se oficiará todos los domingos en el salón de la calle San Juan.

El 23 de julio de 1929 se hizo efectiva la compra del terreno de la calle Acevedo (actual Armenia) 1353, y luego se adquirieron los fondos de la calle Cabrera 4744 y 4752.

El salón del Centro Armenio y la escuela Arslanian fueron inaugurados en 1932. Quedaba pendiente todavía la construcción de la iglesia, y el benefactor Hrant Nikotian realizó una importante donación a tal efecto. Se hizo cargo de los gastos de la construcción de la iglesia San Gregorio el Iluminador, para lo cual compró el terreno lindero. La construcción comenzó en 1936 y finalizó en 1938.

En 1930 obtuvo la personería jurídica bajo el nombre de Institución Administrativa de la Iglesia Armenia (IAIA). Dicha denominación respondió a la idea de conceder a la entidad un carácter religioso para evitar que fuera afectada en un futuro por los vaivenes políticos. Sin embargo, la IAIA, como sucesora del Centro Colonial Armenio y como eje de la vida comunitaria, fue conocida por todos, como hasta ahora, como Centro Armenio.

El Centro Armenio de la República Argentina es la institución que nuclea a la comunidad armenia de Argentina, cuyos objetivos son preservar el idioma, la cultura y las tradiciones armenias en el país.

La entidad es la representación del Culto Apostólico Armenio ante el Estado argentino. En el establecimiento se encuentra también el Arzobispado Armenio, funcionan las oficinas administrativas de la Iglesia Apostólica Armenia de Argentina y el Instituto Educativo San Gregorio El Iluminador, con los tres niveles, Incial, Primario y Secundario; el teatro Sala Siranush; el Espacio de Arte «Sala Siranush», y la Sede Palermo Viejo-Centro Armenio del Centro Universitario de Idiomas (CUI).

A su vez, administramos el Cementerio Armenio, que se encuentra en la localidad de San Justo.

Armén Mezadourian

La obra de Armén Mezadourian  para la comunidad armenia de la Argentina, para la diáspora. Constituye  un paso más en lainiciativa  filantrópica realizadacon hechos por los hermanos Boghós y Siranush Arzoumanian hace más de medio siglo y es continuada con fuerza con las nuevas generaciones y suy firme determinación.

Armén Mezadourian había nacido en Talás, una ciudad de 20.000 habitantes,en los años en que se consumaba uno de los crímenes más horrendos de la historia de la humanidad: el genocidio de 1.500.000 armenios, planificado y ejecutado por el gobierno otomano de los Jóvenes Turcos entre 1915 y 1923. Muy cerca de Cesárea de Capadocia(Kayseri), Talás era una ciudad privilegiada,casi un centro turístico en un medio geográfico deslumbrante con condiciones climáticas excepcionales. Los 7.000 armenios de Talás, que convivían allí con griegos, turcos, europeos y norteamericanos,fueron deportados en 1915 hacia los desiertos de Der Zor, en Siria.

Las persecuciones turcas impidieron el normal desarrollo de la generación de Armén Mezadourian y los lanzaron al camino del destierro.En su adolescencia,Armén Mezadourian fue pupilo del Instituto Melkonian de Chipre, donde tuvo la suerte de recibir la enseñanza de figuras relevantes de la cultura armenia.El prestigio de la gente de su tierra natal, la profunda formación armenia de su adolescencia y el impacto de la irrepetible e incomparable armenidad del Beirut de los años 40, donde vivió posteriormente,forjaron en Armén Mezadourian una personalidad fuerte, firme y profundamente militante, rasgos que mantuvo hasta su muerte.

Para Armén Mezadourian la armenidad no era una diversión o una distracción de los ratos de ocio, sino que constituía una convicción profunda y comprometida. En todas las etapas de su vida cumplió irrenunciablemente con lo que consideraba su obligación moral y material.A lo largo de toda su vida vibró con las alegrías y las tristezas de su pueblo.Enrolado desde muy joven en la corriente comprometida con la libertad de la madre Patria, luchó, discutió y defendió sus convicciones con vehemencia, al punto de ser muchas veces inflexible en sus decisiones.

