Gobernadores Argentinos

El Senado le marca la cancha a Milei y abre una nueva era: la rebelión de los gobernadores

Con 52 votos afirmativos y 4 abstenciones, el Senado convirtió en ley el aumento a las jubilaciones, pese al rechazo furioso del oficialismo. Javier Milei, ausente en el recinto y aislado en la Rosada, recibió su primer revés legislativo de gran magnitud. La oposición tejió una alianza transversal que incluyó al kirchnerismo, radicales, peronistas federales y provinciales. El bloque libertario abandonó la sesión y tildó el acto de “inconstitucional”. Se fueron llorando a la casa de la repostera.


El miércoles 10 de julio de 2025 quedará registrado como el día en que el Senado le bajó el pulgar al ajuste fiscal sin anestesia de Javier Milei. En una sesión cargada de tensión, con ausencias estratégicas y acusaciones cruzadas, la Cámara Alta sancionó un paquete de leyes que representa un duro golpe al corazón del dogma libertario: aumento a jubilaciones, extensión de la moratoria previsional y declaración de emergencia en discapacidad.

Lo que parecía un frente atomizado se convirtió en una mayoría sólida, construida al calor de la urgencia social y la presión de los gobernadores. Con los votos justos —pero demoledores en términos simbólicos—, la oposición impuso su temario, ignoró los berrinches reglamentarios de La Libertad Avanza y marcó el inicio de una nueva etapa: la era de los gobernadores como contrapeso del modelo Milei.


Un quórum forjado entre el peronismo, radicales y provincias

La sesión comenzó a las 14:00, luego de que 42 senadores dieran quórum. El kirchnerismo aportó 34 bancas. Se sumaron radicales como Lousteau, Vischi y Blanco, más una fracción del PRO representada por Guadalupe Tagliaferri, en abierta rebelión al bloque de De Ángelis. También dijeron presente figuras clave del interior: Carlos «Camau» Espínola, Alejandra Vigo, y los santacruceños del gobernador Claudio Vidal.

Mientras tanto, la vicepresidenta Victoria Villarruel intentaba trabar el debate alegando “irregularidades de procedimiento”, argumento que fue rechazado por José Mayans y otros jefes de bloque. La mayoría logró avanzar sin frenar su marcha.

La Libertad Avanza, en una jugada que roza lo infantil, abandonó el recinto. Su jefe de bloque, Ezequiel Atauche, denunció un “atropello institucional” y anticipó que el Ejecutivo impugnará la ley. “Es una pantomima”, dijo con vehemencia, pero fuera del hemiciclo.


Jubilaciones: la grieta real entre la calle y el Excel

El proyecto aprobado implica un aumento del 7,2% en los haberes y eleva el bono para el haber mínimo de $70.000 a $110.000. Los autores sostienen que el impacto fiscal ronda apenas el 0,6% del PBI y que hay fuentes de financiamiento explícitas. El oficialismo, sin embargo, insiste en que la medida “dinamita el equilibrio fiscal”.

El senador Mariano Recalde fue contundente: “Esto apenas alcanza para dos docenas de empanadas. Es poco, pero es lo que hay. Lo mínimo que puede hacer este Senado es votar algo digno para nuestros viejos.”

Los libertarios, en cambio, sostienen que la votación es nula. Milei ya prometió vetar la ley. Pero la aritmética parlamentaria no lo ayuda: el proyecto fue aprobado con más de dos tercios, lo cual deja al veto presidencial en situación crítica, porque el Congreso puede insistir y volver a sancionar la norma.


Emergencia en discapacidad y moratoria: otras bofetadas legislativas

Luego de las jubilaciones, se trataron otros proyectos de alto voltaje político. Uno declara la emergencia en discapacidad, en respuesta a los recortes presupuestarios que dejaron sin cobertura a miles de personas. Otro prorroga la moratoria previsional, una medida que beneficia a mujeres que no llegan con los aportes para jubilarse.

Ambas leyes fueron impulsadas con argumentos sólidos desde las provincias. En paralelo, gobernadores de distintos signos políticos reclamaron una nueva ley de coparticipación para ATN y combustibles. La Cámara recogió el guante, encendiendo aún más el conflicto con el Ejecutivo.


Protestas en la calle y fuego cruzado en redes

Mientras adentro se libraba la batalla legislativa, afuera del Congreso se manifestaban trabajadores despedidos de Vialidad y organizaciones de personas con discapacidad. La tensión se respiraba en el aire. La Policía Federal custodió con celo los accesos y se vivieron momentos de tensión.

En redes sociales, Victoria Villarruel lanzó dardos contra Patricia Bullrich, quien le pidió que levante la sesión y “no sea cómplice del kirchnerismo destructor”. La vicepresidenta le respondió con ironía, mencionando su pasado en Montoneros, echando más leña al fuego.


Un Gobierno acorralado entre el Congreso y las provincias

El presidente Milei se encerró en la Casa Rosada, donde encabezó una reunión de gabinete que lució más como cónclave de emergencia que como rutina institucional. No hubo voceros. No hubo anuncios. Solo silencio.

Desde su entorno, aseguran que el mandatario evalúa llevar la disputa a la Corte Suprema y vetar las leyes. Pero lo que está claro es que el equilibrio de fuerzas cambió. Ya no alcanza con tuitear “no me importa nada”, porque los gobernadores necesitan fondos, y el Congreso les está dando herramientas para pelear por ellos.


Conclusión: el fin del cuentito liberal y el comienzo de la realpolitik federal

La jornada de hoy fue una señal clarísima: el Congreso no será furgón de cola del ajuste, y el federalismo comienza a despertar de su letargo. La construcción política de Milei, basada en redes sociales, trolls y cadenas de WhatsApp, empieza a mostrar sus grietas en el barro real de la democracia representativa.

¿Estamos ante el principio del fin del modelo Milei? ¿O ante el comienzo de una etapa de negociación inevitable con los actores que realmente gobiernan el país, los gobernadores?

Porque cuando la motosierra corta jubilaciones, lo que crece no es la libertad, sino la resistencia.