Por Pablo Bergel*
La reunión ordinaria de presidentes del Mercosur, que se lleva a cabo hoy en Montevideo, ve alterada su agenda normal por la irrupción inesperada del ataque a los pueblos y países de la región (y del mundo, cabría agregar), en las personas del Presidente Evo Morales Ayma, bloqueado y secuestrado con riesgo de vida en un acto de violencia, ilegalidad y discriminación explícitas; y del jóven experto informático Edward Snowden, quien desertó por principios de conciencia de la maquinaria infernal montada por el Gran Hermano norteamericano para controlar y expandir su dominio colonial global. Los cancilleres reunidos ayer en reunión preparatoria, coincidieron en la enorme gravedad de los hechos y en la insuficiencia de las explicaciones, disculpas o reparaciones recibidas.
Venezuela, Nicaragua y Bolivia, hasta el momento, han ofrecido asilo al jóven Snowden. El Presidente de Venezuela Nicolás Maduro reivindicó así esta gran tradición latinoamericana: “Lo cierto es que América Latina es un territorio humanitario y cada vez se abre un territorio más grande. Es quizá el primer asilo humanitario colectivo, el territorio de varios países que le dicen a este joven que está siendo perseguido por el imperio: íVéngase para acá!», dijo Maduro, quien recibirá hoy de su par uruguayo la presidencia Pro Témpore del Mercosur. “Asilo humanitario colectivo” es una expresión extraordinaria, y desde Proyecto Sur se insta a que nuestro país se sume también a ese ofrecimiento colectivo de asilo a Snowden; lo cual resulta concordante con la gran iniciativa y proactividad solidaria que, frente a esta agresión a Evo, como ya destacáramos hace unos días, encaró rápidamente la presidenta de la nación. Podemos decirlo, sin retaceos y con entusiasmo, sin resignar por ello ninguna posición, crítica o programática que nos identifica; sin declinar un ápice la denuncia de los operativos de inteligencia internos, la represión tercerizada en policías provinciales y patotas privadas paraestatales contra las poblaciones vulnerables y la protesta social; sin dejar de denunciar la asociación con un modelo de saqueo y contaminación de los bienes comunes por parte de las trasnacionales sojeras, mineras y petroleras, entre otras, para reprimarizar la economía e instalar en la región el “consenso de las commodities”, versión actualizada del “consenso de Washington”.
Pero estas contradicciones, ambivalencias y bipolaridades no deben paralizarnos. Estamos ante un gran desafío como pueblos y naciones de la región, y también del mundo: no puede quedar impune la agresión al hermano Evo; no puede quedar a merced de los buitres imperiales el chico Edward. Debemos actuar con grandeza y responsabilidad, alentando e impulsando a gobiernos y sociedad a asumir una respuesta condigna y proporcional al desafío presentado.
La legislatura de la CABA ya expidió por unanimidad una Declaración de solidaridad con el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma, y hoy a las 17Hs. realizaremos un acto institucional pluripartidario, de desagravio y solidaridad, con la presencia del embajador Don Liborio Flores Enríquez, diputados, miembros de la colectividad boliviana en la argentina, y todos los que quieran acompañar.
En cuanto a Snowden, quizás sea necesario un paso más, en su defensa y en la defensa propia, colectiva e individual: quizás no alcance con el amigable “Véngase para acá” del presidente Maduro. Quizás debamos, como colectivo de pueblos y estados soberanos, irlo a buscar a Moscú, y traerlo con nosotros. Sí, un charter integrado por varios cancilleres, dirigentes políticos de todo color, referentes de los derechos humanos, la cultura, el arte y el deporte. Lo que sea necesario para garantizar su seguridad. Será un ejercicio de defensa civil colectiva, regional y pacífica; latinoamericano o, porqué no, también global (¿Vendrías Noam Chomsky, a rescatar a tu mejor alumno realmente existente?).