A mediados del siglo pasado llegó a la Argentina formando parte de una nueva corriente migratoria que luego de la segunda guerra mundial arrastró a estas tierras a muchos connacionales de los Balcanes y del Medio Oriente. Ellos aportaron nuevo impulso a una colectividad joven, pero donde ya se notaba la pérdida de algunos rasgos de identidad como consecuencia de la generosidad y hospitalidad de la sociedad argentina con respecto a las corrientes migratorias.

Conoció a su esposa, Siranush Arzoumanian, en uno de los primeros actos del protagonismo filantrópico de los hermanos Arzoumanian, cuando en 1960 Siranush fue madrina de la ceremonia de inauguración de la Plaza Armenia, en Avenida del Trabajo y Lafuente, donde actualmente está la Plaza de los Virreyes y tiene su estación terminal la línea de subterráneos E.Se casaron cinco años más tarde, luego de que en el ínterin se fueran concretando nuevos avances en la labor benéfica de los hermanos Arzoumanian,como el Monumento a los Mártires Armenios en los jardines del Arzobispado (1961) y las presentaciones oficiales conducentes a la donación de la Escuela Armenio-Argentina, primero ante el presidente Arturo Frondizi y luego ante el presidente Arturo Illia.

Durante el noviazgo y luego de contraer matrimonio con Siranush Arzoumanian, Armén fue haciendo suyo el orgullo de la epopeya de los huérfanos abandonados de la mano de Dios, que en la Argentina tuvieron oportunidad de forjarse un destino de riqueza y grandeza.La donación al entonces Consejo Nacional de Educación de la Escuela Nº 8
D.E.9º constituyó un hito para la época:por primera vez, la filantropía armenia excedía los límites de la comunidad y se proyectaba en la sociedad argentina. Ni siquiera los benefactores percibieron en su momento la trascendencia del gesto.Pero con el correr de los años los hechos superaron los objetivos y la obra le valió a
toda la comunidad armenia el alto prestigio capitalizado de la obra de los hermanos Arzoumanian.

A la inesperada muerte de Boghós Arzoumanian, en 1979, le sucedió la reafirmación de una conducta que Armén y Siranush Mezadourian fueron forjando para los tiempos y las generaciones. Quizás bajo la influencia conjunta de aquella tradición de generosidad de los benefactores de Talás y de la trayectoria de su hermano político Boghós, Armén fue protagonista de estas fecundas tres décadas de realizaciones.

En 1982 él y su esposa constituyeron la Fundación Seranouch y Boghós Arzoumanian, como medio de consolidación de los proyectos a largo plazo. Alentado por el empuje de su esposa, cuya integración en el medio argentino no le impidió a lo largo de toda su vida seguir firme junto a las aspiraciones de sus compatriotas, Armén tomó las riendas de la labor filantrópica y se mantuvo firme en sus convicciones. En todas ellas impuso su impronta.Lo orientaban principios muy precisos:sus sentimientos de armenidad, su fidelidad, gratitud y admiración a la República Argentina, cuya generosidad destacaba siempre.

Cada una de las realizaciones,signadas por sus formas y estilos, discutidas pero valiosas, habían sido reflexionadas y acordadas sobre la base de principios arraigados que en la consideración de Armén no admitían objeciones. Era un obsesivo meticuloso que se exigía a sí mismo en grado superlativo. Sufría cuando emprendía una obra que no podía supervisar en forma directa.Por eso, salvo en los casos en que
emprendió realizaciones en el exterior,siempre siguió de cerca la labor iniciada, teniendo bajo su control y supervisión los mínimos detalles cuyo cumplimiento requería el prestigio de la Fundación.

