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Wanda Nara, del escándalo permanente al cine

Comienza el rodaje de su primera película como protagonista

La figura de Wanda Nara vuelve a moverse en ese territorio donde conviven el ruido mediático, la reinvención constante y una ambición que no negocia. Después de años marcados por conflictos sentimentales, exposiciones públicas y una presencia omnipresente en redes, ahora da un giro que busca otro tipo de legitimidad: el cine.

En los últimos días se confirmó el inicio del rodaje de ¿Querés ser mi hijo?, una comedia romántica que la tendrá como protagonista absoluta y que marcará su debut formal en la ficción cinematográfica. La película no llega en cualquier momento: aparece en medio de una etapa personal compleja, donde su nombre volvió a ocupar portadas por conflictos íntimos y decisiones que alimentaron el show mediático que la rodea desde hace más de una década.

Pero Wanda juega a otra cosa. O al menos lo intenta.

Del escándalo a la actuación: una transición sin red

La historia de Wanda Nara no se puede contar sin mencionar el fenómeno mediático que construyó. Desde su irrupción en la televisión hasta sus relaciones expuestas —con picos de tensión pública que incluyeron idas y vueltas con Mauro Icardi y conflictos que rozaron el drama internacional—, su figura siempre estuvo atravesada por el conflicto como combustible.

Ese pasado reciente no desaparece: la acompaña como sombra y como motor.

Sin embargo, en paralelo, empezó a construir un perfil empresarial y artístico que ahora encuentra un nuevo capítulo en el cine. Según trascendió, la actriz interpretará a Lucía, una mujer que, tras descubrir una infidelidad, reconfigura su vida en medio de una mentira que deriva en un vínculo inesperado con un joven mucho menor.

La trama —liviana en apariencia— dialoga, curiosamente, con algunos de los temas que marcaron su vida pública: relaciones, rupturas, reconstrucción personal y la tensión entre lo real y lo representado.

Un elenco fuerte para una apuesta arriesgada

El proyecto no es menor. Wanda estará acompañada por nombres con recorrido en la industria como Jean Pierre Noher, Charo López y Agustín Bernasconi, en una producción que involucra a compañías con peso regional y experiencia internacional.

La dirección estará a cargo de Hernán Guerschuny, quien ya ha trabajado en comedias con sensibilidad contemporánea, lo que sugiere que el film buscará equilibrio entre lo comercial y lo emocional.

El rodaje comenzó en Montevideo y continuará entre Uruguay y Argentina, con estreno previsto para fines de 2026.

¿Reinvención o estrategia?

La pregunta queda flotando como humo en un bar de Palermo un martes a la noche: ¿esto es una verdadera reconversión artística o una extensión del personaje Wanda Nara en otro formato?

Porque hay algo claro: Wanda nunca deja de ser Wanda. Su marca personal es más fuerte que cualquier rol que interprete. Y eso, en el cine, puede ser una bendición o una condena.

El desafío no es menor. El público argentino —históricamente exigente y algo desconfiado— no compra fácil las transformaciones. Menos cuando vienen de figuras que nacieron en el escándalo. Pero también es cierto que el país tiene una larga tradición de segundas oportunidades… cuando hay talento o, al menos, convicción.

El factor humano detrás del personaje

En declaraciones recientes, la propia Wanda habló de meses de preparación, de entrenamiento actoral y de una necesidad casi visceral de probarse en otro terreno. No es un detalle menor: detrás del personaje mediático hay alguien que, guste o no, entiende el juego del esfuerzo y la exposición.

Y ahí aparece una tensión interesante: la mujer que fue construida por el escándalo ahora busca ser validada por el trabajo.

No es una transición limpia. No lo será.

Pero en esa incomodidad —en ese cruce entre el pasado y lo que intenta ser— está, quizás, lo más interesante de esta historia.

Lo que viene

El estreno todavía está lejos, pero el movimiento ya está hecho. Wanda Nara salió del lugar cómodo del ruido y se metió en un terreno donde no alcanza con ser trending topic.

Acá hay guion, cámara, repetición de tomas, mirada de director… y público.

Y el público, a diferencia de las redes, no siempre perdona.

La película será, en definitiva, algo más que un debut: será una prueba. No solo para ella, sino para esa vieja discusión argentina sobre quién puede reinventarse y quién queda atrapado para siempre en el personaje que supo construir.

Porque en el fondo, la pregunta no es si Wanda puede actuar.

La pregunta es si el público está dispuesto a verla distinta.