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El Vaticano lanzó una campaña para «valorizar» el rol del médico de cabecera

La Academia Pontificia para la Vida de la Santa Sede lanzó hoy en el Vaticano la campaña «Gracias, Doctor» con la que, junto a la organización médica sin fines de lucro SOMOS Community Care de Nueva York, busca destacar y valorizar el rol del médico de cabecera a través de un llamado a todos los agentes sociales y políticos para que unan sus fuerzas y pongan nuevamente en el centro de nuestros sistemas de salud la relación entre el médico y el paciente.

«Es indispensable descubrir que la relación entre médico y paciente es el corazón de la medicina. La medicina no puede ser reducida a un recetario o a tecnologías incluso muy sofisticadas», planteó a Télam al presentar la iniciativa el Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Vincenzo Paglia.

«Hombres y mujer nunca son solo su enfermedad. El riesgo de la medicina contemporánea es fiarse mucho de la tecnología. Pero cuidado, que llega también a modificar el genoma. El límite que nunca se debe superar es cuidarnos unos a otros y esto tiene que ver con la relación médico-paciente», planteó Paglia.

Para el presidente de SOMOS, Ramón Tallaj, «esta declaración reconoce el rol desarrollado todo día, en los cinco continentes, por millones de médicos que no solo constituyen la primera línea de nuestros sistemas sanitarios, sino que a veces van más allá, volviéndose los buenos samaritanos de toda persona».

«Los médicos trascienden las ideologías y las divisiones porque cuidan a las personas humanas y defienden su dignidad», enfatizó luego.

El director general de SOMOS, Mario Paredes, afirmó a su vez que «sin los médicos que nos asisten y nos curan hoy no estaríamos aquí».

«Sin los médicos de cabecera tantas personas en el mundo no podrían sobrevivir. El objetivo de esta campaña es agradecer al médico de base por su rol, su existencia, su misión y su valor», sostuvo Paredes.

En la declaración dada a conocer este jueves, los firmantes destacaron que «el redescubrimiento y necesario reconocimiento del papel del médico de familia y de su relación con el paciente puede convertirse en un factor decisivo de humanización de nuestras sociedades, especialmente después de la pandemia de la COVID19».

En la declaración, sostuvieron además que «el mismo Papa Francisco ha lamentado que «la figura del médico de familia casi ha desaparecido», con el riesgo de que se descuide «la buena calidad de los servicios territoriales sanitarios; o que estos resulten tan burocratizados e informatizados, que las personas ancianas o poco formadas se encuentren de hecho excluidas o marginadas» .