A fines de la década de 1980, el terrible terremoto de Spitak y el inicio del movimiento de liberación de Karabagh y del camino hacia la independencia de Armenia conmovieron a toda la diáspora.El entusiasmo invadió a las comunidades y especialmente a quienes, como Armén Mezadourian, siempre habían soñado con la libertad de la madre Patria.Su compromiso y su involucramiento, y junto con él los de la benefactora Siranush Arzoumanian y de la fundación que encabezaban fueron inmediatos. Asistieron con generosidad y desprendimiento a las necesidades del momento. El benefactor comenzó a viajar con frecuencia a la madre Patria y en cada visita volvía más entusiasmado con la posibilidad de integrarse en el movimiento emancipatorio y la reconstrucción del país.

La asistencia a las víctimas de la tragedia, la ayuda para las obras de infraestructura en momentos difíciles de la guerra y la donación de la Escuela República Argentina de Ereván fueron jalones del desembarco de la Fundación Seranouch y Boghós Arzoumanian en Armenia y Karabagh.

En la intimidad, Armén Mezadourian solía decir:fuimos de los que sin ver el mar vestimos trajes de baño,en alusión a su temprano enrolamiento con la causa de la Armenia libre, independiente y democrática.Las obras abordadas con amor y dedicación le valieron a través de las décadas los reconocimientos de las Santas Sedes de Echmiadzín y Anteliás de la Iglesia Apostólica Armenia, de la Iglesia Armenia Católica y de la Congregación Mekhitarista.

Su emprendimiento de la Escuela República Argentina de Ereván, del busto del General San Martín en Armenia,de la publicación de la vida del Gran Capitán en armenio, de obras benéficas en Artsaj, le significaron el reconocimiento oficial de los gobiernos de la República Argentina, de la República de Armenia y de la República de Nagorno-Karabagh.

Entre 1994 y 2000, el funcionamiento de la Embajada de la República de Armenia en las instalaciones gentilmente cedidas por Armén y Siranush Mezadourian les llenó de orgullo y les hizo sentir un poco más protagonistas de hechos impensables en el imaginario colectivo.Las comunidades armenias de la Argentina y del Uruguay le deben el apoyo para muchas de sus obras sociales,asistenciales, culturales, educativas,
religiosas y editoriales.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo distinguió en vida por su aporte desinteresado al bien común y por el cuidado con que mantuvo el edificio sede de sus actividades, uno de los más emblemáticos del casco central de la ciudad.

La Argentina fue uno de los principales países receptores de refugiados armenios luego del genocidio entre 1915 y 1923.

Los hermanos Boghós y Siranush Arzoumanian, dos sobrevivientes que llegaron huérfanos al país en 1924, se convirtieron en símbolos de agradecimiento a la nación que les brindó un hogar y les permitió desarrollarse.

En 1968, donaron la escuela N°8 «Armenio-Argentina», ubicada en el barrio porteño de Belgrano y en 1993, en Ereván, la capital de Armenia, construyeron otro establecimiento educativo bajo el nombre «República Argentina», en cuyo frente erigieron un busto de bronce del Libertador General José de San Martín.

«He podido comprobar que no hay nación más generosa que ésta -en referencia a la Argentina- para los extranjeros, a los que ofrece iguales condiciones que a los nativos. Yo devuelvo al país lo que el país me dio», dijo Boghós en una entrevista realizada por Revista ASÍ el 4 de agosto de 1964.

Los hermanos Arzoumanian nacieron en la aldea Adabazar, próxima a Constantinopla. Perdieron a sus padres en el genocidio y fueron recogidos en 1916 por una misión estadounidense, que los alojó en un orfanato escuela en Beirut hasta 1922, donde aprendieron oficios como el de zapatero.

Llegaron a Argentina el 13 de mayo de 1924. Boghós tenía 16 años y comenzó a trabajar en compostura de calzado en distintos lugares de la ciudad hasta establecerse en un pequeño local cercano al teatro Colón, donde remendaba las zapatillas del cuerpo de baile clásico del teatro.

