Carlos María Biedma

Escuela Primaria Común Nº 20 Carlos María Biedma

Escuela Primaria Común Nº 20 Carlos María Biedma

Escuela Nº 20 D.E. 9º
Jornada Completa
Dirección: Güemes 4621, C1425 BLI, Buenos Aires
(011) 4773-4747
dep_epc20_de9@bue.edu.ar
skype: esc20de9
CABA – ARGENTINA
Educación Primaria Común.
Escuelas de Jornada Completa
Estas escuelas funcionan entre las 8:15 y las 16:20 hs. Asimismo ofrecen servicio de comedor escolar al mediodía.

Proyecto educativo Institucional

Jugando, jugando la lengua vamos practicando

– Analizar el desarrollo de los procesos de lectura, escritura y su interrelación.
– Proponer estrategias de enseñanza que optimicen esos procesos, construyendo una visión sobre los aprendizajes que la Escuela Primaria debe garantizar a todos los alumnos.
– Desarrollar herramientas de coordinación, asesoramiento y evaluación para lograr la articulación, orientación y seguimiento de los Proyectos de Prácticas del Lenguaje en el 1º y 2º ciclo.

Tipo de establecimiento: Escuelas de Jornada Completa

Las webs de las maestras en acción, grado por grado, excelentes páginas editadas y actualizadas por ellas mismas. FELICITACIONES. Y la web de la Coope 

Testimonios de los padres y ex alumnos

«Excelente escuela con docentes dedicados y amorosos!», «Mí familia y yo estamos agradecidos con toda la escuela por el apoyo que nos dan en estos tiempos difíciles de pandemia mundial, nos suministran quincenalmente alimentos para subsistir. Gracias escuela primaria y Jardín de infantes», «Muy linda, trayectoria de 108 años educando a los Argentinos e hijos de extranjeros»,  «Fue mi hija que hoy tiene 38 y van mis nietos, para mí es de las mejorcitas del barrio y con doble escolaridad»,»Excelente escuela, muy buena enseñanza. Mucha predisposición y preocupación de sus maestros para con los alumnos», «Soy egresado de la escuela del año 1986. Han sido los mejores años de mi infancia, poseo los mejores recuerdos. Cuando disponga de tiempo los visitaré en breve y llevaré mi álbum de fotos. Les envío cordiales saludos a las actuales autoridades». Así de hermosos mensajes recibe esta escuela de Palermo.

Carlos María Biedma

Carlos María Biedma inicia su vida en momentos de intensa renovación y fecundo crecimiento de la enseñanza escolar argentina. En las últimas décadas del siglo XIX, tanto aquí, en su Buenos Aires natal, como en el país todo, se está dando forma a una etapa de la historia de la educación nacional que incluirá, junto al del singular Sarmiento, nombres como los de Juan María Gutiérrez, Marcos Sastre, José Manuel Estrada, Amancio Alcorta, Carlos Octavio Bunge y Pablo Pizzurno. Y a estos argentinos se unirán los llegados de otras latitudes, como Amadeo Jacques, José María Torres, Adolfo van Gelderen y Emma Nicolay de Caprile. En este ambiente de fervor educativo, de fe en la formación del ciudadano por obra de la escuela, vive Biedma sus primeros años. Apenas adolescente, participa de la vida del aula asumiendo distintos roles: el de alumno de la Facultad de Derecho lo comparte con el de maestro elemental en un instituto privado y con el de celador en el Colegio Nacional de Buenos Aires, del que acaba de egresar.

Son años en que no se realizan distingos sutiles entre Educación y Pedagogía, entre la acción de educar y el estudio del hecho educativo, entre el acto de conducción escolar y el estudio y regulación del proceso de la educación, entre la actividad en sí y el afán de captar su esencia y su dirección. Son años en que todo educador es pedagogo en mayor o menor grado, y el pedagogo llega a serlo merced a su permanencia en el aula, en la escuela, que es su medio natural de actividad e investigación.

Obtenido el grado doctoral en Derecho, Biedma comprende claramente que no es éste el camino que él debe recorrer. En lo más hondo de su ser siente el llamado para seguir su gran vocación: la educación, el aula. Y a esa vocación se entrega con fervor por el resto de su vida, hasta coronar su obra con la creación y desarrollo de un instituto escolar al que quiso argentino por su capacidad para hacer del niño y del adolescente ciudadanos y cristianos cabales, y modelo por su capacidad para transformar principios, teorías e ideas en realidades vivas y operantes, o sea, dicho con sus propias palabras, “que lo fuera así por su labor pedagógica, tanto como por sus bases de moralidad”.

Como aportes originales y concretos a la pedagogía nacional, señalemos, entre otros, los siguientes: el impulso dado al sistema de la objetivación de la enseñanza, por lo que bien puede considerárselo como uno de los creadores y difusores de la escuela activa entre nosotros; la realización de grandes mapas en relieve, utilizados como escenario vivo para la evocación de los grandes sucesos patrios y continentales; las dramatizaciones del pasado, como ejemplo de respeto por nuestra historia y de amor a la tradición; desarrollo de la oratoria y la orientación vocacional; la vinculación sistemática de las diversas asignaturas que dan contenido a la enseñanza primaria y media para ofrecer al educando orientación y formación a través de un todo armónico; el impulso dado a las manualidades y a los medios audiovisuales.

Bien distante de todas las formas del positivismo que durante un tiempo aparentó imperar entre nosotros, para realizar su obra Biedma se inspiró en dos fuentes: la conducta religiosa y el amor a la patria. Y la realización de esa obra buscó asentarla siempre sobre los dos pilares en que reposa la vida moral de la comunidad: el hogar, la familia, como célula de la Nación, verdadero y auténtico núcleo de espíritu y de sangre, y la escuela, que promueve la personalidad humana en un marco de valores culturales jerárquicamente dispuestos para lograr el bienestar social.

Porque fue hombre de su tiempo, sintió la influencia de la época que le tocó vivir y se incorporó al movimiento de la denominada “educación nueva”, cuya influencia beneficiosa se hizo sentir a principios del siglo tanto en Europa como en América. Eran los tiempos en que la doctora Montessori abría su escuela en Roma y el Dr. Decroly hacia otro tanto en Bruselas, en que Miss Parcurst aplicaba su conocido Plan Dalton y Carleton Washburne hacia sus reformas en Winnetka. Mas si perteneció al mencionado movimiento, lo hizo con la suficiente independencia de criterio y autonomía de acción como para desdeñar la mera importación de concepciones y métodos pedagógicos, como para no adoptar ejemplos y formulaciones ajenas a la realidad argentina. Por ello, todas sus creaciones en el campo de la escuela activa lograron la necesaria originalidad como para alcanzar entre nosotros condición ciudadana.

La obra pedagógica de Carlos María Biedma ha vencido al tiempo y mantiene lozana su perdurabilidad. Así ha podido ser, como ya lo señaló uno de sus más íntimos colaboradores, gracias “al contenido humano que supo imprimirle, al dedicar preferente atención a la personalidad del niño en su desarrollo integral y armónico, y a la importancia que asignó a la Escuela en el ámbito social en que nace y ejerce su ministerio, apoyada en las virtudes morales y religiosas que sostiene al hombre y a la familia sobre un fundamento de intemporal estabilidad”.