De a poco comenzó su carrera de empresario industrial, y en 1947 inició la importación de caucho y la fabricación de zapatillas de goma en sucesivos locales, cada vez más grandes.

La Escuela Primaria Común N° 08 Armenio-Argentina, en Arce al 600, barrio de Belgrano.

La donación de la primera escuela significó una inversión de 50 millones de pesos, que Boghós ofreció de forma epistolar al presidente Arturo Frondizi y posteriormente al presidente Arturo Illia, hasta poder concretarla. El establecimiento fue inaugurado en 1968 por el presidente de facto Juan Carlos Onganía.

Boghós falleció en 1979. Posteriormente, su hermana Siranush junto a su marido, Armén Mezadourian, crearon la fundación «Boghós Arzoumanian» con distintas iniciativas. Hoy, los tres son recordados por la comunidad como filántropos y generosos benefactores.

hasta aca

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Sea cual fuere nuestra próxima fiesta familiar: un casamiento, un bautismo, un cumpleaños de 15… o los 100 años de la abuela, elegir salón es uno de los momentos más estresantes de la organización. De esta primera decisión depende en gran medida el éxito de la Fiesta y no estamos en posición de aprender de nuestro error, simplemente tiene que funcionar.

¿Qué debemos considerar a la hora de elegir el lugar?
Existen muchas cosas a considerar dependiendo del evento y de los invitados, pero vamos a concentrarnos en los puntos más generales y algunas estrategias para que los invitados estén bien predispuestos a venir, el resto dependerá de nuestro conocimiento acerca de las necesidades más específicas de los asistentes.

Ubicación
Si estamos tratando de facilitar la asistencia para que nadie prefiera faltar o para procurar que no llegue muy tarde y muy cansado debemos considerar la ubicación. Ya sea que vivan o trabajen en distintas partes de la ciudad, o incluso que algunos de los asistentes lleguen desde otras ciudades, lo mejor es elegir un salón accesible desde los distintos barrios, el microcentro, al igual que de estaciones de micro, trenes y el aeropuerto.

Podemos incluir mapas con direcciones de estacionamientos, hoteles cercanos como así también proveer de servicios de remise de antemano para quienes vienen de lejos. Todo esto hace que la gente se sienta más segura y esté dispuesta a asistir.

Si una parte importante de los asistentes viene de otras ciudades y pudimos organizar una reserva en un hotel podemos también organizar el transporte desde el hotel al salón.

Capacidad del Salón
Tenemos que saber de antemano cuál es la capacidad del salón, no sólo para conocer si es suficiente el espacio sino los servicios para todos nuestros asistentes.
¿Cuáles son los servicios que podemos solicitar?
La gerencia del salón conoce distintos proveedores, si nosotros tenemos claridad respecto a los asistente podemos solicitar un catering que se ajuste a las necesidades, lo mismo en cuanto a otros servicios como entretenimiento para niños, fotógrafos, música, etc.
Lo mejor es visitar el lugar personalmente y no fiarse de las fotos. Podemos sí, revisar los antecedentes del salón. Si es un lugar conocido tendrá presencia en redes sociales y opiniones.

Ambientación (Configuraciones posibles, accesibilidad)
El salón tiene un ambientación general y una cantidad de configuraciones posibles. La Sala Siranush, por ejemplo, es un lugar elegante con una arquitectura clásica, toda la ambientación girará alrededor de su arquitectura, aunque las posibilidades son amplias, es un dato a destacar y aprovechar.
Si nosotros tenemos dudas todavía acerca de qué tipo de celebración se hará, las posibilidades de configurar el salón de una manera más clásica, con mesas o más informal, alrededor de sillones. El uso o no de una barra de bebidas, la posibilidad de armar sectores distintos es una ventaja a considerar porque nos permite avanzar a distintos tiempos sabiendo que el salón se presta a distintas posibilidades.
Hay varias otras cosas que te estarás preguntando. Podés consultarnos sin ningún compromiso. Queremos asesorarte para que armes tu próxima celebración con nosotros.